Material para un safari fotográfico

23 agosto 2016

En febrero de este año viajé a Kenia para un safari fotográfico. En este vídeo, te enseño lo que me llevé conmigo en el bolso, y te explico por qué he elegido esto concretamente.

No es mi intención decirte que “lleves las mismas cosas” (eso sería estúpido), sino más bien explicarte el proceso para que puedas tomar una buena decisión.

(Aunque está en francés, os dejo el vídeo por si tenéis curiosidad por ver las imágenes del equipo. De todas formas, os he preparado una transcripción en español para que podais seguir todas las explicaciones.)

Listado de todo lo que me llevo:

  • Bolso Filson Photographer’s Backpack
  • 2 Canon EOS 5D MkIII + una empuñadura
  • Sigma 150-600 mm f/5-6.3
  • Canon 16-35 mm f/4
  • Panasonic GX8
  • Olympus 12-40 mm f/2.8
  • Olympus 9-18 mm
  • Olympus 45 mm f/1.8
  • Panasonic 35-100 mm f/2.8
  • “Bean bag” Gura Gear Sabi Super
  • Un trípode Sirui T-1204X (no para el safari, no sirve de nada)
  • Filtros Lee Seven5: ND1000, degradados gris neutro y polarizador
  • muchas baterías y tarjetas de memoria
  • Un ordenador portátil + 2 discos SSD Samsung T1
  • 3 adaptadores de corriente

Como puede que ya sepas si has leído mis emails últimamente, pronto viajaré a Kenia, para un safari de diez días con David Duchemin, un gran fotógrafo y profesor canadiense.

Nos vamos diez días con la idea de fotografiar la fauna africana –también pienso en África a secas–, por lo que en esta ocasión me llevaré un bolso un poco distinto al que suelo utilizar. Normalmente llevo uno bastante ligero: para una híbrida, dos o tres objetivos, y listo. En este caso, me voy a equipar más, porque para fotografiar la fauna salvaje se necesita un material más evolucionado en diversos aspectos. De modo que he querido enseñarte el material que voy a llevar; me parecía interesante porque he reflexionado bastante sobre lo que me convenía y por eso he querido compartirlo hoy con vosotros.

Para empezar, es necesario que describa un poco el viaje que haré: como ya he dicho, me voy diez días de safari fotográfico, así que estaremos la mayor parte del día en grandes Range Rover, desde donde fotografiaremos la fauna. Luego pasaré dos o tres días con una ONG, World Teacher Aid, dedicada a construir escuelas en Kenia. Haré fotos para ellos. Será algo diferente, más tipo reportaje, y por eso necesitaré cosas diferentes. (Volveré sobre ello más adelante en el vídeo). También iré quince días a Tailandia, sobre todo para visitar a amigos, pero también para descansar, estar más tranquilo y tener tiempo de dedicarme tiempo para mí y centrarme en los proyectos que tengo en mente para este año; esto me parece bastante importante.

En Tailandia estaré menos en modo fotógrafo, aunque obviamente me sorprendería no hacer ninguna foto. También hay que pensar en eso cuando uno elige su material: en el viaje en toda su integridad.

Bolso fotográfico

Para empezar, el bolso fotográfico. Lo tengo justo aquí. Es un bolso de la marca Filson, el modelo Filson Photographer’s Backpack, marca que ha concebido sus bolsos de forma conjunta con grandes fotógrafos; especialmente el famoso Steve McCurry, quien hizo la famosa foto de la joven niña afgana de ojos verdes que de buen seguro conoces.

