La inspiración en fotografía

26 abril 2016

Hace unos días escribí un artículo más filosófico que técnico sobre la oposición arte/técnica. Me esperaba más bien poca interacción, pero finalmente parece que os ha gustado el tema.

De modo que, con una gran cantidad de reflexiones artísticas todavía en mente, he decidido hablar de este tema complejo y a menudo controversial que es la inspiración. En fotografía concretamente, porque es el ámbito en el que nos encontramos, pero esto sirve para todas las artes.

 

Digo tema complejo, ya que habitualmente me hacen la pregunta de “cómo estar inspirado”, y evidentemente la respuesta no es sencilla. Para empezar nos encontramos con dificultades para definir la inspiración.

Y digo controvertida, porque la segunda pregunta es “cómo inspirarse sin copiar“, generalmente hecha por aquellos más categóricos y que no han reflexionado demasiado sobre el tema: “Inspirarse es copiar, eso está mal, uno debe tener su propio estilo“. Como ocurre a menudo, se cae en una visión maniquea y se divide el mundo entre buenos creadores inspirados y malvados plagiadores. Eso es demasiado simplista, ya volveré a ello después.

¿La inspiración?

Puede que esto parezca excesivamente académico, pero me da igual, porque es muy útil. Antes de nada es necesario definir qué es lo que queremos decir con la palabra inspiración. Hay varias definiciones distintas. Explorémoslas. Cito el Wiktionary en francés:

inspiración /ɛ̃s.̃pi.ʁa.sjɔ̃/ femenino

  1. (Fisiología) Acción por la cual el aire entra al pulmón; movimiento opuesto a la expiración.
  2. (Por analogía) Especie de insuflo divino que empuja a tal o cual acto.
    1. Tras la derrota de Sadowa […], Francisco José recibió del Espíritu Santo la orden de nombrar a […] un ministro sajón. Aquí se manifiesta la inspiración celestial, pues la elección del Emperador no se podría explicar por razón humana alguna. — (Ernest Denis, La Question d’Autriche ; Les Slovaques, Paris, Delagrave, 1917, in-6, p.197)
  3. (Por extensión)
    1. Es gracias a su inspiración que he actuado.
    2. Estoy en plena inspiración.
    3. Tener inspiraciones afortunadas y sublimes.
    4. Las inspiraciones de un genio.
    5. Esta idea me ha venido a la cabeza como por inspiración.
  4. (Poesía, bellas artes, etc.)
    1. En esta poesía se siente el calor de la inspiración.
    2. Sucumbir a la inspiración

Por tanto tenemos 3 definiciones principales:

  • La inspiración respiratoria, en oposición a la expiración
  • El pensamiento creador (derivado de la idea de “insuflo divino”)
  • El entusiasmo y la motivación

Es muy interesante, porque cuando uno se pregunta “cómo encontrar la inspiración”, eso podría querer decir “cómo crear algo nuevo“, o bien “cómo encontrar la motivación para practicar fotografía“. Y eso ya dos cosas distintas.

Me gustaría volver sobre todo a la primera definición. Puede que parezca que esto esté fuera de lugar, pero creo que la etimología es importante. Se me prendió la bombilla cuando escuché a David Duchemin hablando en una conferencia reciente (es un fotógrafo canadiense, por lo que todo fue en inglés, así que ánimos para digerir unas 13 horas en inglés y sin subtítulos 😉 ).

Efectivamente, inspirar es respirar, hacer “entrar ” algo. Y la expiración es cuando te expresas artísticamente (en fotografía y en otros ámbitos). La idea es que para expirar algo, antes es necesario haber inspirado. Más tarde veremos en detalle que no se trata necesariamente de mirar otras fotos, sino de algo más amplio.

Insisto en esto porque creo que se pueden reagrupar estas dos ideas de pensamiento creador y entusiasmo (a menudo relacionadas) bajo esta noción de inspirar muchas cosas y de absorberlas de alguna manera. Por tanto, todo lo que explicaré en detalle después sirve para dos cosas: para que seas creativo y para que te cargues de energía para llevar a cabo tu práctica artística y fotográfica.

