Los tres ingredientes de una foto de paisaje exitosa

12 julio 2016

El hecho de viajar con cierta frecuencia, me ha brindado la posibilidad de sacar muchas fotos de paisaje, y he terminado por cogerle gusto. Hay que admitir que resulta muy agradable poder imprimir una foto de paisaje hecha por uno mismo y colgarla en la pared de casa. ¿Qué mejor para recordar esas vacaciones?

De paso, obviamente, he ganado una experiencia considerable en esta disciplina. Por eso, me gustaría hablar de los tres ingredientes que, a mi parecer, son indispensables para sacar una buena foto de paisaje. Por supuesto, hay algunos elementos técnicos o materiales que pueden ofrecer buenos resultados, como por ejemplo la larga exposición o el filtro polarizador, pero en este caso hablo sólo de los ingredientes básicos e imprescindibles para conseguir tus fotos de paisaje. ¡Un poco como si fuera la harina, los tomates y la mozzarella para hacer una rica pizza!

1. El lugar correcto

En mi opinión, este es el aspecto más descuidado por los principiantes. Cuando se dan los primeros pasos en fotografía, se tiende a no buscar un ángulo de visión y un enfoque originales. Hay un paisaje hermoso frente a nuestros ojos, nos paramos al lado de la carretera, sacamos una foto desde ese lugar donde nos hemos detenido, y seguimos nuestro camino, como si tuviésemos miedo de que el paisaje nos coma (es la única explicación que encuentro a estas prisas 😀 ).

Para sacar buenas fotos de paisaje, por tanto, es muy importante elegir bien el lugar. Esto se da en dos fases, y para cada una de ellas mi consejo es ir un poco más allá de donde va la mayoría. ¡Si quieres sacar mejores fotos de las que saca el 99% de la gente, tendrás que esforzarte más de lo que lo hace el 99%, en eso no hay secreto alguno!

La primera fase consiste en encontrar un buen ángulo de enfoque. Infórmate bien antes de salir de viaje, o simplemente en la víspera de ir a una zona interesante: averigua cuáles son los lugares más fotogénicos. Una simple búsqueda en Google te ayudará a verlo más claro. Identifica bien esos lugares en un mapa, para no perder el tiempo cuando ya estés en marcha. Yo personalmente los marco en Google Maps para poder ubicarme llegado el momento si no me aclaro.

A veces encontrarás información en un foro de Internet que te dará las indicaciones precisas (págale una cerveza a esa persona si te la encuentras en el lugar :D), pero la mayor parte del tiempo contarás con una información más bien vaga y aproximativa para dar con esa localización y sacar la mejor foto. Y en ocasiones no tendrás ningún dato. En este caso, da prioridad a los puntos elevados. Parece obvio, pero contar con una posición lo bastante elevada como para fotografiar un paisaje, ya sea montañoso, marino o urbano, es algo que marca una gran diferencia. A la altura de la vista humana, no se ve gran cosa, y el riesgo de que la foto quede bastante sosa es alto. Si uno se esfuerza por encontrar un punto elevado, contará con una vista menos habitual, y esto le dará mayor interés a la fotografía.

Si hubiese estado en el valle, no habría disfrutado de este ángulo de enfoque (Snowdonia, región del norte de Gales).

La segunda fase tiene lugar sobre el terreno. No se trata únicamente de lograr el mejor ángulo de enfoque: efectivamente, suele ocurrir que casi siempre el mejor lugar para hacer fotos está atestado de turistas que sacan instantáneas sin pesar demasiado (y para más inri, con el flash activado 😛 ). Está bien para una foto de recuerdo, no pasa nada por eso, pero si estás aquí leyendo este artículo, imagino que quieres ir un poquito más allá.

Y precisamente, ir un paso más allá del resto, eso es lo que hay que hacer. Caminar esos 100 metros adicionales, tomar el sendero sin señalizar (es decir, huir de los caminos preestablecidos), alejarte un poco de las multitudes… esto es lo que marcará la diferencia.

