Sobre la ética en fotografía de viajes

Al salir de viaje es habitual que se nos presenten muchas oportunidades para fotografiar a personas en situaciones diferentes. En estos casos es importante plantearse algunas cuestiones éticas, que por otro lado te ayudarán a conseguir mejores retratos. Veamos qué actitud debes adoptar cuando estés de viaje.

moi43Este es un artículo escrito por Fabrice, un trotamundos que ha hecho varios viajes largos en los últimos años. En este caso se trata de un viaje que hizo a América Latina y que duró más de un año. En su blog Instinct Voyageur explica sus viajes. Un blog con el que se financia su pasión. Encontrarás entrevistas, reflexiones, consejos prácticos y buenos planes. También ofrece El Manifiesto del Viajero, una obra de reflexiones sobre los viajes y sobre la vida nómada. ¡Sin más, le doy la palabra con el siguiente artículo!

Como muchos otros, me adentré en el mundo de la fotografía gracias a los viajes. Es una buena forma de hacer fotos y llevarse de recuerdo algunos fragmentos del viaje. La fotografía permite congelar en el tiempo un instante, un encuentro.

Qué duda cabe, existe una ética al fotografiar cuando se está de viaje. Una forma de comportarse, algunos límites que hay que respetar. ¿Quién no ha visto alguna vez a viajeros que no respetan, y sacan fotos robadas sin pedir permiso, como si estuviesen en medio de un safari? A lo largo de mis viajes he pasado por algunas situaciones delicadas, provocándome sentimientos que oscilaban entre la vergüenza y la ira.

Una cuestión de respeto

Cambodge-Cardamones-300x200Lo fundamental es pedir permiso. No necesariamente de forma explícita.

Muchas veces, por ejemplo, intento hacer una foto levantando la cámara, dibujando una sonrisa en mi cara y dando a entender con la mirada que quiero hacer una foto. En la mirada que te devuelva esa persona encontrarás la respuesta. Es una cuestión de sensaciones e intuición A veces pasa esto y otras veces no. No siempre es necesario hablar.

¿No te dejan? No importa, forma parte del juego. Además, entre nosotros, por lo general te dejarán sacar la foto.

 

El problema para aquel que lo pide es que, a veces, la persona va a dejar de comportarse de forma natural. A mí personalmente me encantan las escenas de calle a lo Willy Ronis, por ejemplo. Sus imágenes están llenas de vida. Y esto es difícil si tienes que pedir permiso.

Sin duda, consigo menos fotos de este tipo en mis viajes. Aunque, dependiendo de las circunstancias sí las hago. Si la persona en cuestión se da cuenta, suelo acercarme a ella con mi sonrisa y le comento. Y por supuesto, le enseño la foto. Es raro que la persona se enfade. Si es así, pues la borro, algo que por otro lado no me ha pasado nunca. Se trata únicamente de una cuestión de sensaciones, circunstancias y entorno.

 

¡En cualquier caso, aprovecha las ventajas que te ofrece la fotografía digital y enseña las fotos! ¡Este intercambio suele ser agradable! Puede que te pidan que les envíes una copia en papel del retrato. ¡Si lo aceptas, sobre todo no te olvides de enviarlo cuando estés de vuelta!

Diferencias culturales

Existen distintas formas de relacionarse con la fotografía en los diferentes pueblos del mundo. En India, y en Asia en general, la gente no suele tener problemas cuando les pones una cámara delante. ¡Incluso hay veces en que lo piden! Además, en algunas zonas de Asia te sorprenderá el hecho de convertirte tú mismo en el blanco de muchos fotógrafos locales. Una buena experiencia inversa.

Al revés, en África negra, a veces resulta difícil hacer fotos, especialmente retratos. Una vez en Mali acabé en una comisaría de policía porque un maliense creía que le había hecho una foto. No era para tanto, sólo salía en el fondo, a lo lejos… Esta fue una reacción extrema, en parte motivada por la esperanza de sacarle algunas monedas a un turista que estaba de paso…

En América del Sur, parece que la actitud está a medio camino entre una y otra de las anteriores.

