Las 4,5 cosas que no puedes olvidar antes de salir de viaje

26 noviembre 2015

Tras algo más de un mes recorriendo la India con todo mi equipo fotográfico –escribí este artículo mientras viajo en tren de Delhi a Darjeeling–, ya estaba en condiciones de explicar qué es lo que es absolutamente indispensable pensar antes e incluso durante el viaje. Por tanto, ¿qué hay que llevar para hacer frente a estas necesidades?

1. Protege tu equipo

Si vas a viajar a un país lejano (o no tanto) con tu equipo fotográfico, debes saber que vas a enfrentarte a situaciones un poco difíciles. Evidentemente será distinto según el país (no es lo mismo ir a la India que a los Estados Unidos), pero creo que siempre existen riesgos potenciales, incluso en los países occidentales. Eso es así porque no conoces el entorno, te desplazas distancias importantes y, en tu afán por descubrir las costumbres locales, te sometes con frecuencia a situaciones complicadas: una fiesta de la cerveza en Alemania, por ejemplo 😉 .

 

Por tanto, hay que pensar en proteger el material. Una buena mochila es a mí entender completamente fundamental. Ya hablé de esto en el artículo de prueba de la Vanguard Skyborne 45 (aunque obviamente también existen otras opciones válidas 😉 ).

 

Creo que usar un filtro UV también es indispensable en estas situaciones, al menos con los objetivos más caros o más utilizados. En cuanto a mí, agradezco haber invertido en mi equipo antes de salir de viaje, ¡sobre todo a la vista de la polvareda que envolvía todo en la India! Como complemento, una visera también puede ser muy útil para proteger el objetivo del sol, especialmente cuando éste está situado en el cénit. Además, lo protege de los golpes.

2. Limpia todo tu equipo


Dicho esto, hagas lo que hagas, en un cierto momento te fijarás en tu material y no podrás más que gritar por la enorme capa de polvo que lo envuelve. Seguramente te pasarás más de una hora encerrado en la habitación de un hostel limpiándolo todo a fondo (te lo digo por experiencia 😛 )

Necesitarás algo para limpiar  Lo más importante es tener un pincel con pelos suaves, como el de los lenspen. Algunos dirán que con esto se puede dañar el objetivo. A mí no me ha pasado, aunque obviamente lo hago con delicadeza. De esta forma se puede eliminar el polvo en los rincones inaccesibles de la cámara.

 

La segunda cosa indispensable es el cepillo microfibra. Te ayudará a eliminar el polvo más adherido a la superficie (pero ten cuidado de no frotar muy fuerte y rayar la lente, limítate a sacar el polvo) y las manchas grasas, concretamente las huellas que dejan los dedos (le pasa a todo el mundo 😛 ).

3. La batería

Imagínate que después de subir durante una hora de ascenso a una montaña, al llegar al pico, te das cuenta de que la batería está descargada. Terrible, ¿no?

 

Lo más prudente es obviamente llevar una segunda batería para la cámara. Puedes elegir una más barata que la principal, pero también debes saber que tendrá menos horas de autonomía. Además, es inútil si viajas a un país en el que no es sencillo encontrar tomas de corriente. Porque claro, necesitarás llevar un cargador de batería contigo. Tu batería secundaria SIEMPRE debe estar cargada a tope, por lo que pueda pasar. Recárgalas cuando tengas oportunidad, porque no sabes cuándo podrás volver a hacerlo. Aquí en la India, la luz se corta prácticamente cada día, así que cuando hay corriente recargo las baterías a tope por prudencia.

 

Se encuentran bastantes enchufes como los de Europa, aunque ya sabes que eso varía según el país. Recuerda llevar un adaptador si fuera necesario (cuesta poco dinerito).

4. Almacenamiento de las fotos

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Es evidente que sacarás muchas fotos. Muchas. Y puede que incluso vídeos. Y todo eso ocupa lugar. Según la duración de tu viaje y el nivel de sensibilidad de tu dedo índice (o sea el número de fotos que saques cada día 😛 ), puedes optar por 2 estrategias:

  • llevar tarjetas de memoria suficientes para todo el viaje
  • llevar 2 o 3, y también un disco duro

 

Dada la duración de mi viaje, yo opté por la segunda solución. Compré un pequeño disco Western Digital de 500 GB (más que suficiente) sabiendo que además llevaba mi portátil para seguir escribiendo el blog, por lo que podría transferir las imágenes. En cualquiera de los dos casos, en la mayoría de países actualmente es sencillo encontrar cibercafés, en los cuales puedes hacer la transferencia (tendrás que llevar un lector de tarjetas, porque no todos los ordenadores locales tienen, de hecho la mayoría no tienen).

 

Si vas a estar poco tiempo de viaje, te puedes permitir no llevar tantas tarjetas, pero es mejor que viajes mucho tiempo 😉

4,5. La fotografía nocturna

Digo 4,5 porque es posible que algunos piensen que no es algo imprescindible. Dicho esto, lo cierto es que muchos lugares se ven de una forma completamente distinta de noche y vale mucho la pena poder fotografiarlos en ese momento.

 

Sólo que necesitarás algún material adicional. He elegido no llevar el trípode para un viaje de dos meses y medio, porque me parecía que ocupaba demasiado espacio para lo poco que iba a poder usarlo. Decidí llevarme un trípode de viaje tipo Gorillapod (otra marca, pero puede soportar 1,5 kg de material).

 

No sabía si sería una buena relación peso/estabilidad, pero tras un mes te puedo decir que elegí bien. Ciertamente no lo he usado tanto como para que fuese apropiado llevar un trípode grande, aunque me alegró poder tenerlo cuando lo necesité.

Por unos treinta euros, he podido sacar fotos nocturnas muy buenas (de las cuales una o dos puede que sean de las mejores de mi viaje), y casi no ocupa espacio en la mochila.

 

Obviamente, no ofrece una estabilidad perfecta. Básicamente lo que tienes que hacer es contar hasta diez después de presionar el disparador. Más aun si estás trabajando por debajo de 50 mm. También tendrás que llevar un control remoto por supuesto, algo necesario con cualquier tipo de trípode. Conseguí hacer exposiciones de 30 segundos sin que salga desenfocado, por lo que me sorprendió mucho la estabilidad de esta estructura aparentemente insignificante (es cierto, sigue estando a años luz de un trípode “de verdad”).

 

Recuerda que si quieres hacer largas exposiciones a plena luz del día (usando un filtro ND) también lo necesitarás.

 

 

Bueno, espero que si vas a viajar dentro de poco tiempo esto te ayude a no olvidar los imprescindibles, aunque recuerda que también podrás comprar algunas cosas en tu destino, especialmente cosas como las tarjetas de memoria que, vayas a donde vayas, la gente intentará venderte 😛

 

– “¿Sabes cuál es el problema de la gente que asciende a lo alto de una montaña? ¡Han hecho un gran esfuerzo y de repente se dan cuenta de que no les queda batería o espacio en las tarjetas de memoria! **tono dramático**”

– “No, jamás, tengo 36GB de espacio y dos baterías cargadas a tope, creo que me alcanzará, gracias 

– “Bueno, ¿y no quieres dar un paseo en elefante?”

 

¿Y tú? ¿Quieres compartir con nosotros lo que hay que llevar sí o sí de viaje y que yo haya pasado por alto?

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂

 


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