Lasaña, horas mágicas y arañas

Este artículo inaugura una sección un poco particular en la que cuento la historia de varias sesiones fotográficas. Algunas fueron todo un éxito, otras un gran fracaso, y en otras simplemente conseguí hacer alguna foto con la que aprendí ciertas cosas. Lo que de verdad me interesa es analizar el porqué y el cómo de los resultados obtenidos. Te invito a dejar un comentario para dar tu opinión sobre estos artículos 😉


(Recientemente) Es una tarde de verano y me encuentro solo en el pueblo recóndito donde estoy haciendo prácticas. Trabajo (o más bien me divierto) con una larga serie de fotos que saqué en París hace unos días. Las 2 o 3 últimas horas ha estado lloviendo mucho, aunque hace ya media hora que el cielo se despejó.
Hacia las 21:30, después de un buen rato frente a mi software de edición de imágenes, y de conseguir un par fotos de las que me siento orgulloso, me empiezan a rugir las tripas. En fin, tengo hambre. Salgo de mi habitación para ir a la cocina y casi por casualidad me doy cuenta de que el cielo se está empezando a teñir de esos hermosos tonos anaranjados tan característicos del crepúsculo. Es normal, me digo, se acerca la puesta de sol, así que estoy en plena hora mágica 😉 Es cierto que hoy no ha ocurrido nada demasiado excepcional, salvo que ha llovido mucho…

Meto la lasaña del Carrefour en el microondas (14 minutos) y unos minutos más tarde salgo de la cocina. Justo en ese momento el cielo está espectacular. Voy corriendo a mi habitación para coger la cámara, ya que soy consciente de que estos instantes mágicos que preceden a la puesta de sol son muy efímeros. ¡Qué tragedia! La tarjeta de memoria no está en la cámara. La encuentro rápido y la introduzco en la ranura de la cámara al mismo tiempo que me apresuro por encontrar un espacio abierto desde donde conseguir alguna imagen de ese cielo increíble. Queda espacio para hacer 24 fotos en RAW y no dispongo del tiempo suficiente para formatear la tarjeta. ¡No voy a poder disparar en modo ráfaga!

Pocos segundos después ya estoy situado en el lugar más despejado que puedo encontrar. Empiezo sacando algunas fotos para inmortalizar este cielo maravilloso.

Unas cuantas fotos para inmortalizar este momento por si la luz se atenúa antes de lo previsto.

Unas cuantas fotos para inmortalizar este momento por si la luz se atenúa antes de lo previsto.

Desafortunadamente, incluso un cielo tan bonito como éste no basta por sí solo. Hace falta un decoradoun primer plano o un fondo para que se muestre en todo su esplendor. Vuelvo sobre mis pasos algunos metros, me detengo y encuentro un lugar desde donde se pueden tomar unas cuantas fotos aprovechando el follaje de los árboles como primer plano.

Debido a la luminosidad las hojas saldrán a contraluz, pero lo que me interesa es que tengan un contorno muy nítido. Por tanto es necesaria una profundidad de campo elevada, lo cual a su vez implica una apertura de diafragma reducida. ¡La luz no es suficiente y trabajo sin trípode, por lo que técnicamente estoy limitado! Pero algunos disparos parecen tener buena pinta en pantalla.

¿Con las hojas delante? No es suficiente.

¿Con las hojas delante? No es suficiente.

Dicho esto, todavía falta alguna cosa. El follaje rellena espacio, no es un primer plano digno de este nombre. Busco con la mirada un sujeto que valga la pena fotografiar, y en ese mismo momento recuerdo que ha estado lloviendo toda la tarde. ¿Por qué no centrarme en las gotas de agua que cuelgan de las ramas?

¿Darle protagonismo a las gotas de agua? No es exactamente esto lo que quiero...

¿Darle protagonismo a las gotas de agua? No es exactamente esto lo que quiero…

Saco una o dos fotos y de repente advierto que a contraluz, como si flotase en el vacío, una araña desciende del cielo únicamente sostenida por un hilo invisible. En ese momento lo veo claro, SÉ que ese es mi sujeto. Solo queda hacer una buena foto.

Pero el principal problema al que me enfrento ahora es que este bicho diminuto se encuentra un poco alto con respecto a mi posición. Por eso estoy obligado a enfocar en modo Live View (visionado directo a través de la pantalla, igual que con una compacta. ¡Prometo que no volveré a hablar mal de este modo!). Sostengo la cámara con el brazo estirado, y debido a la falta de luz me veo obligado a disparar a velocidades que de por sí, incluso cogiendo la cámara con las dos manos, son bastante limitadas. Además de esto, enfoco en modo manual porque la araña es tan pequeña y oscura que el autofocus no lo puede hacer por sí solo.
Me pregunto cómo voy a conseguir una foto nítida…

Me concentro, aguanto la respiración antes de cada disparo y hago lo que puedo para enfocar la minúscula araña, que para mi gusto está demasiado alejada, a través de la pantalla LCD. Pero lo más importante es tener fe, porque finalmente conseguí una foto que no está nada mal:

¡He aquí lo que andaba buscando! (Haz clic en la imagen para verla más grande)

Pocos minutos más tarde la luz desaparece por completo, vuelvo a casa. ¡Cling! ¡La lasaña está lista!

Recherches utilisées :

casualidad arañas corriendo en el brazo?, fornatr una lasadanña


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