La exposición

27 noviembre 2014

La exposición es un parámetro técnico de vital importancia para sacar una buena (o una mala) foto. Se refiere a “la acción de la radiación luminosa sobre el sensor o sobre una película química”. Esto, por sí mismo, no nos dice gran cosa 😉 Este artículo se centra en explicar qué es la exposición, qué efecto produce en las fotos, y cuáles son los parámetros que influyen, y que tú mismo podrás controlar.

Entonces, ¿qué es la exposición?

Tal y como acabamos de decir, la exposición es la acción de la radiación luminosa. Dicho de otra manera, la exposición será más importante cuanto mayor sea esta acción, y por tanto, se captará una mayor cantidad de luz. Imagina una habitación iluminada por una bombilla de 20 vatios o por una de 100 vatios: la cantidad de luz percibida no es la misma con una y otra.

Una foto sobreexpuesta no es más que una imagen en la que se ha captado demasiada luz; es “demasiado clara“. Al contrario, en una foto subexpuesta el problema es que se ha captado poca luz; es “demasiado oscura“. Dado que una imagen vale más que mil palabras, he aquí dos fotos que hablan por sí solas:

vacas subexpuestas

Nuestras amigas vacas están subexpuestas: ¡demasiada oscuridad!

Nuestras amigas vacas están sobreexpuestas: ¡demasiada claridad!

Nuestras amigas vacas están sobreexpuestas: ¡demasiada claridad!

La misma fotografía pero con una exposición normal tendrá este aspecto:

Nuestras amigas vacas expuestas de manera normal (¡lo cual no quita que la foto sea mala! :D)

Nuestras amigas vacas expuestas de manera normal (¡lo cual no quita que la foto sea mala! 😀 )

Ojo, he dicho “normal“, y no “correcta”. En realidad, puedes subexponer o sobreexponer una foto a propósito, ya sea levemente o de forma considerable, con la intención de crear un efecto concreto. Por ejemplo, para conseguir un ambiente oscuro lógicamente tendrás que subexponer la imagen. Al final del artículo veremos un ejemplo.

Entonces, ¿cómo consigue la cámara una exposición normal por sí misma?

Ya lo habrás notado, en modo automático (¡no te escondas, todos hemos utilizado este modo!) se sacan fotos con una exposición normal: la cámara se las arregla ella sola, ese es el principio. Pero, ¿cómo lo hace?

Sin entrar demasiado en detalles técnicos, la cámara cuenta con unos sensores para medir la luminosidad de la imagen. También ofrece la posibilidad de elegir diversos modos: para concentrarse en el centro de la imagen, para dar prioridad al conjunto, o bien un nivel intermedio entre ambos. Si quieres más información, puedes consultar mi artículo acerca de los modos de medición de luz y cómo utilizarlos 😉

La cámara se basa en estas mediciones para determinar la cantidad de luz que debe dejar entrar o, en caso de ser necesario, disparar el flash (¡ufff, esto no nos interesa, ya lo hemos explicado en los consejos básicos!).

¿Cómo se modifica la exposición?

La exposición depende de tres parámetros:

  • La sensibilidad ISO: es el grado de sensibilidad del sensor (o la película química) ante la entrada de luz
  • La apertura del diafragma: es el diámetro de apertura del diafragma en el momento del disparo
  • La velocidad de obturación: es el tiempo de apertura del diafragma en el momento del disparo

Sé que todo esto puede parecer confuso, pero ahora lo entenderás mejor, te lo aseguro. En primer lugar, reflexionemos un poco acerca de lo que pasa cuando se aumentan o reducen estos parámetros:

  • Lógicamente, si aumentamos la sensibilidad, conseguiremos que se capte más luz. Imaginemos la siguiente situación: un tipo duro y una joven sentimental ven juntos una película de amor, por ejemplo Titanic. Al final de la peli, la chica sentimental llorará, mientras que él, más rudo, se quedará impasible (lo admito, no hay que tomarse esta metáfora demasiado en serio 😀 ).
  • Si aumentamos la apertura, entrará más luz. Piénsalo, por una ventana entra más luz que por el agujero de una cerradura. Y viceversa.
  • Si aumentamos el tiempo de exposición, también entrará más luz. De esta forma se reduce la velocidad de obturación, dado que cuánto más baja sea la velocidad, mayor será el tiempo de exposición. Nuevamente, si en una habitación abres la ventana durante 1 minuto penetrará más claridad que si la abres durante 10 segundos. Y viceversa.

Resumiendo, al incrementar la sensibilidad, la apertura o el tiempo conseguirás que entre más luz, y por tanto, que aumente la exposición. Y como debes imaginar, ocurre lo contrario si los reduces.

La cosa se complica un poco por el hecho de que estos 3 elementos que influyen en la exposición están interconectados, y a la práctica no se pueden separar los unos de los otros. Si se modifica uno, los otros se ven afectados, y es por eso que podemos englobarlos todos bajo la noción de triángulo de la exposición. Y siguiendo nuestra máxima de que una imagen vale más que mil palabras 😉 :

El triángulo de la exposición en fotografía

El triángulo de la exposición en fotografía

¡Todo esto está muy bien, pero yo no entiendo nada!

