¡No seas demasiado extremista con la apertura!

24 noviembre 2015

Cuando hay mucha luz disponible para fotografiar, tenemos la ventaja de poder elegir con total libertad la apertura, tanto la máxima (por ejemplo f/2.8) como la mínima (f/22 o f/32). ¿Por qué limitarte a estos dos extremos?

Al observar un poco los datos EXIF de fotos hechas por principiantes, me doy cuenta de que muy a menudo la gente se va a los extremos y no emplea aperturas intermedias. Y entiendo que sea sí, ya que yo también pasé por ello

Y se hizo la luz

Estás comenzando con la fotografía y haces todo lo posible para entender cómo va el tema. Haces algo de investigación y te topas con este blog. Hop, “¿por dónde empezar?”. Descubres el concepto de la apertura, y su influencia sobre la profundidad de campo. Haces algunas pruebas y, de repente: ¡tachánLo comprendes. Ahora puedes jugar con la profundidad de campo como un profesional.

Con un poco de suerte, te obsesionas con un objetivo de focal fija muy luminoso, por ejemplo un 50 mm f/1.8, y consigues disfrutar de unas fantásticas profundidades de campo reducidas.

Como es tan genial, disparas todo el tiempo a f/1.8, siempre. Está bien, no todo el tiempo exactamente. Si sacas una foto de paisaje, ya sabes que hace falta una profundidad de campo elevada y una apertura reducida. Así que giras la rueda de selección todo lo que puedes hasta llegar a la apertura mínima, f/22 o f/32. Así te aseguras de que toda la imagen quede nítida, porque nunca se sabe. Además hace sol, así que dejas la velocidad de obturación al mínimo.

Sí, sí, muy bien…

Pero técnicamente…

no es lo óptimo. No me voy a detener demasiado en este punto, porque ya lo debes saber si has leído el blog: tu objetivo tiene una apertura óptima. (Re) lee el artículo para entenderlo bien, lo explico en detalle y con ejemplos.

En resumen, a apertura máxima, tu objetivo no consigue siempre la mejor nitidez posible, mientras que con la apertura mínima (y no tan mínima), el fenómeno de difracción deteriora la imagen.

 

La mayor parte del tiempo, para conseguir una imagen completamente nítida –una profundidad de campo que vaya de un punto cercado y hasta el infinito–, no debes cerrar al máximo. Para fotografiar paisajes, f/16 generalmente es más que suficiente (o f/8 si el primer plano está relativamente lejos). Y para verificarlo puedes usar el botón de prueba de la profundidad de campo (de la cual hablo en los artículos de los enlaces de más arriba).

Esto depende obviamente de los otros parámetros que influyen en la profundidad de campo, como pueden ser la focal (puedes leer el artículo sobre la hiperfocal, en el cual hay un enlace a una aplicación para calcular la profundidad de campo).

 

Dicho esto, la técnica está bien, y debes recordarla, pero no es por esa razón por lo que estoy escribiendo este artículo. Porque desde el punto de vista artístico, cualquiera de los extremos da un resultado caricaturesco.

Pero desde el punto de vista artístico…

Tampoco resulta óptimo. Se me ocurrió escribir este artículo mientras me relajaba al borde del lago Jait Sagar en Bundi (Rajastán), al borde del cual se instaló a vivir en su día Rudyard Kypling (ya sabes, el de El libro de la selva 😉 ).

 

Ahora en serio, me encontraba sentado en una especie de jardín mientras sacaba algunas fotos del magnífico paisaje que tenía frente a mí. Realmente no me considero un fotógrafo de paisajes, pero sé que me aburro rápidamente si no hay algo que le de interés a la foto, por ejemplo alguna persona. El paisaje sigue siendo el tema de la fotografía, pero las personas le dan un toque especial.

Qué suerte, dos indios llegan y se colocan algunas metros delante de mí, ofreciéndome un sujeto perfecto para enriquecer la foto. No quiero cambiar de posición, para que no se den cuenta de que los fotografío y posen con naturalidad. Además necesito un ángulo de enfoque amplio que me permita abarcar todo el paisaje. Mi ultra gran angular (un Tokina 11-16 mm f/2.8) ya está montado sobre la cámara 😉

 

Ahí surge la pregunta de si quiero que la foto salga nítida en su conjunto, o si quiero concentrarme en el sujeto y desenfocar el fondo. En el momento mi idea es que puedo utilizar una gran profundidad de campo, porque quiero una composición potente que guíe al ojo hacia el sujeto. Efectivamente, me parece que usar una profundidad de campo para destacar un sujeto a veces es demasiado “fácil”.

Así que decido cerrar, y sin tomarme el tiempo de calcular la apertura necesaria, elijo f/11 a ojo (la experiencia ayuda a determinar este tipo de cosas por instinto, pero a posteriori me di cuenta de que podría haber abierto más sin problema). Esto parece más que suficiente. Como ves no he cerrado a tope, porque no valía la pena hacerlo: mi sujeto estaba colocado a unos 4 m y yo iba a usar una distancia focal baja (11 mm), por lo que la profundidad de campo ya era lo suficientemente elevada.

(Falta hacer el revelado y retocar un poco, pero sirve :P)

Por esta razón, si hubiese querido un fondo desenfocado, la focal debería haber sido demasiado baja y la distancia de enfoque demasiado importante como para conseguirlo. Incluso con un sujeto situado más cerca, el fondo hubiese salido levemente desenfocado, pero reconocible.

 

Pero qué ocurre si quiero encuadrar el sujeto otorgándole más protagonismo (bueno, paso a usar el Tamron 17- 50 mm f/2.8) y dejo el paisaje como decorado. Es decir, lo humano se convierte en el verdadero sujeto principal y el paisaje pasa a un segundo plano (¡como siempre, la intencionalidad es muy importante!).

En este caso voy a hacer zoom (aumentar la distancia focal) y/o acercarme al sujeto, de forma que va a reducirse la profundidad de campo. En este caso no era mi intención, pero de todas formas saqué 2 o 3 fotos para mostrártelo.

 

Si quiero conseguir un fondo solo un poco desenfocado, abrir a f/2.8 sin duda será “excesivo“. El paisaje ya no se distinguirá, y esa no era la idea. No obstante, si cierras un poco, no demasiado, se puede conseguir un fondo reconocible. En este caso he elegido f/5.6:

 

No es el efecto que quería, así que no voy a elegir esta imagen, pero la muestro para insistir en el hecho de que las aperturas intermedias existen, y que están para algo: a veces son la solución para transmitir el mensaje que quieres a través de la imagen. Después de disparar se descubre un fondo levemente desenfocado y produce cierta sorpresa a quien mire la imagen, lo cual siempre es interesante. Pero ten cuidado con que eso sea una elección, y no un accidente o una casualidad 😉

Y esto no solo sirve para la apertura

Tuve la idea con la apertura del diafragma, pero pensándolo bien esto se puede aplicar a otros ajustes como la velocidad de obturación o la sensibilidad ISO, aunque también a la distancia focal por ejemplo: así como no te recomiendo quedarte quieto y hacer zoom para encuadrar, tampoco te recomiendo que caigas en el extremo opuesto utilizando un 18-55 mm como si fuese un objetivo de doble focal fija 18 mm y 55 mm. El artículo anterior que habla sobre la elección de la distancia y de la distancia focal te ayudará a encontrar el equilibrio necesario

 

¿Y tú, también tiendes a elegir únicamente aperturas extremas?

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂

 

Recherches utilisées :

tokina 11 16 problemas nitidez, tokina 11-16 poca nitidez a 2 8


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