Te presento a la luz

16 diciembre 2014

Sin luz no hay fotografía. Esto quiere decir que la luz puede ser nuestra mejor aliada, pero también nuestra peor enemiga. Es crucial que el fotógrafo sepa dominarla y sacarle provecho, pero para ello primero hay que conocerla. ¡Así que vamos a familiarizarnos con ella!

– Hola Luz, ¿cómo te va?

– ¡Genial, estoy radiante de felicidad!

– ¡Ja ja! ¡Por lo que veo tenemos el mismo humor de mierda! ¿Crees que podrías hablarnos un poco de ti? ¡Sí, porque a pesar de vernos todos los días, parece que no nos conocemos mucho! 😀

– Doy por hecho que tanto a ti como a tus lectores os da completamente igual mi doble naturaleza, particular y ondulatoria.

– Estás en lo cierto, no somos físicos, ¡más bien nos interesa aquello que pueda influir en nuestras fotografías!

– Bueno, entonces te interesa saber que tengo 4 características principales que afectan directamente en el resultado final de una foto:

(nota: Está bien, aquí termina el estilo charla-entrevista, de lo contrario el resto del artículo podría hacerse pesado 😛 )

Toma nota de lo siguiente antes de seguir: cada fuente luminosa tiene 4 características, y en ocasiones, según la situación, puede haber varias fuentes luminosas. Así que hay que tenerlo en cuenta.

1. Mi intensidad

Aquí la luz de la puesta de sol no era lo suficientemente intensa como para iluminar correctamente a este ciclista. Al no tener otra fuente luminosa solo quedaba elegir entre sub-exponer el sujeto o sobre-exponer el fondo, o sea elegir entre la peste o el cólera. En este caso, el fotógrafo decidió utilizar una segunda fuente luminosa (un flash) para lograr una exposición correcta tanto del fondo como del sujeto. (Licencia CC BY-NC-ND R Kurtz, haz clic en la imagen para verla en grande en FlickR)

Es bastante sencillo, tiene que ver con la “intensidad”, con la claridad de una fuente luminosa dada. Aunque debes tener claro que esto es relativo. Básicamente, piensa que los faros de un coche por la noche parecen mucho más potentes que a plena luz de día.

Esta intensidad nos lleva a hacernos varias preguntas:

  • Primero, ¿la luz es suficientemente intensa como para iluminar correctamente el objeto o el objeto? Dicho de otra manera, ¿vas a tener problemas con la exposición de la imagen? Y si no es lo suficientemente fuerte, ¿cómo vas a resolver el problema?
  • ¿Cuáles son las intensidades de las diversas fuentes luminosas?, y concretamente, ¿la que ilumina directamente al sujeto o al objeto tiene la suficiente intensidad en comparación a la que ilumina el fondo?

El problema es más fácil de resolver si consigues controlar una o más fuentes luminosas (si trabajas con luz artificial), dado que normalmente también podrás controlar su intensidad. Si no es el caso, es importante que tengas en cuenta la intensidad de las fuentes luminosas que intervienen, es decir, las tienes que definir para poderte adaptar a ellas (moviendo el objeto o sujeto, o moviéndote tú mismo si es necesario).

2. Mi dirección

Licencia CC BY-NC-SA Iain Alexander, haz clic en la imagen para verla en grande en FlickR)

Lo sé, parece obvio, pero es muy importante: la dirección de la luz influye mucho en la imagen. A plena luz del día (al mediodía) viene de arriba, mientras que al amanecer o al atardecer, por ejemplo, viene de un lado, con unos resultados muy diferentes. Haz una prueba tomando una foto de retrato. Primero con una luz que venga de arriba y después con una luz que incida desde un lado. ¡Notarás que el efecto es muy diferente!

Piensa también en una luz que venga de frente, que incida desde detrás de un objeto: esa luz que permite crear un efecto de contraluz, un efecto de silueta o incluso ese efecto producido por los haces de luz al atravesar los árboles en un bosque. ¿Entiendes a qué me refiero? Pues bien, en este caso la dirección de la luz crea por sí misma una ambientación particular, a menudo un poco misteriosa o mágica.

Evidentemente puedes sacar provecho de una luz que viene de arriba. El tema es que seas consciente de su dirección, que sepas cómo va a influenciar en la ambientación de tu foto, y que sepas sacarle provecho para generar el efecto que deseas.

