Los modos creativos para negados

30 abril 2015

Sin rodeos, si quieres sacar el máximo partido a tu cámara y tener un mayor control sobre tus fotos, es indispensable utilizar los modos creativos. Repasemos brevemente sus funciones para entender mejor en qué consiste este modo y saber cuándo utilizarlo.

En la rueda de selección se encuentran los modos básicos representados por iconos: modo retrato, modo paisaje, etc. Ten en cuenta que cada uno de estos modos establece ajustes predeterminados sobre los que no tienes control, por lo que no podrás modificar manualmente los parámetros del disparo. No está de más decir que si los utilizas es mejor que te compres una compacta, tres veces menos cara que cualquier réflex 😉 Así que voy a hablaros de los modos creativos, que dejan un mayor espacio a la creatividad. Tal y como sus propios nombres indican, son los modos: automático programadoautomático con prioridad a la aperturaautomático con prioridad a la velocidad y, por último, manual.

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Modo automático programado (P)

¿Cómo funciona?

A pesar de que a menudo es criticado y presentado como una simple variante del modo automático, el modo programado es realmente interesante para los que empiezan a descubrir los parámetros relacionados con la exposición, especialmente cómo interaccionan entre ellos. De hecho, con frecuencia pensamos que el modo programado no es más que un modo automático en el que podemos variar el ISO y la activación o desactivación del flash, nada más… Pero en realidad es un poco más que eso. En los otros modos, la apertura o la velocidad de obturación se regulan al girar la rueda principal, pero en el modo programado, con esta rueda se seleccionan diversas combinaciones de apertura/velocidad de obturación. La cámara mide la iluminación en base al modo de medición de luz seleccionado, y luego muestra varias combinaciones de apertura/velocidad de obturación que permiten una exposición correcta de la imagen, es decir, conseguir una luz “normal”. Después solo te queda elegir los ajustes. Por ejemplo, regulo el ISO a 200, giro la rueda a modo P y veo que la combinación por defecto es f/5.6 y 1/400 s. Aunque si giro la rueda, puedo seleccionar otras combinaciones como:

  • f/2.8 y 1/1600
  • f/4 y 1/800
  • f/8 y 1/200
  • f/11 y 1/100
  • f/16 y 1/50

Todas estas combinaciones de apertura/velocidad de obturación le dan la misma exposición (iluminación) a la imagen. No obstante, es evidente que según la apertura del diafragma obtendrás una profundidad de campo diferente, de la misma forma que si varías la velocidad de obturación conseguirás una percepción distinta del movimiento.

¿En qué casos utilizarlo?

Se me ocurre principalmente una situación en la que puede ser muy útil: cuando estés comenzando y todavía no domines los conceptos de apertura, velocidad de obturación, sensibilidad ISO, así como las relaciones entre estos tres parámetros. Aunque aún tendrás que leer mis artículos para entenderlo mejor, utilizar el modo P te ayudará a ver con mayor facilidad la relación entre ellos. Creo que es una muy buena forma de empezar.

Cuando estés más familiarizado con estos conceptos, podrás pasar sin problema a los otros modos.

Modo automático con prioridad a la apertura (Av o A)

¿Cómo funciona?

Es sencillo, regula la apertura como desees y, si quieres, el ISO. La cámara se encargará de calcular por sí misma la velocidad de obturación que se necesita para conseguir una exposición correcta, siempre en base al modo de medición de luz especificado previamente. Esta velocidad se muestra en el visor, y así podrás saber de antemano si será suficiente para evitar que la foto salga movida o con pérdida de nitidez.

¿En qué casos utilizarlo?

Así de primeras, si lo que quieres es controlar mejor la profundidad de campo, este es tu modo ideal. En combinación con el botón de control de profundidad de campo, y a través del visor, podrás ver directamente el efecto producido por la modificación de la apertura sobre la profundidad de campo. Recuerda, es útil si quieres reducirla para destacar algún elemento, como por ejemplo en el caso de un retrato, aunque también para aumentarla, si quieres conseguir una imagen más nítida en una foto de paisaje.

Igualmente, este modo resulta muy útil para hacer fotos en espacios muy oscuros, como sucede en los conciertos: si realmente falta luz, tendrás que recurrir forzosamente a la apertura máxima del objetivo. Al ajustar el ISO al máximo permitido, conseguirás que la velocidad de obturación sea lo más alta posible para que la imagen tenga una exposición correcta.

Modo automático con prioridad a la velocidad (Tv o S)

¿Cómo funciona?

Sigue el principio exactamente inverso del anterior: regulas la velocidad (y si quieres el ISO) dejando que la cámara decida la apertura para una exposición correcta, en base al modo de medición de luz que hayas elegido previamente. Al igual que en el modo anterior, mediante el visor podrás comprobar, tanto la apertura calculada por la cámara, como el efecto de las modificaciones de profundidad hechas al presionar el botón con el mismo nombre.

