La importancia del formato de imagen o la relación de aspecto en composición

En lo referido a la exposición, sin duda ya habrás oído hablar de la regla de los tercios, del lugar dado al sujeto, y probablemente también de los conceptos peso visual y equilibrio de los elementos. Pero hay algo de lo que se habla con menor frecuencia, es el formato de imagen, también conocido como relación de aspecto (proviene del inglés, pero es bastante corriente).

Este formato es muy importante y tiene una gran influencia en la composición. Por tanto, también es importante no dejarlo en manos del azar, y entender bien a qué tipo de composición se adapta, y cómo utilizarlo en tus imágenes.

El formato de imagen/relación de aspecto: ¿qué es?

A grandes rasgos, es la relación entre la altura y la longitud de tu foto. Por ejemplo, un formato 3/2 puede ser 30 x 20 cm, es decir, el lado más largo mide 1,5 veces más que el más corto. (Si ves que esto ya te provoca dolor de cabeza, no te preocupes, no es necesario ser un amante de la geometría para continuar).

La relación de aspecto original de tus fotos viene determinada por el tamaño del sensor:

  • Los sensores Full Frame y APS-C (o APS-H) que llevan las réflex y una buena parte de las híbridas son de formato 3/2.
  • Los sensores micro 4/3 de las híbridas Panasonic y Olympus son de formato… 4/3, tal y como su nombre indica.
  • Los pequeños sensores de compactas y compactas avanzadas en general son también de 4/3.

Todo bien hasta aquí. El tema es que existen otros formatos clásicos en fotografía, a veces derivados de las relaciones de aspecto que tenían algunas películas analógicas difíciles de encontrar hoy en día, como pueden ser el formato cuadrado (1/1) o el 4/5, o incluso el 16/9, cuyo uso se ha extendido recientemente en parte debido a que se corresponde mejor con el de las pantallas que usamos hoy en día.

Puede que tu respuesta a esto sea algo así: “¿Entonces, al venir determinado por el sensor, no se puede hacer nada al respecto, no?” Bueno, no es del todo cierto…

Efectivamente, en muchas cámaras es posible reencuadrar durante el disparo, especialmente en las híbridas, pero no únicamente (a veces sólo es posible al apuntar por pantalla en las réflex). ¡Hace unos años era algo más bien extraño, pero la posibilidad de reencuadrar durante el disparo se ha vuelto bastante común en nuestros días, algo positivo, en tanto multiplica nuestras posibilidades en términos creativos!

De igual forma es posible reencuadrar las fotos durante la fase de tratamiento digital sin problema, con solo unos clics en Lightroom o un programa equivalente. No hay ningún problema con esto, no es “el mal” absoluto. No veo ninguna razón para que te prives de reencuadrar durante el tratamiento digital siempre y cuando creas que eso mejorará tu foto.

Dicho esto, si tu cámara permite hacerlo, te aconsejo que lo elijas durante la fase de disparo (aun sabiendo que podrás cambiar de opinión durante el retoque, por supuesto). Efectivamente, el encuadre ejerce una gran influencia sobre la composición de la imagen, y resulta muy difícil componer con un formato cuadrado, por ejemplo, sin tener ni idea del resultado que podría ofrecer.

Así que de forma más concreta, ¿qué influencia tiene los diversos formatos de imagen en tu imagen? Recuerda que, tal y como ocurre siempre en composición, no existe una regla mágica ni absoluta, pero para comenzar hay algunos principios que te resultarán de gran utilidad a la hora de tener presente este aspecto.

Utilizar las diferentes relaciones de aspecto

Horizontal

Cuando haces un encuadre horizontal (lo que llamamos incorrectamente “en formato paisaje”), todos los formatos pueden funcionar, pero la impresión que transmitirán será diferente.

Los formatos “largos”

Por su forma muy alargada, el formato 16/9 favorecerá a las composiciones más dinámicas, aquellas en las que, por ejemplo, se dejará un espacio para el movimiento: tal y como puedes imaginar, un sujeto que se desplaza de izquierda a derecha en el cuadro, tendrá más “espacio” delante en un formato más alargado. También será más fácil e intuitivo utilizar líneas diagonales, las cuales también ayudarán a darle mayor dinamismo a la imagen (ocurre lo contrario con las horizontales y las verticales, que más bien la estabilizan).

Hace cinco años yo era incapaz de hacer esto, y es bien básico.

El formato 3/2 también es relativamente alargado y da esta misma impresión a pesar de ser menos caricaturizado.

Obviamente, sería demasiado fácil si siempre fuese así. Efectivamente, existen algunos ejemplos de lo contrario. Por ejemplo, en esta primera foto de abajo, he empleado un formato 16/9 para remarcar la horizontalidad agregando más longitud, y sobre todo, alineando las tres sillas, de forma que la composición queda muy centrada y estática: no hay ninguna línea que dirija la mirada por la imagen.

En esta otra foto en formato 3/2, puedes ver que aunque el sujeto esté descentrado para darle más equilibrio a la imagen, la composición es muy estática: ciertamente no hay líneas ni horizontales ni verticales, estaba colocado perfectamente de cara al sujeto (de lo contrario, el resultado hubiese sido pésimo), y además opté por encuadrar de la forma más ajustada posible con una composición bien ordenada con este color de fondo homogéneo. Todo esto contribuye a que la imagen sea más estática, incluso si se trabaja con formato 3/2. Por tanto, la relación de aspecto es uno de los elementos que influyen en la composición, aunque no es el único, obviamente.

