[Making-of] ¡Fotografía de concierto… en modo manual!

Imagino que ya sabes cuál es una de mis disciplinas predilectas: la fotografía de concierto. En una ocasión recibí una pregunta interesante de una lectora en mi página de Facebook sobre una foto que había hecho recientemente. Me di cuenta de que merecía un artículo completo.

A Martine le sorprendía que ciertas imágenes de uno de los conciertos no estuviesen hechas a velocidades reducidas: ella había entendido correctamente que había poca iluminación, pero los artistas también estaban en movimiento, y no comprendió los ajustes que elegí.

En principio esto también me sorprendió a mí, porque la mayoría de mis imágenes las saco a velocidades más bien rápidas, algo del tipo 1/125 o 1/160. Pero más tarde me di cuenta de que en concreto se refería a una imagen.

11 mm, modo M, f/4, 1/40s, 1600 ISO

Por tanto, he decidido explicar las razones por las que elegí esos ajustes. Me parece interesante porque por una vez he utilizado el modo manual M. Ciertamente no lo suelo hacer.

Situémonos en contexto

La fotografía de concierto es, antes que cualquier otra cosa, un reportaje. Estamos ahí para inmortalizar un evento, para captar la esencia de los actuales espacios sacrosantos de 3 canciones sin hacer flash y fuera. Esto no impide que tengas que renunciar a tu propia visión, o a ser creativo, o a ser original, a pesar de las limitaciones de tiempo y espacio (en un espacio estrecho, los ángulos de enfoque son bastante limitados 😀 ).

Debo decir que ese fue un gran día. Me había inscrito a un curso de formación, pero eso no me impidió salir a fotografiar el concierto de despedida Blaireaux, un grupo de culto originario de mi región (¡irrepetible!). En definitiva, una cita al que no se puede faltar. Además el concierto era en una sala enorme: le Colisée de Roubaix, en Lille (con posibilidad de sentarse en sillas súper cómodas y suaves como un corderito de tres semanas y con ujieres vestidos de traje).

¡Al llegar, la primera sorpresa: al parecer hoy no hay limitación para los fotógrafos, así que podré fotografiar… durante todo el concierto!

En general, si el límite es de tres canciones, siempre se puede intentar predecir lo que va a ocurrir (si conoces bien el grupo, puedes saber cómo va a ser su puesta en escena, etc.), pero te verás abocado a aprovechar los momentos cuando veas la posibilidad. Y después, ya sabes: “señor tiene que guardar la cámara“.

Por tanto, en este concierto tuve oportunidad de prever un poco mejor mis imágenes, de pensarlas bien y tenerlas claras antes de proyectar una imagen y disparar por toda la sala. No me voy a detener en todo el álbum, pero supe desde el principio que me faltaba una verdadera imagen de despedida.

Es su último concierto y esto terminará con una ovación con todos los espectadores de pie en esa grandiosa sala… Tengo que capturar una imagen de eso. Ya tengo claro lo que quiero conseguir: una imagen sacada con un ultra gran angular (afortunadamente a los conciertos llevo siempre conmigo mi Tokina 11-16 mm f/2.8, a pesar de que no siempre lo uso), desde un pequeño balcón, ahí arriba, desde donde tengo una vista oblicua y centrada de toda la sala. Lo tengo claro, quiero capturar el saludo final desde ahí.

No me cansaré de decirlo: media imagen (si no más) se consigue en la fase de preparación. Tenerla en mente, colocarse en el lugar adecuado, preparar los ajustes y sobre todo estar listo para disparar en cualquier momento, eso es fundamental.

Tras haber explotado todos los ángulos de enfoque habidos y por haber (frente al escenario, desde los costados, desde los balcones laterales…) y después de darme cuenta de que está a punto de terminar el concierto, me dirijo al hall del Coliseo y subo a este famoso balcón del que te hablaba. Por ahora soy el único fotógrafo.

Resulta que dispongo de todo el tiempo del mundo porque, como en todo concierto de despedida que se precie, se alarga bastante, así que aprovecho para sacar unas cuantas fotos, pero con un 70-200 mm 🙂

Les Blaireaux (¡concierto de despedida!) @ Colisée de Roubaix, 16/12/2012 #41 by laurent.breillat

Si te cuento todo esto es para demostrarte que lo que sigue no me lo saqué de la manga ni de una chistera, ni fue fruto del azar. Creo que esta es la razón por la que los ajustes a veces parecen difíciles para los principiantes: no se piensa lo suficiente en la foto antes de disparar.

Las elecciones para esta imagen

Pasemos al tema importante, a lo que seguramente te interese más (tecnófilo): los ajustes.

Antes de elegir cualquier parámetro, es necesario tener presentes las limitaciones y el resultado final que queremos conseguir. Yo quiero:

  • un plano gran angular que incluya el escenario y la mayor parte posible de la sala
  • que se vea el público, por lo que tiene que estar iluminado
  • que en la imagen resultante se puedan distinguir claramente tanto lo que ocurre en la escena como algunas siluetas del público (para que se perciba una sensación de “mucha gente en pie”).
  • una profundidad de campo elevada
  • sujetos nítidos (por tanto, una velocidad suficientemente rápida como para que queden congelados en la imagen, evitando el desenfoque de movimiento)

Obviamente, hay poca luz y los sujetos se pueden mover, aunque no parezca tan evidente a priori. ¡Así que quiero hacer muchas cosas y existen limitaciones!

Quiero lograr el plano más amplio posible, por lo que monté mi Tokina 11-16 mm f/2.8, usándolo a una distancia focal de 11 mm. La ventaja es que esto resolverá de forma simultánea mi problema de la elevada profundidad de campo: a 11 mm, si se enfoca al escenario (en torno a 20 m), dispongo de una profundidad de campo que va desde 2 metros de la cámara hasta el infinito, por lo que a priori cubre toda mi imagen.

