¿Qué es necesario, sacar muchas fotos o muy pocas?

¿Qué es preferible para tu práctica fotográfica, sacar muchas fotos, para probar muchas cosas diferentes y separar el trigo de la paja tras disparar, o al revés, limitarse a sacar muy pocas fotos?

Preguntas todas ellas legítimas que, si estás intentando mejorar en fotografía (imagino que es tu caso si estás aquí 😉 ), supongo ya debes haber leído en algún lado. Generalmente se dan estos dos consejos contradictorios:

  • Fotografía mucho, en todo momento: lleva tu cámara a todas partes, fotografía todo lo que veas y te pueda resultar interesante, prueba muchos ángulos de enfoque y ajustes distintos.
  •  “Piensa y limítate a sacar sólo fotos cuando estés seguro de lo que quieres: no saques una foto sin haber pensado con detenimiento en la composición y en los ajustes. Luego espera el momento preciso. Si quieres convertirte en fotógrafo, es necesario sacar LA foto a la primera. Prueba a fotografiar “como si trabajases en analógico” y limítate a sacar 36 fotos por sesión.

Por: Federico Coppola – CC BY-NC-SA 2.0

Entonces, ante dos posturas tan contradictorias y aparentemente irreconciliables, ¿qué hacer? ¡Pues bien, como es habitual, la respuesta no es sencilla! Por eso he escrito este artículo 😉

En mi opinión, es necesario aclarar varias cosas para responder a esta pregunta, al menos dependiendo de tu nivel de conocimientos y experiencia.

Sacar muchas fotos

Buenas razones

  • Aprender la técnica: a principio es completamente normal sacar muchas fotos, más que nada para aprender la técnica y ver cómo funciona todo. Una de las mejores formas de aprender es experimentar más y más con la cámara, ¡así que adelante, a por ello!
  • Corregir en base a una primera foto de prueba: una vez sobre el terreno, harás una primera foto y a partir de ahí ajustarás los parámetros y la composición (bueno, espero que lo hagas así, por tu bien ). Sin embargo, llegado cierto momento, uno comienza a equivocarse, y no hace falta que sea en nuestros inicios como fotógrafos, ya que también puede fallar la medición de exposición. Para mejorar es muy positivo comprobar sobre el terreno que la imagen esté bien expuesta y bien compuesta, así que no dudes ni por un segundo en sacar otra foto si quieres corregir la exposición, enderezar la línea del horizonte o eliminar un elemento molesto del encuadre.

Histograma, la herramienta para evaluar la exposición (haz clic en la imagen para más información).

  • Probar varios ajustes si se tienen dudas de qué es lo que se quiere: al comenzar en el mundo de la fotografía, es completamente aceptable preguntarse si la escena quedará mejor con una profundidad de campo elevada o reducida, así como guardar ambas opciones para decidir más tarde. Te animo a decidirte en el momento del disparo, aunque a veces se dan situaciones de máxima duda y se termina por tomar la decisión con la cabeza fría; eso es legítimo.
  • Prueba múltiples ángulos de enfoque y composiciones: probablemente sea la mejor razón para sacar muchas fotos. En mi opinión, lo que más ayudará a mejorar tus composiciones es probar con muchos ángulos de enfoque y encuadres. Por lo que he visto con vosotros y con mis alumnos del curso, este es el factor que verdaderamente puede mejorar las composiciones: no ser perezoso y probar tantas cosas como se pueda.
  • Sacar ráfagas para no perderse un momento fugaz: a veces puede suceder que se podría haber sacado una buena foto, pero no se hizo porque era un instante muy fugaz y difícil de captar de forma precisa en el momento adecuado. Esto me suele ocurrir cuando hago fotos de concierto, por ejemplo, cuando un cantante da un salto de forma repentina. Obviamente hay que intentar captar el momento, pero no dudes en sacar ráfagas de tres o cuatro fotos para garantizar el éxito (no saques 30, puedes lograrlo con menos 😉 )

  • Precisar de varias imágenes para ensamblarlas durante la fase de tratamiento digital: en ciertas situaciones con condiciones de iluminación complicadas (concretamente con luces contrastadas), puede ser útil emplear varias imágenes para lograr una buena composición final. También puedes ensamblar varias imágenes para que la colina de la izquierda y la montaña de la derecha tengan una luz interesante, algo que no conseguiste en una sola foto (algunas personas dicen que esto es hacer trampa, otros no).

Malas razones

  • Sacar otra para “asegurarse”: en tus inicios, se puede perdonar. Te sientes perdido desde el punto de vista técnico, y prefieres sacar varias veces la misma foto, sin cambiar los ajustes, para “asegurarte”. Lo cierto es que es una costumbre de la que conviene deshacerse lo antes posible: antes de nada debes dominar bien los ajustes, saber por qué eliges tal o cual apertura y tal o cual velocidad. Y si te equivocas es completamente normal, no te fustigues con ortigas frescas: simplemente aprende a identificar de dónde viene el error y corrígelo en consecuencia. Pero no saques de nuevo exactamente la misma foto “solo para asegurarte”.
  • Sacar 12 fotos casi idénticas sin pensar lo más mínimo: podríamos llamar esto el “síndrome del turista”. Llegamos a un bonito lugar, apuntamos con la cámara, y sacamos 12 fotos prácticamente con los mismos ángulos de enfoque, sin pensar lo más mínimo en la composición. Resultado: un montón de fotos feas y prácticamente idénticas (algo muy aburrido de mirar), lo cual claramente es mucho peor que una sola buena foto del lugar.