El 99% de la gente no se esforzará en subir una gran pendiente durante 300 metros para lograr el mejor ángulo de enfoque. Y si están cansados, sinceramente, es más que comprensible. Aunque sí tú quieres hacer una foto mejor, tendrás que hacer el esfuerzo. ¿Quién iba a decir que la fotografía ayudaba a endurecer las pantorrillas?

Aquí fue necesario desplazarme 100 metros más que el resto de la gente, para alcanzar el borde del muelle y evitar así todo elemento molesto en la foto (Portofino, Italia).

A veces, no valdrá la pena hacerlo, e incluso puede que te sientas decepcionado al ver que el ángulo de enfoque no era tan bueno como esperabas, o que aparece un elemento molesto en medio del encuadre. ¡Simplemente es necesario saber asumir riesgos para lograr la recompensa!

2. La buena composición

Todo esto no servirá de nada si, una vez sobre el terreno, te conformases con sacar una foto rápida y seguir tu camino. Por definición, la mayor parte del tiempo no ocurre nada particular en esa escena de paisaje. Si de repente pasa algo extraordinario, mejor que mejor, pero lo más habitual es que no haya presencia humana, o al menos que sea interesante, y en estos casos la idea no consiste en capturar la expresión de un rostro y centrar todo el interés en las personas, ya que de esta forma se eclipsa ese vasto paisaje.

En este caso, más bien tendrás que jugar con la composición. Se pueden decir muchísimas cosas sobre el sujeto, pero yo puedo recomendarte algunos trucos bien específicos de la foto de paisaje sacados directamente de mi propia experiencia.

Elige bien la focal

La distancia focal del objetivo que utilices es realmente importante. Su elección depende de la situación, y es un factor que influirá enormemente en tus decisiones relacionadas con la composición.

En fotos de paisaje, el instinto nos lleva a reducir al máximo el zoom (tipo gran angular), para abarcar toda la escena que se presenta ante nosotros. Esto puede resultar interesante, ahora vuelvo a ello, pero en ciertas situaciones será mejor no hacerlo. El caso más típico es un paisaje completamente anodino, por ejemplo, el mar con el horizonte al fondo. Si usas un gran angular, la única sensación que transmitirá tu foto será un gran vacío. En este caso, a menudo lo mejor es cuestionar la localización: quizás no has elegido el lugar adecuado.

Sea como sea, usar una focal gran angular obviamente es una posibilidad interesante. De hecho, hasta te recomiendo que uses un objetivo ultra gran angular (UGA), es decir, entre 16 y 18 mm en su equivalente de 24×36 (ya sea 10-12 mm en APS-C, o 8-9 mm en micro 4/3). Este tipo de objetivo permite conseguir un efecto muy interesante si se utiliza bien (si no, simplemente será una imagen vacua).

En cualquier caso, haz todo lo que puedas para incluir un primer plano que sea lo bastante cercano en la imagen. De esta forma evitarás el efecto de gran vacío. Esto hace que el espectador entre en la imagen, y le otorga un gran dinamismo. Si te encuentras situado en un lugar elevado, generalmente será suficiente con incluir una parte del suelo en la foto.

Pero si te encuentras al nivel del mar, tendrás que adoptar un ángulo de enfoque cercano al suelo. El efecto de perspectiva de la foto se verá acentuado, así como reforzado el dinamismo. Piensa en hacerlo de verdad, esto lo cambia todo.

Aquí, literalmente me senté en el suelo colocando mi trípode a la altura más baja posible para lograr incluir los barcos en el primer plano, así como una parte del agua, y todo con un sol de justicia y a 30°C (Manarola, Italia).

Aquí, literalmente me senté en el suelo colocando mi trípode a la altura más baja posible para lograr incluir los barcos en el primer plano, así como una parte del agua, y todo con un sol de justicia y a 30°C
(Manarola, Italia).

¡Si realmente no puedes incluir un primer plano porque no hay nada (si por ejemplo te encuentras en el borde de un acantilado), o no tiene interés (unos matorrales horrendos), simplemente haz zoom! Y sí, a veces puede ser interesante usar el teleobjetivo para centrarse en un pequeño detalle no demasiado interesante, y conseguir una foto con mucho más gancho que un simple plano abierto.

