Menos es más, la sencillez en fotografía

Es habitual que antes de sacar una foto nos hagamos un montón de preguntas: sobre el elemento que vamos a fotografiar, sobre el primer plano, el fondo, las líneas de fuerza que van a permitir destacar lo que queremos gracias a la perspectiva, etc. Pero lo cierto es que recordar e integrar estos parámetros en la foto para producir los efectos estéticos deseados puede resultar un ejercicio complicado. Descubre por qué y cómo la sencillez y la sobriedad pueden ser tus grandes aliados para conseguir una buena imagen.

¿Alguna vez te has encontrado en la situación de estar buscando algo o a alguien qué fotografiar? ¿Querer hacer unas fotos pero no encontrar nada que te inspire realmente? ¿Has llegado incluso a decirte que el problema es el lugar, que no hay nada interesante? Créeme, esto es algo que le ha pasado a todo el mundo, y tengo una buena noticia para ti: es falso.

Efectivamente, si te da la impresión de que hay pocas cosas en el lugar o incluso si está atestado, por ejemplo, de gente (pienso en los urbanitas), no te queda más remedio que adaptarte a eso. Es un fastidio, lo sé, pero esta coyuntura te puede ayudar a encontrar un ángulo de enfoque distinto y a innovar, por tanto, a ser creativo. Y hazme caso, en general eso se traduce en buenas imágenes. De hecho, lo que realmente hace que una imagen sea potente, a veces es precisamente lo que no está y no tanto lo que sí se ve.

“La verdadera música está entre las notas”. Wolfgang Amadeus Mozart

¿Entonces por qué la sencillez puede hacer que una imagen sea bella? No entraré en detalles técnicos que no domino del todo. Es más, si alguien que haya ido a una escuela de imagen quiere explicarlo, soy todo oídos Dicho esto, en mi opinión, al dejar espacios “vacíos” en una foto lo que hacemos es resaltar todavía más el sujeto u objeto fotografiado. El ojo de quien vea la foto no tendrá más opción que mirarlo. De hecho, éste es un método más para resaltar el elemento fotografiado, de igual forma que se consigue reduciendo la profundidad de campo, usando la perspectiva, la regla de los tercios, etc.

Entonces, ¿cómo jugar con la sencillez y el minimalismo en una foto?

  • Escoge un buen entorno/ambiente: la mejor manera de sacar partido a la sencillez es trabajar en un entorno donde haya pocos puntos de distracción. El ejemplo ideal sería un fondo uniforme.

(Haz clic en la imagen para verla grande en FlickR)

  • Escoge el protagonista adecuado: si el resto de la imagen va a quedar vacía, necesitas un buen sujeto u objeto que fotografiar. Éste debe destacarse del fondo por su propia originalidad, su potencial, o simplemente por su naturaleza (color, forma, etc.).

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  • Utiliza una profundidad de campo reducida: no hay ningún problema por usar varias técnicas al mismo tiempo para resaltar un elemento, y sin duda reducir la profundidad de campo funciona especialmente bien en un escenario sencillo con un fondo uniforme. (Y si todavía no sabes controlar la profundidad de campo, te recomiendo que empieces por leer el artículo sobre la apertura y sigas con el que habla de la profundidad de campo 😉 )

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  • Juega con los colores y/o el contraste: el elemento principal destaca más si hay un contraste de colores entre éste y el resto de la imagen. Parece evidente, pero es mejor decirlo para que quede claro. Si prefieres hacer fotos en blanco y negro, también puede servir jugar con los contrastes de la luz. Como cualquier otra “regla”, puedes hacer justo lo contrario y fotografiar un elemento del mismo color que el entorno que lo rodea, lo cual también puede dar una impresión de sencillez y armonía.
  • Hazlo fácil de verdad: no vale la pena jugar con la sencillez para dejar que los detalles distraigan al ojo del sujeto u objeto principal. Si quieres hacer una foto sencilla, en el momento del encuadre descarta el máximo de detalles inútiles (hojas de árboles, por ejemplo). De esta forma aprovecharás al máximo este efecto. Lo puedes conseguir acercándote, haciendo zoom o bien retocando la imagen.
  • Aléjate/reduce el zoom: aunque a priori no parece tan evidente, al reducir el zoom se amplía el espacioen torno al elemento principal. De esta forma le restas importancia a esos pequeños detalles que puedan distraer y que son imposibles de eliminar de la imagen, y al mismo tiempo dejas espacio suficiente al sujeto u objeto principal, lo cual refuerza la sencillez de la imagen, especialmente si la luz y los colores del entorno son uniformes.

Aquí tienes entonces, no solo una nueva manera de jugar con el ambiente que rodea a la imagen para conseguir buenas fotos, sino una forma particular de pensar la fotografía, en la que, dicho sea de paso, algunos fotógrafos se han convertido en grandes especialistas. ¿Y bien? ¿Tú también has hecho fotos que son buenas a pesar de su sencillez? Deja un comentario si quieres compartir tu experiencia con nosotros, comparte el artículo en facebook y retuitéalo si te ha gustado, y suscríbete a la newsletter si quieres seguir los próximos artículos 😉

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