También puedes utilizar estos formatos para cortar de forma inteligente algunas partes de la imagen. Por ejemplo, si trabajas con 4/3 y aparece un cielo enorme, al pasar a 3/2 o 16/9 se cortarán dos “franjas” por arriba y por abajo de la imagen, y si haces correctamente el encuadre, eliminarás una parte del cielo que ocupe demasiado espacio. Así que también puedes utilizar esta herramienta para resolver estos problemas tan sencillos

Los formatos “cortos”

Al revés, el formato cuadrado, y en menor medida el formato 4/3 favorecen más bien a las composiciones más estáticas y centradas. Es por eso que el formato 4/3 a veces me parece que no tiene mucha fuerza en la horizontal.

Un buen ejemplo de composición centrada.

Un buen ejemplo de composición centrada.

Vertical

Si orientas en vertical la cámara (conocido a veces como “para retrato”), las cosas cambian sustancialmente. Nuestro ojo más bien está acostumbrado a la “vista horizontal” (más que nada porque no tenemos los ojos alineados de forma vertical 😀 ), y es por eso que la orientación vertical es un poco más delicada.

El 16/9 es demasiado largo como para ser utilizado en vertical, y a parte de algún caso extremo (por ejemplo, para insistir en la altura de un elemento de la imagen), se desaconseja su uso en vertical en la mayoría de casos.

Ya el 3/2 es mucho más polivalente. Se puede utilizar en bastantes situaciones en vertical, especialmente para retratos, pero algunas veces seguirá siendo demasiado alargado. Este es especialmente el caso en fotos de paisaje: este formato a menudo dejará demasiado espacio al cielo (o al suelo, o al agua, según la dirección del encuadre). La mayoría de las veces me he dado cuenta de que no ofrecía equilibro en este tipo de condiciones.

De ahí el interés de usar un formato más “corto” en vertical, por ejemplo el formato 4/3. Te animo a intentarlo si ves que la composición no es equilibrada: a veces el solo hecho de reencuadrar en 4/3 mejorará enormemente la imagen, especialmente en lo referido a este problema del cielo demasiado alto (es un poco el mismo principio de reencuadrar a 16/9 en horizontal).

¡Un caso típico en el que el formato 4/3 funciona mejor en orientación vertical!

¡Un caso típico en el que el formato 4/3 funciona mejor en orientación vertical!

Caso aparte: los formatos exóticos

Estoy seguro de que alguien me hará la pregunta, así que me tomo el tiempo de escribir algunas líneas sobre el tema. Ya me han preguntado anteriormente si era posible salir de los formatos más habituales, “clásicos”, como aquellos que acabo de citar, es decir, reencuadrar libremente sin necesidad de seguir proporciones fijas.

Generalmente lo desaconsejo, por varias razones:

  • Si los formatos clásicos son clásicos, eso se debe a una razón: tienen unas proporciones armoniosas. Lo cual no quiere decir que hayas inventado uno que también las tenga.
  • Al reencuadrar libremente, la impresión será más difícil, ya que los papeles están pensados para formatos determinados.
  • Con los formatos existentes, ya tienes un montón de posibilidades a tu alcance.
  • Si reencuadras libremente, sin duda eso quiere decir que no fuiste lo suficientemente riguroso en la composición durante el disparo. Evita arreglarlo en la fase de tratamiento por pereza, hazlo sólo para mejorar una foto que de por sí ya sea buena en sus bases.

Luego, puedes hacer lo que quieras, por supuesto, pero intenta quedarte con los formatos clásicos siempre que puedas, será mejor para ti, prometido 😉

¿Cómo elegir concretamente el formato de imagen?

Espero que hayas comprendido el efecto de la relación de aspecto en tus imágenes. Aunque con unos principios tan flexibles y con tantos ejemplos que los contradicen, soy consciente de que es posible que te preguntes: “¿Entonces cómo diablos elijo el formato para el disparo si esto es tan poco claro?” (sí, acabo de usar “cómo diablos”, bienvenido a 1882 😀 )

Pues bien, resulta que la belleza y la composición son asuntos complejos: no existen respuestas sencillas.

De hecho, la única forma que veo de responder es mediante una pregunta. Efectivamente, la única pregunta que debes hacerte es si tal o cual relación mejora la imagen o no, y sobre todo si ayuda a transmitir mejor el mensaje o la emoción que deseas a través de tus imágenes.

Si te interesa fotografiar motivos muy gráficos en una vista completamente de frente y que abarque todo el encuadre, pregúntate si el formato cuadrado servirá para reforzar este grafismo (Como ocurre con esta foto de Sebastian Erras de abajo).

Al revés, si empleas líneas diagonales muy fuertes en la imagen, pregúntate si para acentuar el efecto no te convendría utilizar un formato más alargado.

 

Lo importante, sobre todo, es comprender el efecto que esta elección ejerce en la imagen, así como la impresión que va a producir. De por sí, la elección se da de forma instintiva con la práctica y el entrenamiento de tu ojo fotográfico.

Para terminar, te propongo un ejercicio, para no dejarte así, con las manos vacías:

  1. Elige cinco de tus mejores imágenes en Lightroom o en tu programa favorito (si es posible, que sean verticales y horizontales).
  2. Prueba todas las relaciones: 4/3, 3/2, 16/9, 1/1.
    herramienta Reencuadrar (utiliza la tecla R en el módulo de desarrollo), en el menú “Aspecto”
  3. Observa cuáles funcionan mejor con tal o cual formato y, sobre todo, pregúntate por qué.
  4. Pregúntate si hay una relación de aspecto que te disguste particularmente.
  5. ¡Si alguna te choca o te seduce especialmente, recuérdala para la próxima vez que vayas a fotografiar!

 

¡Espero y deseo que este artículo te sea de ayuda! ¿Y tú, cuál es tu formato preferido?

 

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