¿En qué casos utilizarlo?

Cuando quieras congelar una imagen en movimiento: sólo tendrás que bajar la velocidad de obturación, y dejar que la cámara decida el resto. Pero ojo, si en un ambiente con poca luz eliges una velocidad de obturación muy alta (por ejemplo 1/4000 s), es muy probable que haya subexposición y que las fotos salgan demasiado oscuras. ¿Por qué? Es cierto que la cámara elegirá la apertura máxima y la sensibilidad ISO máxima, pero puede que esto no sea suficiente debido a la falta de luz. ¿Qué hacer en ese caso? Antes de nada puedes probar a reducir la velocidad de obturación un poco. Normalmente no es necesario llegar a valores como 1/4000 s para congelar una imagen en movimiento. Si esto no alcanza, prueba con un objetivo que tenga una apertura máxima mayor, o si no, utiliza un flash 😉

Cuando quieras hacer un desenfoque de movimiento: si el objeto que quieres fotografiar se mueve, puede que quieras captar este movimiento mediante una larga exposición. Me viene a la cabeza el clásico ejemplo de la cascada. Con este modo podrás seleccionar una velocidad relativamente baja que te permitirá captar el movimiento, a la vez que la cámara cierra el diafragma lo suficiente como para que no haya sobreexposición y evitar que la foto salga demasiado clara. Obviamente, tienes que utilizar un trípode 😉 Por otro lado, recuerda que al revés del caso anterior, a plena luz del día es posible que haya demasiada iluminación, incluso si reduces la sensibilidad todo lo que puedas (ISO 100) y bajas la apertura del diafragma al mínimo (por ejemplo f/32), ¡por lo que difícilmente se consiguen exposiciones de más de un segundo! La solución es utilizar un filtro de densidad neutra, aunque la larga exposición no es el tema que nos ocupa y además merece un artículo entero.

Modo manual (M)

¿Cómo funciona?

Tal y como su propio nombre indica, todo es manual: tú controlas la apertura del diafragma y la velocidad de obturación, aunque también puedes optar por dejar el ISO en modo automático (algo que no tiene mucho sentido si disparas en manual). Así que tienes que comprobar tú mismo si los ajustes permiten una exposición correcta de la imagen. Eso es, ¡a ojo! Aunque obviamente hace falta mucha experiencia para hacerlo bien. Exagero un poco: los sensores de la cámara siguen en marcha, y a través del indicador del nivel de exposición que encontrarás en el visor (algo parecido a una regla), podrás saber si la imagen está sobreexpuesta o subexpuesta. ¿El cursor se desplaza hacia el centro?  Conseguido, la exposición será correcta (¡¡según los sensores de la cámara!!). La imagen quedará sobreexpuesta si el cursor está en el lado negativo, y subexpuesta si está en el positivo. Pero en general, si estás acostumbrado a trabajar en modo manual seguramente sabrás lo que haces y podrás prescindir de está indicación. De hecho, este cursor no hace más que indicar la exposición “correcta” (en el sentido de estándar), ya que según la situación, o dependiendo de lo que quieras conseguir, es posible que tengas que sobreexponer o subexponer la imagen en su conjunto. Para entenderlo mejor, te invito a leer mi artículo “la exposición perfecta no existe“, en el que trato este tema en profundidad 😉

¿En qué casos utilizarlo?

La verdad es que en los tiempos que corren, el modo manual sirve más para “maldecir” a la cámara, sí me atrevo a decirlo 😀 A veces los automatismos entorpecen el disparo.

Tomemos un ejemplo sencillo:

Estoy en un bar oscuro, muy oscuro, para fotografiar un concierto. Pongo el modo automático con prioridad a la apertura, elijo f/1.8 (la apertura máxima de mi objetivo 50mm) y 1600 ISO (la sensibilidad máxima de mi cámara). Hago una foto de prueba: la cámara ha elegido 1/30 s. Dicho de otra manera, desenfoque por movimiento asegurado. Dado que no pienso volver a casa con las manos vacías, aún en modo manual, ajusto f/1.8 y 1600 ISO, pero esta vez tomo el control de los automatismos y regulo la velocidad a 1/50 s, o mejor 1/80 s, para evitar por completo el desenfoque por movimiento. Es obvio que la mayoría de las fotos quedarán un poco oscuras. Pero podré compensarlo después tratando la imagen (hasta cierto punto), y sobre todo, prefiero imágenes un poco oscuras a imágenes completamente movidas o desenfocadas.

Recuerda que el modo manual se puede utilizar igualmente en algunos casos particulares, pero ya llegarás a ello pronto 😉

Eso es todo, espero que te haya quedado claro cómo funcionan y se utilizan los diferentes modos. No dudes en preguntar lo que quieras dejando un comentario, y suscríbete a la newsletter si no lo has hecho aún. Recibirás mi guía “¡Disfruta de la fotografía!” 😉

Recherches utilisées :

av fotografía creativa


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