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El encuadre y la relación de aspecto

Otro elemento importante de la composición es la relación de aspecto de la imagen, y la orientación del encuadre. La relación de aspecto hace referencia al ancho y alto de la imagen. Por ejemplo, en las réflex generalmente es 3/2 (el lado más grande está 1,5 veces más lejos que el lado más pequeño). En las híbridas a veces es 4/3.

Esta relación de aspecto es fija y viene determinada por el sensor, aunque cada vez más las cámaras permiten reencuadrar directamente durante el disparo y, por tanto, elegir la relación que se quiera en el momento de hacer la foto. Generalmente podrás elegir entre 4/3, 3/2, 16/9 y 1/1 (cuadrado).

Esto no es algo trivial. Te aconsejo que lo pienses bien y que pruebes cosas diferentes. Para los paisajes que se extienden en el horizonte, el 16/9 suele funcionar bastante bien, ya que permite cortar una parte del cielo (o el mar) que ocupe demasiado espacio en la imagen.

El 16/9 funciona bien para los paisajes “horizontales” (Miami, Estados Unidos).

¡En mi opinión, el 4/3 no funciona tan bien para fotos horizontales, es mejor para verticales! Permite evitar ese efecto tan alargado que puede dar el 3/2 orientado de forma vertical. Esto me permite darte un consejo importante: piensa en fotografiar paisajes verticales (lo que generalmente llamamos “formato retrato”).

Muchas veces, una gran parte del paisaje quedará vacío si la foto es horizontal, mientras que si cambias la orientación podrás incluir una parte importante en el primer plano, reforzar la perspectiva o aportar elementos de contexto a la foto.

Caso típico: el encuadre vertical me ha permitido incluir las rocas de abajo y darle dinamismo a la escena, a pesar de que el plano quedaba un poco alejado (Manarola, Italia).

Caso típico: el encuadre vertical me ha permitido incluir las rocas de abajo y darle dinamismo a la escena, a pesar de que el plano quedaba un poco alejado (Manarola, Italia).

Tómate tu tiempo y sé preciso

El aspecto más importante para mejorar la composición de una foto es sin duda tomarse el tiempo necesario y ser preciso (¡y sobre todo prestar atención a los bordes del encuadre, jamás me cansaré de repetirlo!). De acuerdo, son dos aspectos distintos, pero están vinculados entre sí 😀

Un trípode te será de gran ayuda para componer las imágenes con precisión y probar varias cosas con tranquilidad antes de decidirte por tal o cual encuadre. En mi opinión, este es el accesorio que más marca la diferencia en esta disciplina, vale su peso y su volumen en oro. De hecho, estoy convencido de que obtendrás los mejores resultados con una cámara más básica y con un trípode, que no con una cámara muy buena pero sin trípode.

Piensa en las líneas directrices

Las líneas diagonales directrices guiarán la mirada hacia donde quieras, lo cual es fundamental. Analízalas teniendo cuidado del punto más luminoso de la imagen, allá donde el ojo tenderá a mirar: si estas líneas conducen a un punto luminoso, el espectador entrará realmente en la imagen, y entonces habrás ganado.

3. La luz adecuada

El tercer elemento, tan importante como los demás, es la luz. Una bonita foto que no hubiese sido posible sin esa bonita luz. Algunos dirán que no existe una luz mala, y en cierto sentido es verdad: siempre se puede hacer algo con cualquier iluminación, aunque eso no siempre se corresponda con el objetivo que utilizamos.

Todas las horas del día pueden ser propicias para hacer buenas fotos de paisajes, pero no lograrás transmitir el mismo tipo de sentimiento. Lo más evidente son las “horas mágicas“, esos momentos justo después del alba y justo antes del crepúsculo, durante los cuales la luz es al mismo tiempo suave y cálida, lo cual permite sublimar los paisajes. En la medida de lo posible, evita fotografiar en dirección al sol durante esos momentos, porque si su luz es muy potente, producirá un gran punto caliente en la foto, algo que generalmente no es muy bonito.