Es un bolso que he elegido, en primer lugar, porque se adaptaba bien a mis necesidades. No quería elegir algo demasiado grande para evitar la tentación de llevarme demasiado material. Ya ves que todo cabe bien, en su lugar. Todavía queda espacio en el bolsillo de arriba, aquí, así que este bolso me servirá tanto para el transporte en cabina como para cuando esté en el lugar, cuando saque el cargador y otras cosas –no meteré todos los cargadores, pero obviamente llevaré bastantes, volveré a ello–, lo utilizaré para transportar el material durante el día. Será relativamente compacto, no demasiado pesado –está hecho de tela, así que no pesa mucho–, pero resistente, porque Filson es una marca excelente de bolsos. Evidentemente no son baratos, pero tienen garantía de por vida, así que si dentro de diez años se rompe una correa, puedo ir a verlos y me lo repararán sin costo. Es un buen servicio de atención al cliente, así que el precio está justificado. Reconozco que no me gustan demasiado los bolsos de material plástico negro, quería algo que también fuera bonito, esa es mi elección, aunque se pueden encontrar otros que se adaptan perfectamente a este tipo de viajes, y que son menos caros.

Este es el bolso que llevaré, y ahora te enseñaré el material.

Material

Cámaras

En primer lugar, en lo que se refiere a las cámaras, voy mucho más cargado de lo habitual, ya que normalmente voy con una híbrida, y en este caso llevaré tres cámaras conmigo.

¿Por qué? Primero, tengo esta 5D Mark III que ves aquí, con su empuñadura, que me permitirá tener mayor autonomía con la batería, pero también me ayudará a sostenerla mejor en orientación vertical, cuando saque ese tipo de fotos con este gran zoom que ves aquí y del que te hablaré a continuación. Eso me permitirá sostenerla mejor, así que he decidido llevar la empuñadura.

La primera que he elegido es 5D Mark III, y David nos ha dicho “llevad una segunda cámara, porque si falla una; algo raro, pero si ocurre, te encontrarás en medio de la sabana con cosas magníficas para fotografiar y no tendrás el material necesario para hacerlo”. Sería una verdadera lástima.

Así que he elegido una segunda 5D Mark III –que no puedo enseñarte ahora porque está grabando en este momento; en el bolso la he reemplazado por una 7D, para el ejemplo, ya que más o menos tienen el mismo volumen–, y también elegí una híbrida de la que te hablaré luego.

Los objetivos

En lo referido a los objetivos, para las dos réflex Canon, el primer gran objetivo para fotografía de fauna que he elegido es el Sigma 150-600 mm. En este caso no lo he comprado, porque voy a Kenia por diez días y es poco probable que me sirva de mucho después. Sigma me lo ha prestado. Evidentemente, probablemente no tengas la posibilidad de que Sigma te preste material, pero es un tipo de objetivo que se puede alquilar; para viajes como este, si quieres evitar gastarte 1.000 € en un objetivo concebido únicamente para la fotografía de animales y que no necesariamente te será útil en tu práctica cotidiana, te recomiendo que lo alquiles, ya que cuesta mucho menos –gastarás entre 100 y 150 € para alquilar el objetivo dos semanas, y de esta forma no se verá comprometida la calidad, porque si compras objetivos nuevos te costaría 1.000, 2.000 o 3.000 euros o más. Tendrás un objetivo excepcional por un precio absolutamente ridículo, e incluso si no lo conservas después, no será dinero perdido, ya que lograrás mejores imágenes que si comprases un objetivo por el triple de precio. Para mí, lo fundamental son las imágenes, por lo que si no me lo hubiesen prestado, sin duda habría alquilado un gran teleobjetivo para el viaje en lugar de comprar uno nuevo, más que nada porque probablemente no me hubiese servido de nada después.

Con el Sigma 150-600, podré llegar hasta 600 mm. Es un aumento verdaderamente enorme, realmente no se necesita más. David nos ha dicho “llevad como mínimo un equivalente a 300 mm”, y yo contaré con uno dos veces más grande del que lleve él: el lleva uno que alcanza 300 mm. Quería poderme acercar. Puedes ver que una vez desplegado –aquí con la visera– ocupa bastante, aunque afortunadamente se puede plegar, y podré fotografiar la vida salvaje. Este será sin duda el objetivo que voy a utilizar más durante el viaje; también es el que más espacio ocupa y el más pesado, pero vale la pena.

