¿Por qué he elegido una híbrida?

13 enero 2015

Aunque ya tengo una buena réflex de la que la que no me pienso deshacer, hace algo más de un mes compré una cámara híbrida Micro 4/3. Por otro lado, he recibo muchos emails preguntando si es o no conveniente pasarse a las híbridas, o bien utilizarlas como complemento de las réflex. Por eso he decidido retomar la cuestión en perspectiva y aclarar algunos puntos que te ayudarán en tu elección: ¿las híbridas están hechas para ti o no?

Antes de continuar quiero decir que alguna gente también me ha escrito preguntándome si estaba bien, ¡si me había ido de vacaciones o si había sido atropellado por un autobús de dos pisos! Imagino que debe ser porque últimamente he publicado pocos artículos. A todos ellos les doy las gracias por preocuparse por mí, ¡pero todo va bien! 😀

Básicamente he estado casi sin tiempo libre (especialmente debido a mis estudios), y además me he tomado unas vacaciones bien merecidas, en las que precisamente he podido probar mi nueva cámara híbrida.

Si sigues mi Flickr quizá hayas visto algunas fotos que he tomado con esta cámara, las cuales son la prueba irrefutable de que no estaba muerto 😛

Por qué he añadido una híbrida a mi equipo

Ahora en serio, en la mayor parte de situaciones estoy muy contento con mi réflex, y jamás podría separarme de ella en mi ámbito favorito: la foto de concierto. (También me he comprado una 7D ;D )

Pero hay algo que me molesta de las réflex (su principal desventaja): el tamaño que ocupan. Sin rodeos, una réflex no es ni ligera, ni pequeña, ni discreta. Aunque no debe extrañar, no está pensada para eso.

Mi idea era poder salir con la cámara todos los días, y ciertamente con una réflex eso no resulta sencillo. A veces, forzándonos un poco, la llevamos con nosotros, pero la mayor parte del tiempo salimos sin cámara. Y qué decir de lo engorroso que es comenzar las vacaciones con una réflex y 3 objetivos (todavía más volumen y peso), sobre todo en pequeñas escapadas en las que se podría viajar más ligero. En fin, quería conseguir una cámara compacta y ligera.

Una opción era comprar una compacta clásica que se puede guardar en el bolsillo, pero lo cierto es que acostumbrado a la réflex (mi primera cámara), no me veo fotografiando sin el potencial creativo que ofrece un sensor grande, especialmente en lo que se refiere a la profundidad de campo. Realmente no me puedo imaginar sin la posibilidad de crear un bonito desenfoque de fondo. ¡Así que, dejé de lado las compactas!

El mercado de las cámaras híbridas lleva varios años desarrollándose, es cierto, pero es ahora cuando alcanza la madurez ofreciendo varios modelos competitivos, y la pregunta que hay que hacerse es: ¿son actualmente las híbridas una alternativa aceptable a las réflex? Pues bien, la respuesta es , ¡aunque eso depende (una vez más) de tus necesidades! Recibo muchas preguntas al respecto, así que parece que mucha gente todavía no lo ve claro. Por eso voy a compartir mi experiencia explicando cómo elegí mi cámara y cuáles fueron los primeros resultados que obtuve con ella.

El hecho de que las híbridas tengan un sensor igual o un poco más pequeño que algunas réflex es muy positivo, ya que permite conseguir profundidades de campo equivalentes. Además, una cámara con un sensor grande te permitirá aumentar la ISO sin que se produzca demasiado ruido, lo que se traduce en un mayor rendimiento en situaciones con poca iluminación.
En resumen, una cámara de tamaño reducido pero que ofrece un gran potencial creativo y permite sacar fotos de gran calidad. ¡Sin duda, esto es lo que necesitaba!

Una híbrida, sí, ¿pero cuál?

Panasonic GX1 + 20mm f/1.7

Tras la decisión de comprar una cámara híbrida surge la pregunta de cuál. Lo cierto es que hay una amplia oferta en el mercado, y la elección puede complicarse. Este artículo para nada pretende ser una guía de compra de una híbrida, sino explicar por qué finalmente me decidí por la Panasonic GX1 (digna sucesora de la GF1).

Mis principales criterios fueron: un sensor grande y una cámara compacta y a la vez ergonómica, con una rapidez (capacidad de reacción) suficiente, y naturalmente con funciones imprescindibles como los modos P-A-S-M y el formato RAW. Dado que no había tenido una experiencia previa, no quería gastarme 1500€ en algo que no sabía si me iba a satisfacer del todo, así que me fijé un presupuesto de 700-800€. Estas eran mis necesidades limitaciones (el punto de partida siempre que comenzamos la elección del equipo).

