Los tres tipos de contraste que mejoran la composición

Se suele decir que es necesario agregar contraste a las imágenes para darles más fuerza. Obviamente eso depende de tu intención (se puede querer lograr una imagen toda el tonos pastel), pero si deseas crear contraste, no basta con saber manejar el cursor o el gráfico de curvas correspondiente de tu programa de tratamiento de imágenes. Veamos juntos los tres tipos de contraste más importantes y qué aportan a la composición de tus imágenes.

Efectivamente, la composición en realidad se basa principalmente en los elementos que atraen la mirada. Es todo cuestión de equilibrio entre las zonas donde quieres captar la atención (la mirada se verá atraída si tú has hecho bien tu trabajo) y aquellas que no te interesan (la mirada las evita).

Esto es así porque el contraste es lo primero que atrae la mirada, más incluso que una zona más luminosa, es decir, que un objeto oscuro con un fondo claro atraerá mucho la mirada. Por tanto, espero que comprendas que es algo fundamental para tu imagen y para aquello que quieres transmitir con ella.

¡El tema es que, claro, al contrario de la idea inicial que uno se hace, el contraste no depende únicamente de los tonos, es decir, del claro sobre el oscuro (o a la inversa)! Existen tres tipos de contraste para construir imágenes. Veamos lo que se esconde detrás de ellos y cómo utilizarlos para mejorar tus imágenes.

Contraste de tonos

Es el que conoces propiamente con el nombre de contraste. ¡Si es tan importante, es debido a que él, y sólo él, produce las líneas y formas en la imagen, que después de todo no es más que una representación en dos dimensiones! Sin contraste de tonos, no se verá nada en la imagen.

Por tanto, si aumentas este contraste, reforzarás todo aquello que permite guiar la mirada a través de la imagen y lograrás que los contornos sean más reconocibles. Piensa también en este tipo de contraste cuando elijas el momento de fotografiar: si quieres capturar la silueta de un transeúnte, el momento ideal no es únicamente cuando se ven bien las dos piernas (en V invertida), sino también cuando se destaquen del fondo. Si el fondo y las piernas tienen el mismo tono, estas últimas no se podrán reconocer.

 

Una de las formas de reforzar el contraste en el momento del disparo es jugar con la luz, concretamente orientarse de forma que ésta refuerce los contrastes. A contraluz es sin duda la situación más propicia para reforzar el contraste. Si además hay sombras o superficies brillantes, el efecto se multiplica exponencialmente. ¡Todos estos ingredientes están integrados en esta foto que seguro que ya conoces! 🙂

Tomo aquí como ejemplo una foto en blanco y negro, aunque el contraste de tonos también es aplicable a las fotos en color. Lo único que cambia es que los colores pueden ser claros u oscuros.

Contraste de colores

Igual que el contraste de tonos, el de colores puede crear líneas y formas en las imágenes. De hecho, en ocasiones es imprescindible, especialmente cuando no existe contraste de tonos.

Si siempre intentas convertir tus fotos a blanco y negro, sólo para ver cómo quedan, te darás cuenta de que a veces se transforman en una masa informe y grisácea: eso es porque hay muy poco contraste de tonos. ¡Aunque esto no quita que la misma imagen puede ser genial en color!

 

De la misma forma que antes, puede servir para elegir el momento el momento del disparo. Te ayudará a crear líneas y formas en la imagen que pueden narrar una historia muy distinta. Los colores agregados también ayudan a reforzar el impacto del sujeto. Tampoco te olvides de que generalmente los colores cálidos atraen más la mirada. De nuevo, esto hay que tomarlo con pinzas: un elemento de un color frío situado sobre un fondo cálido pude atraer la mirada también, precisamente por contraste.

Antes de disparar ya aumentarás el contraste de colores bastante, más que nada por los ajustes que elijas, pero también puedes servirte del tratamiento digital posterior. Podrás trabajar con la saturación en conjunto, pero también podrás jugar de forma individual con cada color en las opciones avanzadas.

¡Esta es la típica foto que no hay que pasar a blanco y negro!

¡Esta es la típica foto que no hay que pasar a blanco y negro!

Contraste de conceptos e ideas

Probablemente sea el más olvidado, dado que es menos visual, pero es tan importante o más que los otros a la hora de capturar una imagen. Efectivamente, la mejor forma de contar una historia es hacer que se contrasten ideas. ¡En realidad es obligatorio!

La cuestión es que es más difícil de dominar: al revés de lo que ocurre con los otros dos, relativamente fáciles de conseguir con la luz adecuada y dando algunas vueltas alrededor del sujeto, en este caso es necesaria una composición muy afinada y elegir bien el momento (lo cual también depende un poco del factor suerte).

Esto puede convertir una imagen banal en muy interesante en un abrir y cerrar de ojos. Los primeros ejemplos que me vienen en mente seguro que te sugerirán algo. Por ejemplo, esta foto de unos pastores con su rebaño frente al Taj Mahal es un caso típico de contraste de conceptos: pobre/rico, humano/monumento, grande/pequeño, etc. ¡Ciertamente hay varios contrastes de conceptos entre los dos sujetos de mi imagen!

El consejo clásico de “incluir humanos en tus paisajes” deriva de este contraste: humano/naturaleza.

El contraste de conceptos contribuye mucho a implicar al espectador, ¡y cualquiera al que le pique un poco la curiosidad se acordará de tus fotos!

Por tanto, intenta incluir este tipo de contraste en tus fotos futuras sin olvidar que es algo que se puede aplicar a todo. También puedes crearlos empleando la técnica. Por ejemplo, si quieres hacer que un elemento se vea más grande que el otro, puedes forzar la perspectiva (acercándote y quitando el zoom) para agrandar los elementos del primer plano.

Si quieres comprobar lo que digo, incrementando así tu cultura fotográfica y encontrando inspiración, puedes mirar detenidamente las fotos de los grandes nombres de la fotografía. Verás que a menudo esas imágenes han sido construidas siguiendo la lógica del contraste de conceptos, sin la cual la imagen ni siquiera existiría.

 

Esto es todo, espero que este artículo te ayude a tener esto en mente y a pensarlo mejor antes de presionar el disparador la próxima vez. ¿Y tú, tienes ejemplos de uso de estos distintos tipos de contraste en tus imágenes? ¡Comenta y compártelos!

 

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