¡Imprime tus fotos en papel!

Ya llevas un tiempo aficionado a la fotografía digital. ¿Has visto alguna vez tus imágenes en otro lugar que no sea una pantalla? Veamos juntos por qué esto cambiará de forma radical tu visión sobre qué es fotografía.

La mayoría de fotógrafos que comienzan hoy en día, lo hacen directamente con el formato digital. Los más jóvenes sólo han conocido esta forma de hacer fotografía, y si intentas explicarle a un niño de 10 años que antes había que meter un rollo de película en las cámaras y que no se podía ver el resultado al instante, te van a mirar con cara de incredulidad. La fotografía digital tiene la ventaja de permitir un aprendizaje sin grandes costos extras, pero una de sus grandes desventajas es que muestra el resultado por pantalla. Y nada puede reemplazar el contacto con el papel.

¿Por qué imprimir tus imágenes en papel?

Efectivamente, no conseguirás el mismo rendimiento con las impresiones que con la foto vista en pantalla. Ni siquiera una buena pantalla puede ofrecer fotos tan bonitas. En papel, adquieren otra dimensión: tus imágenes cobran vidase pueden palpar, adquieren una luz distinta, y además tendrás la impresión de haber creado algo. Eso hace que uno se sienta verdaderamente realizado, y cuando las veas entre tus manos, entenderás por qué te pasas horas y horas haciendo fotos 😀 Sólo por esto, ya vale la pena.

Te recomiendo que las imprimas en un tamaño grande. 10×15 está bien, pero sólo un por un par de minutos: elige un formato de al menos A4 (20×30 cm). Realmente apreciarás ese tamaño. Y hay algo que te sorprenderá especialmente: tus imágenes parecerán de mucha mejor calidad, más nítidas. ¿Por qué? Porque mirarlas con el zomm al 100% en un software, es equivalente a pegar la nariz a una imagen del tamaño del Palacio de Buckingham: eso no va a pasar nunca. Me sorprendió que algunas fotos de concierto que no me parecían suficientemente nítidas en pantalla, finalmente lo fueran al imprimirlas en papel.

¿Qué soluciones se pueden elegir?

Me dirás que todo esto está muy bien, pero que tiene un coste. De acuerdo, pero no tanto coste (ya veremos cómo hacer para no gastar mucho), y además permitirte este pequeño capricho de vez en cuando no te va a arruinar. Efectivamente, no voy a decirte que imprimas todas tus imágenes. Selecciona aquellas que te gusten más: tus 20 o 25 preferidas, por ejemplo (si hace 2 semanas que has comenzado, espera un poco más 😉 ). No tienes por qué tener cientos de fotos excelentes todo el tiempo (o tienes un gran talento o eres demasiado duro contigo mismo ^^). En definitiva, puedes optar por varias soluciones.

Imprime tú mismo

La más sencilla y evidente. Es necesario tener una impresora de calidad y que pueda administrar los problemas que puedan surgir con el color: no es el tema de este artículo, pero debes saber que la gestión de los colores sirve para asegurar que sean más o menos los mismos en la pantalla y en el papel, y que es compleja pero importante. Hablaré de esto en algún otro artículo.

Esta solución no es necesariamente la más económica (¡por el precio de los cartuchos de tinta!), pero sin duda lo más sencillo es tener una impresora en casa.

Impresiones convencionales en papel

Cada una de tus fotos en el bolsillo, como en los viejos tiempos, cuando revelábamos las fotos de vacaciones hechas con la cámara de usar y tirar comprada en Alcampo (todos hemos hecho eso 😛 ). Esta es una buena solución, especialmente si tienes pocas fotos: puedes comenzar con 2 o 3 A4 para deleitarte, no está mal. Todavía existen lugares donde se puede hacer eso en las grandes ciudades (concretamente las franquicias Fotoprix), aunque en realidad no tuve una buena experiencia), o mejor aún, en Internet. Mejor, porque a menudo es menos caro. Si se trata de 3 fotos, ve tú mismo a la ciudad, será menos caro (sin tasas de envío) y más ecológico (sin transporte en camión sólo por tus 3 fotitos ^^). Pero si quieres imprimir más, puede ser interesante, teniendo en cuenta que muchos lugares hacen promociones todo el tiempo (échale un vistazo en las páginas de Groupon o Groupalia), ofreciendo precios muy competitivos. Elige un lugar que sea conocido, eso te evitará disgustos. Aunque yo jamás he tenido un problema.