El segundo objetivo que llevaré para las réflex es un 16-35 mm f/4. También está grabando ahora, así que no puedo enseñártelo, pero básicamente es un ultra gran angular que me permitirá hacer fotos de paisaje como yo quiero; cuando esté en el bolso, lo montaré en una 5D Mark III, el volumen será más o menos el mismo que éste que ves aquí.

Eso en lo referido a los materiales para las réflex, que serán mi equipo principal durante este viaje, pero dado que todavía me quedaba un poco de espacio y, tal y como ya te he dicho, haré un trabajo de reportaje con los niños de las escuelas, y no quiero llevar una enorme réflex porque podría intimidar un poco. Imagina el tamaño de la cámara con el objetivo grande y mira como queda: no hay una relación directa con el sujeto que, creo, es mejor para este tipo de fotos. Por tanto, quería contar con un equipo más discreto que me permitiese un mejor contacto gracias al enfoque por pantalla. En resumen, he elegido mi híbrida habitual.

Así que también me llevo la Panasonic GX8 y el objetivo 12-40 mm f/2.8, un zoom transestándar que me permitirá hacer muchas cosas, y que me también me servirá durante el safari. Si en algún momento necesito una focal entre un equivalente 24-110 como esta, pues bien, la tendré a mano, sólo tendré que sacarla del bolso, encenderla y disparar de inmediato, sin necesidad de cambiar el objetivo. Es una ventaja en esta situación.

Me servirá sobre todo para fotografiar las escuelas de World Teacher Aid y quizás en Tailandia; creo que me servirá un poco menos durante el safari, pero siempre va bien tenerla.

También llevo dos pequeños objetivos, y es que son tan pequeños que sería una lástima privarse de ellos. He elegido un ultra gran angular. Ciertamente, ofrece lo mismo que el 16-35 mm de Canon, pero tengo filtros que son compatibles –para Micro 4/3– con los objetivos que uso en la GX8, por lo que, si quiero hacer fotos con este filtro, necesito este objetivo. Y dado que pesa unos 130 gramos, puedes imaginarte que un kilo de material, hablando de objetivos, no es gran cosa.

Así que me llevo este y también una pequeña focal fija para retratos –de nuevo, porque no costaba demasiado–, la Olympus 45 mm f/1.8, equivalente a 90 mm en full frame, que funciona muy bien, que tiene una bonita óptica y permitirá sacar fotos-retratos de niños. Sé que si no dispongo de este tipo de objetivos, que podrían servirme, me arrepentiré. No lo habría llevado si necesitase un gran objetivo para la réflex, pues me habría preguntado si realmente me serviría de algo. En este caso, dado que no pesa casi nada, puedo llevarla conmigo sin que el peso aumente prácticamente.

Los accesorios

Hay otra cosa de la que me gustaría hablar y que es muy importante. En este caso, en Kenia, no necesariamente contaremos con electricidad todas las noches –en principio sí, pero David nos ha dicho “sed prudentes, llevad suficientes tarjetas de memoria y baterías para sobrevivir dos o tres días, para aseguraros de no caer en la frustración”.

Así que llevaré muchas baterías. Aquí, tengo cinco baterías, más las dos que van en la empuñadura, más otra en la cámara que está filmando ahora. Eso suma ocho baterías en total. Normalmente, eso debería bastar, pero me he dicho que finalmente, ya que no pesa demasiado y ya llevo mucho material, de forma que sobre todo me asegure de no frustrarme. Imagina: el tercer día sin electricidad, llegarás al final del día, habrá una bonita puesta de sol, los leones no demasiado lejos y en una actitud magnífica, y no te quedarán baterías. Es una verdadera pena, así que he pensado que era indispensable contar con suficientes baterías –y ahí, ya tengo el depósito lleno– que estarán, obviamente, completamente cargadas en el momento de mi partida.