Obviamente no he calculado esto de memoria. Simplemente no tenía necesidad de cerrar a f/8 para conseguir una profundidad de campo elevada. Lo sé por experiencia propia. Nota: si conoces bien tu material, tendrás presente sus ventajas y limitaciones de forma casi automática 😉

Tengo la ventaja de apoyarme en una barandilla, por lo que puedo reducir la velocidad sin arriesgarse demasiado al desenfoque de movimiento. Fíjate que decido esperar a que el púbico esté iluminado. De lo contrario, quedará todo negro y no tendrá ningún interés.

Pruebo a sacar una foto en modo prioridad a la velocidad a 1/25s y una sensibilidad 1600 ISO: hay poca luz y, sobre todo, estoy colocado bastante lejos. A groso modo, cuanto más lejos estás de la fuente de luz, menos cantidad captará el sensor. La cámara da f/3.2, y el resultado es un escenario ligeramente sobreexpuesto y un público bien expuesto.

Hago una o dos pruebas, pero me doy cuenta de una cosa: las luces que iluminan el público a veces cambian demasiado rápido, y eso hace que la cámara se equivoque al medir la exposición y que el resultado sean fotos subexpuestas o sobreexpuestas. Dada esta irregularidad, no puedo utilizar la corrección de exposición: si todas las fotos hubiesen quedado sobreexpuestas o subexpuestas, podría haberlo utilizado para lograr corregir este problema, pero conservando las funciones automáticas. Estoy obligado a fotografiar en modo M, completamente manual.

La ventaja es que ahora, gracias a la foto que he sacado en modo prioridad a la velocidad, ya tengo una idea bastante clara de los ajustes que necesito. Así que soy consciente de que con una iluminación equivalente, necesitaré ajustes que tiendan a la subexposición.

Reduzco a f/4 porque creo que necesito cerrar un poco más para conseguir una imagen nítida (como ves, ahí me equivoqué, podría haber disparado a f/2.8, pero no tiene demasiado impacto en la imagen final), y uso una velocidad de 1/40s. En relación a la foto hecha en prioridad a la velocidad, he reducido la exposición a 1,3 IL (en este momento no lo calculo, simplemente es una prueba instintiva).

La primera imagen queda bastante oscura, un poco subexpuesta, porque ha cambiado la iluminación. Sí, en Manual no se puede dejar toda la responsabilidad a las funciones automáticas 😉

Tengo que elegir una luz concreta y, por tanto, unos ajustes apropiados para disparar en el instante preciso. Esto requiere observar bien, lo cual es imprescindible en fotografía.

De hecho, el problema más grande no era la falta de iluminación ni la necesidad de una elevada profundidad de campo: la diferencia entre la luz del escenario y del público era muy importante. Es un poco lo mismo que fotografiar un paisaje con el sol de cara: no podrás tener al mismo tiempo un paisaje y un cielo bien expuestos, por una limitación técnica, básicamente por las características dinámicas del sensor.

El truco consistía sobre todo en aguardar el momento en el que los focos estuviesen orientados hacia el público y en el que el escenario tuviese una iluminación más suave. Y esto se hace más con los ojos que con la cámara 😉

Después de observar e identificar la luz correcta, sólo quedaba asociarla con el instante preciso y, después… disparar. Para evitar que los artistas quedasen desenfocados disparando a 1/40s, bastaba con esperar un momento lo suficientemente estático, por ejemplo, cuando se inclinan hacia el público en el momento de los saludos finales.

No voy a profundizar más en esto porque el tema de hoy son los ajustes, pero obviamente es necesario prestar atención a la composición: en este caso, dado que quería conseguir una imagen centrada y simétrica, tenía que concentrarme en una composición basada en líneas rectas bien paralelas a los bordes del encuadre.

Conclusión

Soy consciente de que al leerme te parecerá una reflexión e indagación interminable y terriblemente complicada. En realidad no lo es, se puede resumir en varios pasos:

  • Visualizar la imagen en tu cabeza (¿qué resultado quieres conseguir?)
  • Establecer las limitaciones
  • Elegir los ajustes acorde a esto
  • Adaptarse si esto no funciona (yo he tenido que usar el modo Manual, pero en la mayor parte de los casos basta con corregir la exposición o cambiar el modo de medición de la luz)
  • Esperar el momento preciso y disparar

Aquí yo te lo he explicado largo y tendido, con todo lujo de detalles, pero a la práctica esto no lleva más que algunos segundos en los primeros pasos, y no mucho más de un minuto si tienes que adaptarte a condiciones delicadas.

Me parecía interesante explicar este proceso, porque en mi opinión se trata de un ejemplo de todo lo que podemos hacer cuando sabemos para qué sirven los diversos parámetros: si lo sabes, éstos se convertirán en una extensión de tu propio ojo, y no en un impedimento.

 

¿Y tú qué, vas a aprender a dominar esos malditos ajustes en 2016?

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂

 

Recherches utilisées :

fotografía de concierto, bloqueo de exposicion para conciertos


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2 comentarios

  • Algo e aprendido de las pocas obras de teatro a las que eh asistido a tomar fotos, es que en ciertas partes de la obra usaran lamparas directas que te facilitaran la vida ya que podras usar velocidades de 125 en adelante.

    28 septiembre 2016
    • Tienes toda la razón. En algunos momentos de la obra los actores reciben iluminación directa de alguno de los focos y eso facilita muchísimo la vida a la hora de hacer fotos. ¡Gracias por el consejo!

      30 septiembre 2016

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