Opta por fotografiar una parte del paisaje que esté iluminado por la salida o la puesta del sol. Presta atención a una cosa: no fotografíes en el momento inmediatamente antes o después de la salida o la puesta del sol, porque generalmente las sombras aún son muy fuertes y la iluminación del paisaje será deficiente. Esto depende mucho del relieve o de los edificios que haya en el entorno. Fíjate bien en cómo se coloca la luz, y asegúrate de estar ahí a tiempo.

Comienzan a dibujarse sombras en la escena. ¡Algunos minutos después, será demasiado tarde! (Turín, Italia)

Comienzan a dibujarse sombras en la escena. ¡Algunos minutos después, será demasiado tarde!
(Turín, Italia)

Sé previsor para que la sesión fotográfica salga bien. Piensa en usar The Photographer’s Ephemeris, una aplicación que te permitirá visualizar en un mapa a qué hora y en qué dirección saldrá y se pondrá el sol. ¡Es muy útil, yo lo utilizo siempre cuando estoy de viaje!

Si quieres fotografiar algo que se encuentre en la dirección del sol, lo mejor es hacerlo durante la hora azul (justo antes de la salida o justo después de la puesta del sol). Los colores son distintos, y con frecuencia necesitarás un trípode para exponer más tiempo, aunque de esta forma conseguirás capturar cielos muy bonitos evitando ese enorme punto caliente del sol en la imagen, un efecto que no siempre queda bien.

Aquí, el sol se estaba poniendo justo frente a mí. He preferido esperar a que se ponga del todo para que el cielo saliese más bonito y para provocar un fuerte contraste entre los tonos azules del cielo y naranjas de la calle (Pisa, Italia).

Aquí, el sol se estaba poniendo justo frente a mí. He preferido esperar a que se ponga del todo para que el cielo saliese más bonito y para provocar un fuerte contraste entre los tonos azules del cielo y naranjas de la calle (Pisa, Italia).

Evidentemente, aparte de estos momentos, el resto del día también es propicio para hacer fotos de paisaje:

  • Las luces muy intensas y duras del mediodía son las más difíciles de aprovechar, a no ser que se fotografíe en blanco y negro, ya que en el tratamiento digital posterior al disparo se manejan mejor las zonas sobreexpuestas y los contrastes fuertes, algo que tendrás que hacer sí o sí.
  • Las luces de medía mañana y de medía tarde se pueden aprovechar en color, pero hay que tener cuidado de que el sol no incida de cara, para que la foto no salga velada (eso queda feo). Con un sol lateral, podrás disfrutar de una luz correcta, especialmente si recuperas un poco las sombras durante el tratamiento digital.
  • Si el cielo tiene un color gris uniforme, puedes probar en blanco y negro, utilizar un filtro degradado (en el disparo o durante el retoque), o intentar excluir el cielo de la imagen.

Aunque el cielo sea gris uniforme, es posible lograr imágenes interesantes, si se tiene un poco de imaginación 😉 (Cannon Beach, Oregón, USA).

  • Con nubes amenazantes y con mucha textura, hay más posibilidades, ya que se puede conseguir un blanco y negro más dramático, que permitirá añadir más contraste o claridad sin arriesgar demasiado el resultado.
¡Las nubes densas son una gran oportunidad para un blanco y negro bien contrastado! (Snowdonia, región de Gales)

¡Las nubes densas son una gran oportunidad para un blanco y negro bien contrastado! (Snowdonia, región de Gales)

¡Hasta aquí por hoy, estas son las tres cosas a las que hay que prestar una especial atención en fotografía de paisaje, y si lo haces, te garantizo que tus imágenes serán mejores! Tenlo en cuenta durante tus próximas vacaciones, que ya están cerca 🙂 ¿Y , cuáles son tus trucos para fotografiar paisajes? No dudes en compartir las fotos que hayas sacado siguiendo esta “receta” 😉

 

Recherches utilisées :

paisajes en blanco y negro para sublimar, un paisaje más buenito y ermoso en foto


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2 comentarios

  • Muchas gracias por tus comentarios y sugerencias, así puedo aprender un poco más de fotografía con tus comentarios.

    12 julio 2016
    • ¡Al revés Jaume! Muchas gracias a ti por seguir leyendo los artículos y visitando el blog.

      17 julio 2016

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