Empecé a elegir y a descartar opciones en base al tamaño del sensor: el mercado de las híbridas ofrece cámaras con sensores APS-C (del mismo tamaño que en la mayoría de réflex), como es el caso de las Sony NEX o de las Fujifilm X100 y XPro-1. Las Sony NEX utilizan una gama propia de objetivos, de por sí bastante extensa, mientras que entre las Fujifilm, la X100 tiene un objetivo fijo (no intercambiable, aunque de calidad y que permite abrir bastante el diafragma), y la XPro-1 cuenta con 3 excelentes objetivos fijos.

Los sensores APS-C son los más grandes utilizados en las cámaras híbridas, así que comienzo por ellos. Ambos modelos de Fujifilm tienen un diseño atractivo y críticas excelentes, pero las descarté rápidamente: la XPro-1 se alejaba mucho de mi presupuesto, y la X100 no me iba a permitir cambiar los objetivos, algo que quiero poder hacer cuando lo necesite para adaptar la cámara a mi manera de fotografiar.

Le estuve echado el ojo a una NEX. Tiene una carcasa muy fina, pero los objetivos siguen pareciéndome demasiado grandes, incluso los objetivos fijos que permiten una mayor apertura de diafragma (los “más luminosos”). Estoy seguro de que si viniese con uno o dos “pancakes” (objetivos muy finos) me hubiera decantado por una NEX. Sin embargo, uno de mis criterios principales era que el conjunto objetivo/carcasa fuese compacto, y en este caso no me pareció lo suficiente.

Por tanto, dejé de lado las cámaras con sensores APS-C, y me centré en la elección de una cámara con sensor Micro 4/3, más pequeño sí, pero lo suficientemente grande como para conseguir profundidades de campo reducidas. Desde el inicio excluí las Nikon 1 y las Pentax Q debido a que tienen un sensor ridículamente pequeño.

La verdad es que me ha costado decidirme por los Micro 4/3, ya que prefiero imágenes con unas proporciones de 3/2: el formato 4/3 me parece un poco “soso”, y eso me molesta. ¡Afortunadamente, algunas híbridas permiten disparar directamente en 3/2 o en formato cuadrado! ¡Genial! 😀

Olympus OM-D EM-5

La ventaja del formato Micro 4/3 es que es el utilizado tanto por Panasonic como por Olympus, lo que permite contar con una gama más amplia de objetivos, más aún desde que Sigma comenzó a fabricar objetivos compatibles. Aceptando este tipo de sensores podía elegir una cámara sin tener que preocuparme por la escasez de objetivos, ya que, de entre todas las cámaras híbridas, son las Micro 4/3 las que mayor cantidad de objetivos compatibles ofrecen.

Justo en medio de mi búsqueda salió al mercado la Olympus OM-D EM-5. Muchos medios publicaban artículos sobre ella, y lo cierto es que se deshicieron en elogios. Probablemente sea una de las mejores híbridas que hay en la actualidad, pero quedaba fuera de mi presupuesto y además no era lo bastante compacta para mí gusto.

Panasonic ofrece principalmente tres gamas:

  • Las GF, que son compactas y cuentan con los modos P-A-S-M, pero no hay una rueda de selección para acceder a ellos, algo que es imprescindible para mí → ¡No!
  • Las G, que no son suficientemente compactas → ¡No!
  • La GX1 (sucesora de la GF1), a la vez compacta y diseñada para usuarios “avanzados”.

Quedaban los modelos PEN de Olympus, cámaras también compactas y pensadas para usuarios “avanzados”.

En lo que se refiere a los objetivos, era necesario centrarme en los objetivos de tipo “pancake”, dado que quería conseguir una cámara muy compacta, y que, por descontado, permitiese abrir mucho el diafragma (para conseguir bonitos relieves y para poder trabajar con poca iluminación). Básicamente tenía la posibilidad de elegir entre el Panasonic 14mm f/2.5 (equivalente a 28mm en 24×36), el Olympus 17mm f/2.8 (equivalente a 34mm en 24×36) y el Panasonic 20mm f/1.7 (equivalente a 40mm en 24×36).

Siguiendo esta lógica finalmente me he decidido por el Panasonic 20mm f/1.7, el que permite una mayor apertura del diafragma de los 3, así como una mayor distancia focal (estoy demasiado acostumbrado a teleobjetivos cortos, así que los 14mm son demasiado gran-angular para el uso que yo les doy). Además, el 20mm f/1.7 es conocido por ser uno de los mejores objetivos Micro 4/3, ¡y con razón!

Tras leer varios artículos en base a pruebas de rendimiento y al primer contacto con la cámara en la tienda, me he dado cuenta de que la GX1 tiene el autofocus más veloz y una mejor sensación en mano (manejabilidad), así que finalmente me he decantado por ella.