Desmontaré rápidamente la cuestión del plagio: la única forma de copiar en lugar de inspirarse es mirar un trabajo e intentar reproducir exactamente lo mismo sin aportar nada personal. Y eso tampoco nos garantiza conseguirlo. Yo te aconsejo justo lo contrario: varias fuentes que vayan madurando en ti. Los mayores artistas también han pasado por eso, así que no hay problema siempre y cuando uno no se quede anclado ahí. Sería especialmente pretencioso decir que estamos inventando algo nuevo: no hemos vivido en una burbuja desde que vinimos al mundo y todas las influencias que hemos recibido desde nuestra más tierna infancia contribuyen de una forma u otra a forjar lo que somos y nuestra expresión artística. ¡Nada ha sido inventado, todo se reinventa constantemente!

Busca la belleza

La belleza es absolutamente fundamental para todo artista que se precie. Puede que sea un punto de vista un poco subjetivo, dado que personalmente no me gusta el arte que no sea estético, aunque es cierto que tengo una noción de belleza muy amplia. En mi opinión, puede ser bello hasta un cenicero lleno de colillas de cigarrillos.

Insisto encarecidamente en esto: es necesario nutrirse de la belleza constantemente. Eso debe convertirse en algo tan vital, común y habitual como beber agua. He calculado con precisión el verbo nutrir: me da la sensación de que uno se siente realmente “pleno” cuando ha visto algo bello. No olvides que la inspiración es ante todo absorber muchas cosas antes de expirarlas de forma creativa. Y a la vista de que probablemente no inspires demasiadas cosas bellas o positivas cada día (el estrés del trabajo, la gente insoportable en el metro, tu abuela… 😛 ), es más importante aún absorber la mayor cantidad de belleza posible.

Además de esto, creo que muy a menudo está relacionado con una energía muy positiva y liberadora. Personalmente, siempre que me ha maravillado alguna cosa (incluso algo completamente corriente), puede ocurrirme que empiezo a tararear una canción en la calle. ¡Cómo mucho me contengo y no comienzo a saltar como en Singin’ in the rain! Esta energía está relacionada con el hecho de ver el mundo con una mirada alegre y optimista, y eso es algo muy importante. No sé en tu caso, pero para mí es en esos momentos en los que tengo más ganas de hacer fotos y también cuando logro los mejores resultados.

Así que no me molestaré en definir la belleza, porque ya hemos filosofado lo suficiente últimamente y porque necesitaría fichar a mi antiguo profe de último curso. Me conformaré con decir que es obviamente subjetivo y que es cosa tuya el saberlo. Explora las cosas que te gustan y que te parecen bellas. Ya sea una bonita luz bañando una montaña o los cuadros de Picasso, las posibilidades son infinitas.

Al pensar en fotografía, tendemos a querer mirar bellas… fotos. A lo sumo bellas pinturas si queremos ir un poco más allá. ¡Sin embargo, no hay que limitarse a eso!

(¡Hábil transición, casi podría hacer una conferencia de 13 horas! 😀 )

Haz cosas diferentes

Miles Kane @L’Aéronef, Lille, 28/10/2013 #2 by laurent.breillat

Por tanto, debes absorber buscando más allá de la fotografía o de las artes pictóricas. Indaga en la pintura, la escultura, la música (asiste a un concierto o a la ópera), la danza, el teatro… Seguro que algo de eso te llamará la atención. Dicho esto, te invito a permanecer abierto: inténtalo de verdad y prueba varias veces. No siempre es sencillo abordar ciertos tipos de arte, sobre todo cuando no conocemos nada de nada. Déjate aconsejar para encontrar cosas accesibles.

Puede que te parezca que esto no tiene ninguna relación con el tema, pero si te emocionas por algo bello (te ocurrirá a menos que tengas la sensibilidad de una ostra), eso te hará conectarte con tus emociones (muchas veces reprimidas en nuestros tiempos) y te permitirá expresarte más y mejor.

