La sensibilidad ISO

9 diciembre 2014

Solo nos queda abordar un último aspecto técnico para finalizar con la exposición. Si ya dominas la apertura y la velocidad de obturación, te queda lo más fácil: la sensibilidad ISO. Aunque es muy sencilla de usar, la sensibilidad, es un factor muy importante que puede llegar a arruinar tus fotos si abusas de ella. ¡Sigue esta guía para evitarlo!

La sensibilidad: recordatorio

Es la sensibilidad que el sensor tiene a la luz. Esto quiere decir que para una misma combinación de apertura y de velocidad de obturación, una sensibilidad ISO más elevada aumentará la exposición de la foto. Intenta recordar la comparación del tipo de piel que hice en el artículo sobre la exposición: una ISO elevada corresponde a una piel más sensible (de una persona rubia o pelirroja), mientras que una ISO reducida equivale a una piel oscura.

 

¿Cómo la modifico?

Es muy fácil: en tu cámara encontrarás el botón “ISO”, el cual normalmente te deja elegir entre “Auto”, 100, 200, 400, 800 y 1600 (quizás 3200, 6400 e incluso más en algunas cámaras de alta gama). Con el modo “Auto”, la cámara calcula la sensibilidad ISO más baja posible, de tal forma que se consigue una exposición normal a partir de los ajustes que hayas seleccionado (apertura, velocidad, o ambos). Más adelante veremos por qué la más baja.

En general, puedes regular la ISO en los modos creativos, es decir, P, Tv (o S), Av (o A) y M.

 

¿Cuál es la contraparte de la sensibilidad ISO?

Si has leído con atención el resto de artículos, seguramente te hayas dado cuenta de que cada ángulo del triángulo de exposición tienen su contraparte: la apertura influye en la profundidad de campo, mientras que la velocidad de obturación influye en la forma de percibir el movimiento (y por tanto, en el desenfoque de movimiento y de objeto/sujeto). En cuanto a la sensibilidad ISO, influye sobre el ruido de tus fotos.

El ruido fotográfico, desde luego, no tiene ninguna relación con el ruido de esas scooters con el tubo de escape modificado 😀 Pero ya sabes, las imágenes valen mucho más que largas disertaciones, así que fijémonos en la misma foto (o casi la misma) tomada con una sensibilidad de 100 ISO, y después de 1600 ISO:

Tomada con 100 ISO. (Se ha usado el modo Av para mantener la misma profundidad de campo en ambas fotos y que parezca idéntica.)

Tomada con 100 ISO. (Se ha usado el modo Av para mantener la misma profundidad de campo en ambas fotos y que parezca idéntica.)

La misma pero con 1600 ISO.

La misma pero con 1600 ISO.

Como puedes ver, no se aprecian grandes diferencias entre las dos, pero quizás me reprochéis que las fotos sean un poco pequeñas. ¡Entonces acerquémonos!

Zoom al 100%: ¡fíjate, con el ISO a 100, no hay ruido en la foto, el fondo es uniforme y se conservan los detalles!

Zoom al 100%: ¡fíjate, con el ISO a 100, no hay ruido en la foto, el fondo es uniforme y se conservan los detalles!

¡No obstante, con el ISO a 1600, hay bastante ruido! Se pueden apreciar esos pequeños y molestos puntos que conforman el ruido.

¡No obstante, con el ISO a 1600, hay bastante ruido! Se pueden apreciar esos pequeños y molestos puntos que conforman el ruido.

A tener en cuenta: si la foto es más nítida con el ISO a 1600, no es necesariamente gracias a esta sensibilidad elevada. En el segundo caso, la foto ha sido tomada con una velocidad de obturación de 1/1000s, lo cual evita el desenfoque de movimiento o de objeto/sujeto. Ocurre lo contrario con la foto anterior (con el ISO a 100), que ha sido tomada a 1/60s, en la que se ha provocado un ligero desenfoque que es visible con el zoom al 100%. Este es un muy buen ejemplo de cómo interaccionan dos elementos del triángulo: la modificación de uno influye al otro, y a su vez a su “contraparte” (la profundidad de campo a la apertura, y el desenfoque de movimiento y de sujeto/objeto a la velocidad).

Volvamos al ruido y a la sensibilidad: la diferencia es bastante evidente, ya que la foto tomada con ISO 1600 presenta un ruido importante. El ruido no es más que esos puntos dispersos que hacen perder la nitidez de los detalles, y que aparecen especialmente en las zonas más oscuras o uniformes. El ruido se filtra en la imagen de forma aleatoria, y se hace más presente conforme aumenta la sensibilidad.

¡También es bueno saber que las cámaras de alta gama gestionan el ruido de manera más eficaz, y que con ellas se pueden conseguir fotos muy aceptables con niveles elevados de sensibilidad! (por ejemplo, en la Nikon D3s puede subirse a más de 100 000 ISO)

Salvo excepciones, el ruido es un fenómeno indeseable en las fotos. Esto es debido a que la opción “ISO automática” elegirá la menor sensibilidad ISO posible (claro está, conservando una exposición normal).