Hasta ahora he sido bastante teórico. Sirvámonos de dos metáforas que, aunque ni de lejos son perfectas, pueden ayudarnos a comprender que existen diversas formas de modificar la exposición al jugar con uno, con dos o con los tres parámetros a la vez.

El sensor de la cámara expuesto a la luz es como tu piel expuesta a los rayos del sol

  • La sensibilidad ISO es como tu tipo de piel: si eres rubio(a) o pelirrojo(a) quiere decir que tu piel tiene una alta sensibilidad. Dicho de otra forma, es posible que tu piel se queme si la expones demasiado al sol. Esto equivale a una elevada sensibilidad ISO en la cámara. En cambio, si eres moreno(a), mediterráneo(a), o incluso de piel negra, necesitarás más tiempo al sol para quemarte o broncearte, ¡o al menos para tostarte por completo! 😀 Esto equivale a una baja sensibilidad ISO en la cámara.
  • La velocidad de obturación es como el tiempo que te expones al sol: cuanto mayor sea la velocidad, menos tiempo estarás expuesto. Probablemente, aunque seas moreno(a), no te salvarás de una insolación si te pasa 4 horas a pleno sol. Esto equivale a una velocidad de obturación reducida, y por tanto, a un tiempo de exposición más largo. Por el contrario, incluso si eres pelirrojo(a), ¡es bastante difícil que te quemes si pasas únicamente 15 segundos al sol! (Menos mal 😛 ) Esto es equivalente a una velocidad de obturación más alta, y por tanto a un tiempo de exposición más corto.
  • Podemos considerar la apertura del diafragma como si fuera nubosidad: si hay muchas nubes se filtra menos luz, por lo que es improbable que sufras una insolación (¡piensa en tus últimas vacaciones, por ejemplo, en Londres! 😛 ). Esto equivale a una apertura menor del diafragma. Al revés, si el cielo es azul como el barco de Chanquete, pasará mucha luz, lo que aumenta las posibilidades de que sufras una insolación (piensa en tus últimas vacaciones en el sur de España). Esto equivale a una apertura mayor del diafragma.

Personalmente, esta es la metáfora que mejor me ha funcionado para entender este triángulo. Si todavía te cuesta un poco, lo cual es normal, prueba con esta:

La ventana

Imagínate que tu cámara de fotos es como una ventana con postigos o contraventanas, y que tú, con tus gafas de sol, te encuentras situado detrás de ella (sí, es un poco raro, pero démoslo por válido 😛 ).

  • La apertura del diafragma es como el tamaño de la ventana: cuánto más grande sea, mayor cantidad de luz entrará y más iluminada estará la habitación.
  • El tiempo de exposición es equivalente al tiempo que están abiertas las contraventanas: si las abrimos más rato, conseguiremos que entre más luz.

La sensibilidad ISO es como el nivel de opacidad de tus gafas de sol: cuanto más opacas sean, menos sensibles serán tus ojos a la claridad, es decir, recibirán menos luz (lo cual equivale a un ISO reducido). Por el contrario, si son muy claras, tus ojos serán más sensibles a la claridad, al filtrarse mayor cantidad de luz (esto equivale a un ISO elevado).

Está bien, veo la idea, pero ¿para qué sirve todo esto?

Quizás estés pensando: ¿por qué complicarse la vida intentando conseguir una exposición normal de forma manual, cuando el modo automático lo hace solo? Por varias razones:
Anémone pulsatille

  • la cámara tiende a elegir el camino fácil: disparar el flash. (Ya sabes… ¡BUU!)
  • la cámara puede equivocarse: especialmente porque intenta aplicar una exposición normal a TODA la imagen, algo que no siempre es útil. Piensa por ejemplo si quieres conseguir un efecto de sombras chinescas, en el cual se subexpone a propósito una parte de la imagen para que salga oscura, igual que en esta foto de un campo de anémonas que hay a la izquierda.
  • es posible que quieras subexponer o sobreexponer a propósito tus fotos, tal y como yo lo he hecho con esta flor.
  • además de modificar la exposición, estos parámetros también producen otros efectos: la apertura del diafragma hace variar la profundidad de campo, la velocidad de obturacióncambia la forma de captar el movimiento (movido o no), y la sensibilidad ISO modifica la granularidad de la foto. (¡No te preocupes si todos estos términos te suenan a chino, te los voy a explicar en los artículos siguientes!) Entonces vemos que cada parámetro tiene su contraparte. Ahora bien, para expresarte mejor a través de la fotografía, querrás controlar estos efectos. De ahí el interés por dominar cada uno de estos parámetros, más que dejarlos en manos de la cámara.

No me extenderé más por hoy, así te dejo tiempo para asimilar estos conceptos. Los siguientes posts los dedico a los 3 ángulos del triángulo: la apertura del diafragma, la velocidad de obturación y la sensibilidad ISO. Después de leerlos estarás listo para controlar correctamente la exposición de tu cámara: ¡ya lo verás cuando empieces a jugar con ella, las posibilidades son infinitas! No dudes en releer el artículo, y deja tu comentario para preguntarme lo que quieras o para dar tu opinión.

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2 comentarios

  • Excelente artículo, se entiende fácilmente. Gracias

    18 mayo 2015
    • Muchas por leer el artículo y dejarnos tu opinión. Me alegro de que te haya resultado de utilidad.

      25 mayo 2015

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