Los álbumes fotográficos

La gran moda del momento, y mi solución preferida: por un precio razonable (una media de 20 €), puedes conseguir un bonito álbum en el que presentar unas veinte fotos impresas en un bonito papel y con un formato bastante grande (un poco menos que A4, pero es más que suficiente). La gran ventaja de este método es la presentación, ya que resulta muy agradable tenerlo entre las manos y mostrárselo a la gente. Personalmente, me encanta hacer álbumes temáticos en lugar de poner fotos sueltas sin más: un álbum con retratos, otro con fotos de conciertos, etc. Esta es una buena forma de enseñarle a los demás lo que haces si, por ejemplo, quieres sacarle fotos a alguien, o si quieres conseguir una acreditación para fotografiar un festival y desentumecer así el dedo índice de tu mano derecha, al tiempo que disfrutas como un enano 😉

Otra vez, échale un vistazo a las promociones. ¡Hay tantas posibilidades que te puedo asegurar que jamás he pagado el precio normal por un álbum de fotos! 😛 Igual que para las impresiones, intenta elegir un lugar conocido: yo he quedado muy satisfecho con Hofmann y con los fotolibros de Saal-Digital.

Las impresiones artísticas

Aquí ya estamos entrando en algo de gama superior (también placer superior). Quizás no valga la pena animarse a ello si recién comienzas en el mundillo de la fotografía y todavía no has conseguido unas fotos que realmente lo merezcan, pero estoy seguro de que cuando comiences a hacer buenas fotos, te picará la curiosidad. Tener una de esas imágenes deslumbrantes en casa y en gran tamaño, impresas en un papel de gran calidad, ¡es algo realmente gratificante!

En este caso también existen muchas soluciones, pero últimamente he oído hablar muy bien de Saal-Digital, y no por parte de cualquiera, sino de fotógrafos a los que respeto mucho: estoy pensando en Javier de la Torre de Capturando la Luz (si te gusta la fotografía de naturaleza, él te encantará), o en Jesús M. García.

Es una solución como cualquier otra que yo mismo no he probado aún, pero que en mi opinión vale la pena ser probada.

Un posible problema: la calibración

I thought I could swim but I’m drowning in the pool by Yannic Meyer

Más arriba he mencionado la gestión del color. Es probable que te ocurra que los colores no son los mismos en la impresión en papel que vistos en pantalla. Encontrarás siempre pequeñas diferencias (una pantalla no puede mostrar los mismos colores que una impresión), pero la idea es minimizar esas diferencias hasta hacer que pasen inadvertidas. Escribiré un artículo (o incluso varios) acerca de este problema cuando sea el momento, pero en general te puedo decir que si tienes una pantalla relativamente nueva y no una de muy baja calidad, no tendrás mayores problemas. (los más puristas seguramente profieran alaridos, pero no me importa).

En mi caso, cuando murió mi viejo monitor de tubos catódicos, me compré un Samsung de 19″ por 150€ (no recuerdo el modelo exacto). Opté por este monitor con un precio medio en la Fnac (los más básicos no conseguían mostrar un negro realmente negro en pantalla), y no noté grandes diferencias de color al imprimir mi primer álbum fotográfico.

Si necesitas calibrar la pantalla, puedes comprar un calibrador de monitor no demasiado caro que te servirá para comenzar. Aunque te seré sincero, es demasiado lío y la verdad es que no cambian tanto las cosas si no se hace nada en este sentido. Evidentemente, si hablamos de un uso más profesional sí que sirve, pero creo que no es el caso de momento 😉

 

Además, muchos de los problemas que experimentes no serán siempre culpa tuya. En mi caso, tuve una mala experiencia al imprimir en A4 un retrato en una tienda: el rendimiento de los colores era malo (demasiado rojos) y la foto quedaba subexpuesta… Después de mandarla a revelar para un álbum por Internet, me di cuenta de que el problema no tenía que ver con mi foto. Por tanto, intenta probar varios lugares hasta que des con el apropiado 😉

 

Esto es todo por hoy, espero que este artículo te despierte interés por imprimir tus fotos en papel. Verás como de esta forma te entrarán más ganas aún de salir a fotografiar para preparar tu próximo álbum fotográfico 😉

¿Y a ti, también te gusta ver tus fotos en papel? Deja un comentario 😉
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