También he llenado de tarjetas de memoria estos estuches de marca PNY que son bastante resistentes. Me he dicho que era mejor que estuviesen protegidas. Tengo tarjetas de memoria para las réflex –tarjetas CF–, también tarjetas SD (porque las réflex también llevan una ranura para la tarjeta SD), y también para la híbrida. Aquí tengo varias, y durante el viaje tendré un estuche con las tarjetas llenas y otro con las vírgenes, de forma que pudiese saber en cuál meter la vieja y de cuál coger la nueva, así no me equivocaré y me aseguraré de no tener que borrar nada o cambiar la tarjeta tan a menudo.

Esto es una cuestión de “supervivencia”, porque no necesariamente habrá electricidad todo el tiempo.

Otro accesorio indispensable es lo que llamamos un “bean bag”; en castellano algo así como “una bolsa de judías blancas”. La idea es llenarla de algo de forma que sea a la vez estable, pero mullido, para que se pueda apoyar la cámara encima. Por ejemplo, podrá sostenerse al principio de esta forma, y podré apoyar la réflex ahí. Esto es una “bean bag” de la marca Gura Gear, que he terminado por encontrar en Francia en la página Objectif Bastille. Presta atención, aunque en la foto aparezcan las bolsas que vienen con la cámara, normalmente no se venden juntas, así que tendrás que comprar las bolsas aparte.
Estas bolsas parecen grandes y pesadas, pero en realidad son muy ligeras. Tienes la posibilidad de no llevarla llena y rellenar una “bean bag” allí directamente comprando arroz o lentejas. Es una solución muy válida. Para este caso, David nos lo ha desaconsejado, ya que dice que probablemente necesitaríamos varios días para encontrar la cantidad necesaria de arroz para todo el mundo. Así que más bien llévalo contigo. Irá guardado en mi maleta, no en el bolso fotográfico, si no, no habría espacio. Una vez allí, llenaré la “bean bag” con arroz, y justo antes de partir de Kenia, la vaciaré, me desharé del arroz, lo tiraré, porque ocupa demasiado espacio. Así que llevaré el “bean bag” doblado en el bolso, ya que no ocupa casi nada, y no tendré que volver a comprarlo la próxima vez que vaya a Kenia –aunque no sea de inmediato–, y además no cuesta realmente demasiado. Creo que las dos bolsas me costaron 10 €; no es gran cosa, son cáscaras de semillas. Es realmente imprescindible para fotografiar en los jeeps, porque obviamente un trípode en el jeep no funcionará muy bien, y esto se apoya con mayor facilidad, es más compacto, también más fluido y fácil de mover. Verdaderamente ofrece muchas ventajas.

Otra cosa, evidentemente necesitarás todos tus cargadores. Yo, por ejemplo, me llevaré dos cargadores para las baterías de las réflex porque no quiero recargar sólo una a la vez, se tarda demasiado. Y luego un cargador para la híbrida y otro para aquello que necesite de más. Piensa en todo.

Y piensa también en los adaptadores, es importante. Este es una adaptador universal que me ha acompañado a todos los rincones del mundo, porque, realmente, puedes conectar todo lo que quieras y enchufarlo adónde quieras. Aquí tienes la parte norteamericana con las dos pequeñas tomas, tienes la parte británica que me servirá en Kenia, porque en Kenia los enchufes son de tipo británico como este de aquí. Ahora tengo uno, pero acabo de pedir otros dos en Amazon para poder recargar varias cosas a la vez; porque si quiero cargar las baterías, el ordenador y otras cosas, tengo que hacerlo todo al mismo tiempo, y para mí es importante contar con varios adaptadores de este tipo. Esto realmente es súper importante. Lo aclaro –sé que los viajeros como tú lo saben–, porque es interesante saberlo.

Una última cosa: también llevaré algo para guardar mis imágenes, porque las tarjetas de memoria que he elegido serán insuficientes para todo el viaje, así que llevaré conmigo el ordenador; siempre lo llevo en viaje porque trabajo a través de Internet, y es importante tener siempre un ordenador a mano. No puedo irme un mes sin administrar el blog, etc. Siempre lo llevo por costumbre. Cabe en el bolso, aquí mismo tiene un compartimento pensado para el ordenador.