No sacar muchas

Buenas razones

  • Saber previamente qué ajustes funcionarán: si tienes la experiencia suficiente como para saber de antemano qué ajustes funcionarán bien, prácticamente eliminarás la necesidad de sacar una foto probando la exposición u otros parámetros.
  • Fijarse en qué composiciones funcionan bien antes de disparar: a medida que ganes experiencia en el ámbito que más te guste, tus composiciones serán más rápidas y fluidas. Antes incluso de apuntar con la cámara, habrás elegido un lugar apropiado. Después, ya a punto de componer mirando a través del visor o la pantalla, no necesitarás sacar la foto para saber si la imagen quedará bien compuesta o no: verás directamente si necesitas cambiar alguna cosa, y sacarás directamente la foto que quieras.

Para lograr este resultado, fueron necesarias varias fotos: lee la historia de esta foto haciendo clic sobre la imagen 🙂

  • No disparar hasta el momento preciso: uno de los componentes que hacen una buena foto es elegir bien el momento. Ya sea en un paisaje con una buena luz, o en retratos con una expresión interesante, el momento casi siempre es importante (excepto en fotos de estudio, claro, porque difícilmente una botella va a salir corriendo por sus propios medios 😉 ). Con la experiencia sabrás lo que debes esperar en términos de expresiones e iluminación, y sabrás disparar en el momento oportuno. Esto me ocurrió a mí, por ejemplo, en un concierto en el que literalmente espere 5 minutos con el ojo en el visor hasta que el rostro del cantante de Phoenix expresaba una emoción más que visible. Me dolía mucho el brazo, pero valió la pena 🙂

Malas razones

  • No hacer el esfuerzo de reflexionar sobre la foto en profundidad: la mayor parte del tiempo, pensar 15 segundos en la composición, sacar una o dos fotos e irse no es suficiente. De por sí, ya está bien reflexionar, pero hay que hacerlo en profundidad durante todo el proceso y tomarse el tiempo necesario. (Obviamente es distinto en ámbitos en los que todo es muy fugaz, como en fotografía de calle, en la cual es necesario componer con mucha rapidez).
  • Tener miedo de probar demasiadas cosas: creo que algunas personas tienen miedo de probar varios ángulos de enfoque y encuadres. Posiblemente porque nos da cosa hacer esperar a la persona que nos acompaña, o de parecer ridículos pasando 10 minutos para sacar una foto, o porque no sabemos muy bien qué probar. Estas son malas razones: una buena foto a menudo lleva tiempo y esfuerzo. El secreto del talento es ante todo el trabajo 😉

“Si la gente supiese hasta qué punto he trabajado para desarrollar este talento, se sorprenderían aún más” – Miguel Ángel

  • Tener miedo al fracaso o al éxito: esto es muy habitual en muchos ámbitos de la vida, es algo muy humano. Podemos experimentar miedo al fracaso: “Oh Dios mío, ¿qué pasará si la foto me sale mal? ¡Me hará mal, estaré decepcionado y me sentiré ridículo! Es mejor que no la haga, así al menos no me decepcionará“. Aunque también existe el “miedo al éxito (algo más inconsciente, pero muchas veces relacionado, es el miedo a lo desconocido): “Oh Dios mío, si trabajo mucho y le dedico tiempo, y me salen buenas fotos, eso es un terreno desconocido para mí, jamás he hecho eso. Además después de todo esto seguramente me enfrentaré a otros problemas, por lo que hará falta que aprenda tratamiento digital. ¡Demasiado complicado!“. Estoy caricaturizando un poco los extremos, pero espero que comprendas la idea 😉

Esta es una broma visual 😀 (Por: Cindy Cornett Seigle – CC BY-NC-SA 2.0)

En resumen

Entonces vayamos al grano, ¿es necesario sacar muchas fotos o no? Puede que ya te hayas dado cuenta, pero creo que eso depende sobre todo del estadio de aprendizaje en el que te encuentres.

Si estás empezando, no dudes en sacar muchas fotos. Necesitas aprender la técnica, experimentar mucho tanto en términos de ajustes como de composición. Y tal y como decía Cartier-Bresson, tus 10.000 primeras fotos son las peores. Cuando se está comenzando, hay que sacar muchísimas fotos, pero de forma inteligente: no las saques solo para “asegurarte”, sácalas con el objetivo de aprender algo, de corregir tus errores o de experimentar.

Pero el objetivo que debes tener siempre en mente es eliminar los disparos inútiles. Debes confiar en ti mismo: primero asegúrate de que los ajustes sean correctos, y después ocúpate de la composición. Si mejoras de forma progresiva en estos dos puntos, ya lo verás, cada vez harás menos fotos en cada sesión, y terminarás por hacer solo las necesarias.

Cuando hayas adquirido un poco de experiencia, puede serte útil obligarte un poco a reducir el número de fotos: piensa en ello justo antes del disparo, reflexiona sobre si hay algo que se pueda corregir de inmediato. Eso te ayudará a pensar en las cosas correctas.

Pero créeme, todo esto lleva mucho tiempo, y es normal que tras varios años de práctica uno siga sacando varias fotos de la misma escena, siempre y cuando haya una buena razón para hacerlo 😉

¡Esto es todo por hoy, espero que este artículo te ayude a comprender y asimilar estos consejos muchas veces contradictorios! ¿Y a ti, también te preocupa sacar “demasiadas” fotos?

 

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