3. Mi calidad

Licencia CC BY-NC-SA Jeremy Kunz (haz clic en la imagen para verla en grande en FlickR)

Licencia CC BY-NC-SA Jeremy Kunz (haz clic en la imagen para verla en grande en FlickR)

Eso que llamamos “calidad” de la luz en realidad se refiere a la luz suave o difusa, como en el caso de la luz del sol con el cielo cubierto de nubes, o de un flash envuelto con un pañuelo, o a la luz dura o no difusa, como lo es la luz directa del sol a las dos de la tarde un día de agosto en algún lugar del Mediterráneo, o la luz de un potente flash. Y a menos que quieras crear un efecto concreto, suele ser mucho más favorecedora la luz suave (especialmente para los retratos).

¡Presta atención y no confundas una luz muy direccional con una luz dura! Por ejemplo, en la imagen de la izquierda (que es un excelente retrato, dicho sea de paso), la luz es al mismo tiempo muy direccional (proviene claramente de une sola fuente luminosa desde el lado derecho), y más bien suave (se puede ver que las transiciones entre las zonas de sombra y de luz son bastante progresivas). ¿Notas la diferencia?

La “calidad” de la luz está directamente relacionada con su tamaño:

  • Cuanto más pequeña sea la fuente de luz, más dura será la luz.
  • Cuanto más grande sea la fuente de luz, más suave será la luz.

¿Por qué te he aconsejado cubrir el flash con un pañuelo a modo de difusor casero? Porque de esta forma conseguirás que la fuente de luz sea más grande 😉 También puedes hacer lo mismo con la luz natural: si notas que la luz que entra por la ventana es demasiado dura, puedes colocar una cortina fina, una hoja grande de papel de calco o cualquier otras cosa con la que se pueda aumentar la superficie emitida por la luz.

Pero me vas a decir: “¡Sí, pero el Sol es muy grande, y en pleno mes de agosto puede llegar a ser una fuente de luz muy dura!” Y no te falta razón, dado que hay un segundo parámetro que entra en juego: la distancia a la que está la fuente luminosa.

  • Cuanto más cerca se encuentre la fuente de luz del sujeto o del objeto a fotografiar, más suave será la luz.
  • Cuanto más alejada se encuentre la fuente de luz, más dura será la luz.

Descartemos la opción de acercar el Sol (¡sería difícil soportar el calor, así que no empeoremos las cosas! 😀 ). No obstante, esta noción te puede ser muy útil cuando utilices una fuente de luz artificial. ¡Aunque no debes olvidar que si acercas la fuente indudablemente la luz va a ser más intensa (dado que se producen menos pérdidas de luz), por lo que deberás adaptar su intensidad!

4. Mi temperatura de color

La clave de esta preciosa foto tomada casi al atardecer es la atmósfera creada por los colores cálidos. (Licencia CC BY Anemone Jones)

Ya debes conocer un poco este concepto que ya hemos tratado cuando hablábamos del balance de blancos. En realidad cualquier fuente de luz tiene una dominante de color: puede ser más o menos cálida (rojo, naranja) o fría (azul). Esto influye mucho en la ambientación general de tu imagen. Si trabajas con luz natural no podrás modificar esta temperatura. Esa es la mala noticia, aquí va la buena: si disparas en RAW, podrás elegir fácilmente tu propio balance de blancos gracias al revelado digital, y conseguir así una imagen con una ambientación más o menos cálida (o fría). ¡Ya lo verás, normalmente éste es uno de los ajustes que primero intervienen en el revelado digital, y por tanto una elección muy importante en fotografía!

– ¡Gracias Luz, nos vemos a través del visor!  😉

Eso es todo, espero que esta presentación de la luz te sea útil. Ahora deja que te proponga un pequeño ejercicio. Cada vez que te encuentres frente a una situación fotográfica hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la intensidad de la luz?
  • ¿Cuál es su dirección?
  • ¿Cuál es su calidad?
  • ¿Cuál es su temperatura de color?

¡Pero sobretodo juega con estos parámetros y aprende a adaptarte a ellos según el tipo de fotos que quieras conseguir! No dudes en preguntar lo que quieras a Luz dejando un comentario, ella no dudará en responderte, y si todavía no lo has hecho, piensa en suscribirte a la newsletter 😀


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