¡Ser espectador está bien, pero ser actor es mejor incluso! Te aconsejo asimismo que intentes practicar otras artes. El efecto será multiplicador. ¡Sin complejos: tienes más derecho a equivocarte si recién estás empezando, como en fotografía! 😀 Lo fundamental es inspirar cosas.

En lo referido a la fotografía, puedes probar otras técnicas. Eso siempre es muy enriquecedor, tanto para mejorar tus conocimientos y habilidad técnica (porque siempre se aprende algo), como para conseguir nuevas ideas, por ejemplo, encontrar una nueva practica fotográfica que te apasione. ¿Qué hay más excitante y motivador que probar cosas nuevas? ¡Recupera tu espíritu de niño y tu actitud sin complejos típica del principiante… y diviértete! 🙂

Por ejemplo, eso es lo que yo mismo he hecho varias veces en el blog al probar el lightpainting o la fotografía macro abstracta.

Date tiempo

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Es necesario comprender que no por ir a un museo, mirar una puesta de sol, cantar o probar largas exposiciones se convierte uno en un artista consolidado portador de la idea del siglo al día siguiente.

De hecho, la finalidad de la absorción es nutrir nuestro cerebro de muchas cosas. Él solo hará la selección de forma inconsciente. Más tarde saldrá algo que te volverá a sorprender, sin duda.

Este proceso no viene solo y lleva tiempo. A veces mucho tiempo. No te presiones demasiado, esa sería la forma perfecta de vaciarte de energía artística de por vida. Deja que el tiempo pase, que llegue una idea o un deseo, haga su camino y madure.

En ocasiones, tendrás una idea o un deseo, pero sentirás que todavía te falta algo. Pensarás en ello a menudo y un día estarás listo para hacer algo. Esto me ha ocurrido varias veces en fotografía, pero también a la hora de escribir artículos. Éste, por ejemplo, me ronda la cabeza desde hace al menos un mes y ha necesitado todo este tiempo para madurar: ¡lo he escrito de una plumada en una sola hora!

No te pongas presión

Dicho esto, tampoco te instales en la espera de una hipotética inspiración. Esto suele llegar cuando se está haciendo alguna cosa concreta. Así que uno necesita sentirse preparado, pero eso no debe ser tomado como pretexto para posponer las cosas y no hacerlas nunca. La mejor forma que tiene un escritor para escribir un libro es ponerse frente a su página en blanco y comenzar precisamente escribir. Deja volar tu imaginación, expira, y a ver qué sale. No importa si es una porquería, al menos es algo. Siempre se puede corregir, mejorar o incluso recomenzar. Y esto es aún más cierto en fotografía.

¡Así que no tengas miedo de cometer muchos errores! En primer lugar porque incluso tus fotos más malas seguro que tienen algo bueno, pero sobre todo porque hay que aprender de los errores. Nadie te obliga a mostrarlas, pero sin duda te ayudarán a lograr imágenes mejores.

Todos los fotógrafos hacen una gran cantidad de fotos que no enseñan hasta que no logran una imagen realmente excelente. Aquellos que digan lo contrario mienten. Francamente, si saco una foto muy buena al mes (una que publicaría en Internet con orgullo), eso me hace estar muy contento. Aunque también soy muy exigente conmigo mismo (si me conformo con un paisaje bien expuesto, obviamente es más sencillo).

 

Esto es todo por hoy, espero que este artículo te ayude a ver con mayor claridad, a liberar tus emociones de forma creativa y a hacer fotos. ¡Si lo logro con uno solo de vosotros, ya estaré contento!

¿Y tú, cuáles son tus fuentes de inspiración (en un sentido amplio, naturalmente)?

 

Recherches utilisées :

inspiracion en fotografia


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2 comentarios

  • La inspiración no existe es un reflejo de lo aprendido.

    26 abril 2016
    • ¡Es una forma de verlo! 🙂

      27 abril 2016

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