¿Se puede juzgar una foto? (y cómo)

Tras este vídeo que publiqué en francés (no tiene subtítulos en español ¡lo siento!) en el que doy un pequeño tirón de orejas, ha habido muchas reacciones, y también me han hecho algunas preguntas inteligentes. Decía que no hacía falta juzgar excesivamente rápido las imágenes, así como que hay que experimentar. Algunos han preguntado si la experiencia habilitaba a juzgar cualquier cosa, y otros si se podía decir si una foto es buena o mala. Lo cual a fin de cuentas se resume a esto: “¿Se puede juzgar el arte?

Sí, lo sé, lo que sigue es otro artículo filosófico. Pero qué quieres que haga, no puedo evitarlo 😀

Antes de empezar, debo aclarar que este artículo refleja únicamente mi visión y mi opinión sobre un tema complejo, que no existe una respuesta definitiva, y que pretende ser una forma de abrir el debate. Así que no dudéis en comentar, incluso para llevarme la contraria, pero, por favor, elaborad un poco vuestra reflexión 😉

¿Se puede decir que una foto es mala?

En mi vídeo, decía que no hay que juzgar demasiado rápido, y sobre todo, que no se debe tener el reflejo de juzgar que “está desenfocada, así que es mala”. Es necesario detenerse delante de la foto, reflexionar sobre el proceso seguido por el fotógrafo, sobre lo que quiere transmitir, y sobre lo que nos hace sentir.

De paso, algunos de vosotros habéis publicado comentarios diciendo más o menos que no hay fotos buenas o malas, porque todas expresan la visión del artista. Y a primera vista eso suena bien: no se puede comprender una visión, o puede que no guste el resultado, pero otros sin duda tienen una opinión distinta, y nadie tiene razón ni se equivoca. Son juicios distintos sobre una misma obra, y todos tienen el mismo valor.

El problema de esta hipótesis es que si me adhiero a ella, debo dejar de criticar las fotos de mis alumnos (y no les va a gustar mucho 😛 ).

"¿Qué? ¿Quieres dejar de criticar las fotos? ¡Si es así, no haré nada más que selfies!"

“¿Qué? ¿Quieres dejar de criticar las fotos? ¡Si es así, no haré nada más que selfies!”

Se podría sortear esto diciendo “no es lo mismo, son principiantes“. ¿Pero cuándo se deja de ser principiante? ¿A partir de qué momento se puede invocar su visión propia al criticar sus imágenes? Y eso sin decir que finalmente uno siempre es principiante (y otro experto). En definitiva, no es ese el eje que nos ayudará a resolver el dilema.

En primer lugar, intento no decir (demasiado) que una foto es “mala”, más bien intento identificar lo que funciona, y lo que no funciona (y cuando nada funciona, lo reconozco, a veces digo “mala” 😉 ). Esto de por sí ya ayuda a moderar el juicio y a reflexionar de antemano. Pero en mi opinión, el criterio para juzgar imágenes es la intención.

La intención (¿solamente?), criterio de valoración

En mi opinión, lo importante para que una elección no convencional funcione (por ejemplo, sacar una foto desenfocada) es que esté hecha con intención: tú elijes optar por un desenfoque para transmitir una cierta sensación y expresar tu propia visión, y además tomas decisiones técnicas que son la consecuencia. En caso de que se quiera una foto desenfocada, existen varias formas de hacerlo que provocarán resultados distintos, de ahí el interés de la experimentación (más abajo volvemos a esto).

En este caso, Cynthia Haynes, de quien hablaba en el vídeo, eligió utilizar una velocidad bastante lenta (creo que en torno a 1/8), moviendo la cámara para dirigir el desenfoque. Por tanto, no es algo que esté hecho al azar.

Si está hecho de forma intencionada, entonces hará falta respetar eso mínimamente, incluso si no nos gusta. O al menos, si se sigue pensando que “es una porquería”, intentar si fuera posible hablar con el fotógrafo para saber por qué ha elegido hacerlo, si cree que no habría podido encontrar algo que funcionase mejor para expresar su visión, etc.

Efectivamente, si no funciona, puede deberse a un error de visión (que a veces es imprecisa, o incluso inexistente), o de ejecución (la incapacidad de transmitir realmente lo que se quiere, por falta de conocimientos fotográficos o de experiencia). Felizmente, ninguna de los dos es irreversible 🙂

Me dirás: “¿Cómo saber si hay intención o si simplemente se trata de un error? Pues bien, la respuesta es que no lo sabemos. Al menos nunca seguros al 100 %. De ahí el interés de preguntarlo.