Y también llevo algo con lo que hacer copias de seguridad, porque el disco duro de mi MacBook Air es de 512 GB y no basta para sostener el sistema, con los archivos propios y con todas las fotos y vídeos que voy a descargar. Evidentemente, dado que voy a hacer vídeos para ti, eso ocupa mucho lugar, así que me llevaré dos discos como estos de aquí. Son SSD. La ventaja es que es muy pequeño –ves que mide casi como las llaves USB–, es muy delgado, ligero –no pesa nada, como mucho 30 gramos–, en mi opinión también es más resistente a los viajes, porque un disco duro normal, si se mueve mucho, puede ser sensible a los golpes, las vibraciones, etc., mientras que un SSD, no. Es como una gran llave USB, concretamente, la tecnología es la misma, pero si se te cae, no tienes por qué preocuparte demasiado. Llevo dos para tener suficiente capacidad; antes había comprado uno de 500 GB para los viajes, ahora llevo uno de 1 TB, porque con los vídeos, puede llenarse muy rápido, y he preferido asegurarme de que no me faltaba espacio, y luego podré hacer una copia de seguridad: prefiero tener dos copias y, por ejemplo un SSD en mi bolsillo, y el otro en la maleta que dejo en la habitación, para asegurarme de no perder nada. Es mi lado un poco paranoico. Los SSD no son gratuitos, lejos de eso, cuestan bastante más caros que los discos duros normales, así que no hace falta que te digas que necesitas un SSD ahora mismo. Es una solución, si tienes los medios para aplicarla, por qué no, pero recuerda que este vídeo está grabado en 2016 y que probablemente en 2018 el precio será el mismo que un disco duro normal y podrás, en cualquier caso, acceder muy pronto a ellos porque el precio baja rápidamente.

Última cosa, también llevaré algo de material para grabar vídeos. Sin duda, me llevaré una GoPro –que en este momento le he prestado a un amigo– con una ventosa enganchada en el coche para mostrarte imágenes del lugar, y además, llevaré una pequeña cámara conmigo, la DJI Osmo, que es como una cámara-drone, muy estable y que permite filmar vídeos con mucha estabilidad para mostrarte todo esto durante el viaje. Tal y como puedes ver, es un poco como Wall-E, una cámara bastante divertida, y produce una calidad muy interesante gracias a la estabilización; ves que si hago esto, no se mueve. Digamos que es mi pequeño accesorio para los momentos vídeo, me dan muchas ganas de grabar porque se pueden hacer muchas cosas con ella. Y la puedo mover fácilmente y mirarte. Pues eso, mi pequeño juguete extra.

Si bien ocupa un poco de lugar para mi gusto, vista la tecnología, es difícil hacerlo más pequeño. Pero dado que todavía tengo lugar en el equipaje, aprovecho para llevarla y mostrarte muchas imágenes de Kenia.

Esto es todo, espero que te haya gustado este vídeo y que te ayude a construir tu bolso fotográfico para viaje. En este vídeo elijo mucho más material del que es habitual para mí, para demostrarte que depende mucho de la situación y que hay que tener en cuenta, obviamente, qué tipo de fotos vamos a hacer, las situaciones fotográficas en las que nos vamos a encontrar, así que no copiéis exactamente lo que yo hago, eso no tendría sentido. Sólo era para enseñarte el proceso de reflexión, cómo yo he construido mi bolso fotográfico para este viaje.

Si tienes preguntas, sobre todo no dudes en dejarlas justo después del vídeo. Si no contesto de inmediato, no te preocupes, o estaré en el avión de camino a Kenia o sin fijarme demasiado durante varios días, pero responderé lo antes posible.

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¡Nos encontramos en Kenia, de aquí a allá, os digo hasta pronto, y buenas fotos!

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂

 

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2 comentarios

  • Un fantastico resumen Suerte en esta aventura ,Saludos

    23 agosto 2016
    • Laurent vivió una experiencia única cuando estuvo de safari. Gracias Antonio.

      26 septiembre 2016

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