Existen formas de reducir este ruido de la imagen mediante su edición en un ordenador (especialmente si haces las fotos en formato RAW), pero en detrimento de la nitidez y los detalles. Dicho esto, hay algunas situaciones en las que puede ser útil subir la sensibilidad ISO.

¿Cuándo utilizar una ISO elevada?

En situaciones de (muy) mala iluminación

La mayor parte de las veces, utilizarás una gran sensibilidad ISO cuando ya hayas llevado al límite la apertura y la velocidad de obturación. Aunque recuerda que este límite viene dado por la capacidad de tu cámara y por la situación:

  • no puedes abrir la apertura más allá del máximo permitido por tu objetivo
  • no puedes reducir la velocidad de obturación al infinito sin un trípode y/o un objeto o sujeto en movimiento.

Si bien en situaciones con mucha iluminación es posible trabajar con la ISO a 100, en un ambiente más oscuro (por ejemplo, un concierto) es necesario “subir la ISO”.

Esta foto la tomé en un concierto de Ghinzu en el festival "La Voix du Rock". Ajusté la apertura a f/4.5 (el máximo posible con la distancia focal utilizada: 85mm), y la velocidad a 1/125s con tal de congelar el movimiento. Me vi obligado a subir la sensibilidad ISO hasta 1600 para conseguir la exposición que quería.

Esta foto la tomé en un concierto de Ghinzu en el festival “La Voix du Rock”. Ajusté la apertura a f/4.5 (el máximo posible con la distancia focal utilizada: 85mm), y la velocidad a 1/125s con tal de congelar el movimiento. Me vi obligado a subir la sensibilidad ISO hasta 1600 para conseguir la exposición que quería.

Tal y como puedes observar en esta típica foto de conciertos, con un tamaño relativamente pequeño el ruido no se percibe. Si agrandamos la foto al 100%, el ruido es visible, aunque la foto es aceptable e incluso apta para su publicación en Internet a pantalla completa, o para una impresión de buena calidad en formato clásico. Qué no te dé miedo subir la ISO, siempre y cuando la apertura del diafragma y la velocidad de obturación estén ajustadas al máximo posible. ¡Es mucho mejor eso que una foto inservible!

Si hay otro parámetro que te limita

Me explico: si la situación te obliga a reducir la cantidad de luz que entra en la cámara, necesitarás hacer algo para compensarlo. O dicho de otra manera, si te ves forzado a utilizar una velocidad de obturación alta (por ejemplo, para fotografiar un sujeto u objeto que se mueve rápidamente), o una distancia focal reducida (por ejemplo, para conseguir que toda la foto salga nítida), tendrás que compensarlo. Y en estos casos, la sensibilidad ISO es muchas veces la única solución posible, a no ser que puedas aumentar la iluminación en el ambiente…

Para crear ruido de forma voluntaria

Ya sé que así de primeras esto puede sonar disparatado, pero puede que queramos crear ruido a propósito. En realidad el ruido dota de un cierto efecto granulado a la foto, un recurso que puede resultar interesante. Sin embargo, quiero ser claro, estoy en contra de este método. De hecho, tenemos la suerte de que en fotografía digital, las imágenes se pueden retocar después del disparo, por lo que también se puede añadir el granulado. Tenemos a nuestra disposición herramientas de retoque de imágenes que son muy buenas y gratuitas, con las que podrás agregar ruido (estoy pensado en Gimp, un excelente software libre), y lo más importante, controlar hasta el último detalle. Es importante que comprendas que si utilizas una sensibilidad ISO elevada para introducir el efecto granulado, no podrás controlar con precisión, no podrás volver atrás, y el efecto no será uniforme en toda la imagen (recuerda que el ruido está presente especialmente en las zonas más oscuras y/o uniformes).

En resumen, no me parece una buena idea, al menos en este momento y con el nivel adquirido hasta ahora 😉

Esta foto es un ejemplo excelente de utilización del granulado para crear un efecto artístico. Podemos imaginar tranquilamente una habitación de un motel de carretera en USA, después de una noche… agitada 😉 “Grainy morning after” (Licencia CC BY Douglas de Melo)

Conclusión

¡En fin, creo haberlo dicho todo! Espero que hayas entendido bien todos los aspectos de la exposición, y cómo controlarlos. Realmente es muy importante que entiendas la exposición y sus 3 pilares, si lo que quieres es controlar al máximo la calidad final de tus fotos. ¡Obviamente no es el único parámetro técnico que te hará falta dominar, pero por el momento te dejo trabajando y familiarizándote con ello, antes de abordar otros aspectos!

Ya sabes, si tienes algún comentario al respecto, quieres hacerme alguna pregunta, o si simplemente te ha gustado el artículo, deja tu comentario a continuación. ¡Y comparte el artículo con tus amigos, especialmente con aquellos que estén interesados en la fotografía! 😉

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