Dicho esto, con tiempo y experiencia se distinguen con mayor facilidad los errores de los principiantes que eligen opciones fotográficas atrevidas. Simplemente porque si el encuadre está hecho a la altura del hombre, y sin armonía en la composición, y con un ligero desenfoque de movimiento, y con el horizonte torcido… sin duda no está hecho intencionadamente. Los fotógrafos experimentados raramente se equivocan en todos los aspectos importantes a la vez.

Es por esa razón que la mejor forma de mostrar tu intención es tomar decisiones que vayan hasta las últimas consecuencias, que no se queden a medio camino. Si Cynthia hubiese hecho un ligero desenfoque de movimiento en sus imágenes, eso no habría funcionado (y creeríamos de inmediato que se debe a un error de principiante).

La originalidad y la coherencia

Además de la intención, necesariamente la originalidad juega un rol. Aporta algo novedoso, una visión nueva (incluso sobre un sujeto habitual) suele dar una buena sensación de calidad a las imágenes.

Por esta razón, cuando veo el trabajo de un fotógrafo y me digo directamente “vaya, parece un copia y pega de Nick Brandt” (por tomar un ejemplo real, incluso si no quiero dar nombres), ya no me intereso más por lo que hace. Prefiero el original a la copia. (Aunque parece obvio, la inspiración es parte integrante de la creación: hablamos más en detalle en la apasionante entrevista a David DuChemin que aparecerá el mes que viene).

Es bonita, pero no es más que " una bonita foto de la puesta de sol en Manhattan" :)

Es bonita, pero no es más que ” una bonita foto de la puesta de sol en Manhattan” 🙂

Por eso, en mis fotos no voy a aceptar una bonita puesta de sol como un verdadero proceso fotográfico (he hecho una bonita foto, pero bastante común, que quedará bien en Facebook). Al contrario, ese será más el caso de las fotos que hago en los museos a partir de cierto momento, cuando adquieren una naturaleza precisa, y se empieza a vislumbrar un principio de serie.

Aquí, bien al contrario, hay mucho más trabajo detrás para producir una obra coherente.

Aquí, bien al contrario, hay mucho más trabajo detrás para producir una obra coherente.

¿Y la experiencia?

Uno de vosotros me decía en comentarios que la experiencia también podía ser una buena excusa tras la cual camuflarse para hacer cualquier cosa y llamarla arte. Estoy de acuerdo en que la simple experiencia no se convierte por su propio peso en arte, y que no tiene por qué ser una obra exitosa.

Experimentar simplemente permite descubrir nuevas formas de expresión (experiencias exitosas) a pesar de los numerosos fracasos (experiencias equivocadas).

A veces, estas formas de expresión se corresponden a tu propia visión (por ejemplo, si desenfoco, puede que me interese ver un resultado que me satisfaga, pero eso no necesariamente se corresponde con lo que quiero expresar). En este caso, utilizar ese descubrimiento es lo mismo que tomar decisiones técnicas (exposición, profundidad de campo) o relativas a la composición (focal, encuadre, etc.).

En ocasiones, estas formas de expresarse no se corresponden a tu visión particular, y no pasa nada: has probado algo, y es así como se aprende.

En conclusión

Tal y como puedes comprobar, este artículo es un poco ecléctico, si bien he procurado que parezca estructurado 😀 Efectivamente, es un sujeto complejo y difícil de tratar, y podría ocupar largas horas de discusión con una cerveza belga de por medio 😉

¿Entonces, para concluir, se puede juzgar el arte?

Creo que lo más pertinente es juzgar si el procedimiento artístico es pensado, o si simplemente es inexistente (sabiendo que no hay nada de malo en el hecho de fotografiar una bonita puesta de sol sin más pretensión 🙂 ).

Te he proporcionado diversas herramientas para eso: ¿las imágenes están hechas de forma intencionada, presentan una cierta originalidad en su abordaje del sujeto, se da una cierta constancia en la obra fotográfica? Todos estos elementos permiten tener una opinión más certera sobre el trabajo fotográfico. Esto es mucho más interesante para ti y para tu aprendizaje que un simple “me gusta” o “no me gusta”.

 

Ahora, te toca decir la tuya en comentarios y enriquecer el debate (¡seguro que será incluso más interesante que el artículo!): ¿crees que se puede decir que una foto es mala? ¿Se puede juzgar el arte? ¿Si la respuesta es sí, cómo? No dudes en poner ejemplos de obras fotográficas que te gusten o no, si lo deseas, eso puede enriquecer aún más el debate 🙂

¡Y no te olvides de compartir el artículo! 🙂

 


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