Discreción

vallee-du-Gange--200x300Este es un elemento muy importante en la buena conducta de un fotógrafo de viaje. Además, también es un factor para prevenir problemas. Si eres discreto reducirás las posibilidades de que te roben.

Especialmente, el contacto con la población local será más fácil y natural. Intenta no ir con un gran bolso fotográfico que se pueda ver desde dos kilómetros de distancia. ¡Y por favor, evita recorrer las calles con tu súper réflex colgada del cuello! A excepción, claro está, de los lugares más turísticos, por ejemplo, los monumentos.

Personalmente, yo intento en la medida de lo posible pasear con la cámara guardada en una mochila. De esta forma, también te será más fácil acercarte a la gente que te rodea. Involúcrate en la conversación, sonríe, y si crees que puedes conseguir una buena foto, sólo tienes que sacar la cámara y pedirle permiso al modelo. ¡Además, en este caso, la foto puede resultar genial!

Obviamente, este proceso requiere tiempo y contacto. Pero es en estos casos en los que conseguirás las mejores fotos. Con el tierno recuerdo añadido de los bonitos encuentros, lo cual todavía le dará todavía más valor y emoción a tus fotos.

La cuestión de fijarse sólo en la miseria

¿Sacar fotos de favelas y mendigos o abstenerse? Esta es una pregunta digna de debate. Yo creo que lo más importante es el proceso, el estado de ánimo y la voluntad. Si se trata de hacer fotos feas, sin contexto, sin una historia, sin reflexiones, sin perspectiva, efectivamente, es más que discutible.

En el caso contrario, ¿por qué no? ¿Además, por qué no ibas a mostrar una parte de la realidad de un país? En mi opinión, no hace falta ser periodista para hacer eso. Lo más importante, es tener esa voluntad.

Jamás pagues por una foto

village-nord-Laos-300x200Generalmente hay dos tendencias en este tema. Yo jamás he pagado por una foto. Incluso si a veces, he tenido la tentación de hacerlo por la posibilidad de sacar un buen retrato.

Pero el proceso con el modelo no funciona así. Primero, este no es el espíritu de un fotógrafo humanista. No hay que pagar una foto. Además, si llegases a hacerlo, es difícil que el o la modelo pose de forma natural. Especialmente, porque tú estás provocando esa situación. Otros lo sufrirán después. Y esto puede llegar a tener un impacto importante en la vida local: los niños preferirían hacer de modelos a ir a la escuela…

No, no pagues jamás por una foto. ¡Resiste!

Una historia india

Voy a terminar con una pequeña historia. Me encuentro en la ciudad de Udaipur, en Rajastán, India. Estoy sentado en las escaleras de un templo hindú y observo la vida de los locales, un espectáculo constante.

Detecto a dos fotógrafos occidentales. De unos cincuenta años, con una forma de proceder un poco diferente. Uno está armado con dos réflex y dos grandes objetivos colgados al cuello. Su mujer va detrás con el resto de material. Él saca una cantidad ingente de fotos usando solamente el objetivo grande. Sus protagonistas son mujeres hindúes, transeúntes. Todas las fotos las hace desde lejos, sin entrar en contacto en ningún momento con la gente. Ninguna sonrisa, ninguna palabra.

La forma de proceder del segundo es distinta. Es más discreto llevando su cámara réflex en la mano. Ante todo, pide permiso antes de sacar una foto. Sonríe, enseña los resultados y se muestra simpático con sus modelos. Busca el contacto. Yo me siento más cercano a él.

Al volver a casa, me topé con su nombre en PhotoShelter: un grande de la fotografía de viaje: Art Wolfe.

Supongo que has entendido quién hizo lo correcto…

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