La compré de segunda mano, con menos de 1000 disparos, a alguien que no pudo acostumbrarse a apuntar a través de la pantalla. ¡Ahora que te he explicado mi elección, veamos qué es lo que pienso después de 1 largo mes de uso!

 

¿Y bien? ¿Contento?

Una cámara discreta, aparentemente inofensiva

La primera vez que salí con mi nueva cámara fue de noche, a una fiesta. Pensé que sería interesante observar la reacción de la gente ante mi nueva híbrida, ver si tenían el mismo miedo que a una gran cámara réflex. Algunos me preguntaron: “¿es una compacta avanzada?” ¡No, en realidad no! La gente tenía curiosidad por este nuevo artefacto tecnológico, pero lo cierto es que también se veía mucho menos desconfiada. Pude hacer unas cuantas fotos de forma discreta, sin que las personas fotografiadas me vieran.

Me atrevería a decir que esta cámara, además de discreta, es aparentemente inofensiva. No parece “profesional”. La gente imagina que con una cámara así no se pueden “hacer fotos” en esas condiciones, por lo que ya no desconfía de la primera compacta de 80€ que aparece. Esto realmente es una enorme ventaja.

He podido comprobarlo con amigos en diversas ocasiones, unas veces disparando sin pretensiones (algo que puede ser divertido, ¡también es fotografía!), y otras haciendo algún retrato a propósito (los cuales evidentemente jamás publicaré porque son personales).

Yo mismo me dejé fotografiar por Anne-Laure Jacquart mientras preparábamos la entrevista previa al curso de formación “Conviértete en un fotógrafo de talento”.

Hay un pequeño defecto en lo que se refiere a la discreción: el ruido del disparador, que se oye bastante. ¡Aunque no mayor que en una réflex, así que no es tan grave, y además, lo importante es que se pueda conseguir la foto! 😀

Una cámara realmente ligera y compacta

Los primeros días la llevé conmigo a todas partes, en cualquier pequeña salida, lo que me permitió hacer unas cuantas fotos interesantes en la calle (un ámbito que siempre me ha atraído), en particular la que puedes ver a la izquierda, ¡que para mi sorpresa ha tenido un gran éxito en Flickr!

Más tarde me fui de vacaciones, unos cuantos días al Macizo Central francés y otros cuantos a Londres (¡eso es otra cosa!), y en ese contexto decidí probar la GX1 con el objetivo 20mm f/1.7. ¡Y debo decir que esta combinación te cambia la vida! No pesa nada, por lo que se puede llevar a todas partes, incluso si tienes que caminar mucho tiempo. Además, el objetivo de distancia focal fija tiene la gran ventaja de obligarte a moverte para encontrar el mejor ángulo de enfoque.

De esta forma pude traerme de recuerdo bastantes fotos de las que me siento muy orgulloso y que puedes ver a continuación. Pero lo más importante es que me he acostumbrado a la cámara y al ángulo de enfoque adecuado para este tipo de objetivos (ahora lo “veo” todo en 40mm 😛 ), por lo que tengo argumentos para decir qué es lo que más me gusta (y lo que menos) de esta cámara.

Pros y contras

La primera pregunta que uno se puede hacer, especialmente si se viene del mundo de las réflex, es si el enfoque por pantalla no es una gran desventaja.

Pues bien, ¡me ha sorprendido de forma muy positiva! Debo decir que la GX1 tiene un diseño muy inteligente muy bien adaptado a este tipo de visionado. Estas son las razones:

  • El autofocus es bastante rápido (incluso la detección de contraste). Aunque con poca iluminación obviamente no funciona igual que una 7D, no lo hace nada mal.
  • La pantalla es táctil. Al principio me quedé desconcertado con esto, pero realmente funciona muy bien: se puede escoger el lugar dónde hacer el enfoque con solo tocar la pantalla, y además, si se elige una medición puntual, ésta se hace en ese mismo lugar. Es por esta razón que he disparado casi todas las veces en modo medición puntual , al menos en las fotos que he hecho en la calle, sobre todo porque la medición de luz en este tipo de situaciones es excelente.
    También se puede disparar a través de la pantalla táctil, pero desactivé esta opción porque ya hay un disparador para eso.
  • El hecho de apuntar a través de la pantalla tiene algunas ventajas: mayor discreción (no es necesario hacer grandes gestos para sacar la foto), mayor facilidad para disparar desde ángulos originales (incluso a pesar de que la pantalla no es giratoria), y la posibilidad de ver el histograma antes del enfoque con información sobre la exposición.

Por otro lado, el diseño ergonómico está muy bien pensado, aunque lo cierto es que me llevó algo de tiempo acostumbrarme por ser mi primer contacto con una Panasonic:

  • El dial para modificar la velocidad (según el modo elegido) también sirve para corregir la exposición. Es rápido e intuitivo ¡basta con pulsarlo para cambiar de parámetro!
  • Hay dos botones físicos cuya función se puede personalizar, y también dos botones táctiles de fácil acceso. ¡Algo muy útil para adaptar la cámara a tus necesidades!
  • Incluye otros botones que están muy bien pensados para acceder rápidamente a funciones imprescindibles.

Sobre cuestiones más técnicas:

  • La ráfaga es sorprendentemente rápida.
  • La ISO puede subirse hasta 1600, un máximo que no está nada mal considerando el tamaño del sensor; ocurre lo mismo con el dinamismo, que también es bastante bueno.
  • La capacidad de reacción (rapidez) es realmente satisfactoria.

No he detectado demasiados defectos, pero por señalar alguno:

  • La pantalla táctil no reacciona todo lo rápido que quisiera. Me hubiese gustado que fuera un poco más sensible.
  • Unos menús de acceso (y un manual de usuario) que no son del todo claros. En varías ocasiones he tenido dificultades para encontrar lo que quería. No obstante, gracias a que la mayoría de funciones más utilizadas son de acceso rápido, es poco frecuente verse obligado a navegar por los menús.
  • Me da la impresión de que tiene un dinamismo un poco inferior a las cámaras con sensores APS-C. De hecho, una o dos veces me ha sorprendido bastante que los blancos se quemasen. No obstante, si la comparamos con una réflex de baja calidad, no es tan sensible. ¡Aunque es injusto criticarla por esto!

 

En resumen, ahora la GX1 me acompaña a todas partes, y me ha ayudado a conseguir buenas fotos. Se adapta bien a mis necesidades y exigencias (profundidad de campo baja, rapidez, ISO máxima elevada, excelente ergonomía), y es realmente compacta y ligera.

Posiblemente no sea la cámara ideal para ti, pero lo que es indudable es que las híbridas (¡con un sensor grande!) son una alternativa a las réflex mucho más que aceptable. Soy consciente de que para algunos es difícil de digerir que una híbrida cueste tanto como una réflex, pero no olvides que el valor de una cámara de fotos no se calcula por su peso como se hace con los tomates, ¡sino por el placer y la diversión que te proporcione! 😉

Y tú, ¿ya te has dejado tentar por una híbrida? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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2 comentarios

  • Me ha venido muy bien este artículo. Yo quería pedir un poco de consejo porque he aprendido algo de fotografía y quiero comprarme mi primera y propia cámara y veo ventajas en las híbridas… Mis dudas son:
    1. Aunque las híbridas tengan un sensor más pequeño, la diferencia con respecto a una reflex a nivel no profesional no se nota, ¿verdad?
    2. ¿Cómo de fácil o barato es encontrar objetivos para estas híbridas? Quiero decir que como hay más demanda y avance en reflex, aunque estás estén en alza últimamente, ¿y si el mercado no sube y no se fabrican objetivos o ya hay variedad suficiente en el mercado para los diferentes modelos?
    3. ¿De qué calidad son las lentes? Había oído hablar de marcas recomendadas como Leika, Schneider …, ¿las hay para híbridas?
    4. ¿Qué piensas de esta híbrida? La veo más barata que las que pusiste en el blog y bastante bien en características, pero como yo tampoco sé demasiado… https://www.fotocasion.es/catalogo/kit-olympus-e-pl7-14-42-ii-r-fl-lm1/40984/

    ¡Gracias en cualquier caso!

    21 junio 2016
    • Hola Marta,
      1. La diferencia se notaría si quisieras imprimir tus fotos a gran tamaño (póster por ejemplo). Laurent explica muy bien las diferencias entre Micro 4/3, APS-C y foramto completo en este artículo.
      2. Igual de fácil que para cualquier réflex. El catálogo disponible de cada marca depende de los fabricantes. Teniendo en cuenta el creciente interés y el incremento de las ventas de las cámaras sin espejo, no parece que vaya a haber escasez de objetivos. Más bien todo lo contrario.
      3. La calidad es muy buena o excelente, dependiendo de cada marca y de cada objetivo. Si quieres profundizar sobre el tema, tendrás que elegir determinar primero una marca y luego analizar todos los modelos de esa marca.
      4. Es un modelo que ha sacado recientemente Olympus y que está obteniendo muy buenas críticas. Si te sirve de referencia, uno de los mejores fotógrafos españoles, Tino Soriano, usa precisamente esa cámara.
      ¡Espero haberte ayudado!

      23 junio 2016

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