Fotos de paisaje con teleobjetivo, ¿por qué no?

2 junio 2016

Tal y como ocurre en otros ámbitos de la vida, en fotografía a menudo caemos presos de algunos reflejos condicionados, muchas veces influenciados por el entorno fotográfico-cultural en el que nos movemos (aquello que ves hacer todo el tiempo). Esto puede manifestarse de múltiples maneras: usar de forma sistemática la regla de los tercios, sacar fotos de calle en blanco y negro, hacer retratos solamente a la sombra, etc. También sacar de forma sistemática fotos de paisaje con gran angular, o incluso con ultra gran angular. Veamos por qué hacer todo lo contrario podría ayudarte a lograr mejores imágenes 🙂

Así que ojo, los reflejos condicionados de los que hablo más arriba no son necesariamente El mal absoluto, y no te quemarás en el infierno de los fotógrafos si aparecen en tus fotos (ese mítico lugar en el que los sensores son microscópicos y la luz siempre es insuficiente 😛 ).

Una buena parte de ellos se basan en principios reales (la regla de los tercios es una forma sencilla de producir una composición armoniosa, a menudo resulta muy útil para lograr buenos resultados con retratos a la sombra, etc.), y algunos de ellos pueden formar parte de tu estilo fotográfico, si los has elegido de forma consciente. Por ejemplo, uno se puede imaginar a Thomas Leuthard fotografiando en color; lo hace un poco, pero claramente su preferencia es el blanco y negro.

El problema no es tanto que salgan reflejos condicionados, sino más bien:

  • Utilizarlos como solución para hacer las cosas más sencillas: lo fácil no se lleva bien con la originalidad.
  • No cuestionarlos nunca: un procedimiento puede funcionar bien la mayor parte del tiempo, pero es posible que no se adapte a todas las situaciones.

Durante mi último viaje a Estados Unidos, llevé conmigo un teleobjetivo, con el propósito en mente de fotografiar la fauna que, de buen seguro, vería en los magníficos parques nacionales y estatales norteamericanos. Dado que sólo pude ver algunos venados (sin luz) y ardillas, tuve que sustituir mis soñadas fotos de osos negros y coyotes por fotos de paisajes. Entonces me di cuenta de que el teleobjetivo se mostraba a menudo muy útil para lograr una perspectiva diferente de las cosas.

Recordatorio: ¿qué es un teleobjetivo?

Te invito a leer el artículo dedicado íntegramente a la distancia focal para entenderlo bien (así como el del tamaño del sensor), pero en resumidas cuentas, tendrás 3 grandes tipos de distancias focales (el “zoom”, expresado en mm):

  • la focal “normal”, que aspira a acercarse a la visión humana. Esta es una forma un poco (demasiado) simple de decir que con una focal normal el encuadre es más o menos similar a lo que vemos a ojo desnudo, y que la imagen en el visor no parece ni más grande ni más pequeña, por simplificar al máximo.
    Es una focal de unos 40-50mm equivalente a 24×36 (es decir 20-25mm en micro 4/3, y 28-35mm en APS-C).
  • las focales “gran angular”, que abarcan un ángulo de enfoque más amplio, y que permiten reducir el zoom en relación a lo que sería la visión humana. Permiten abarcar un amplio paisaje en una sola imagen. Los ultra gran angular van todavía más allá en la amplitud del ángulo de enfoque.
    Es el caso de todas las focales por debajo de 40mm. Generalmente se habla de gran angular en torno a los 24mm (equivalente a 24×36) y de ultra gran angular en torno a los 16mm (igualmente 24×36).
  • las focales “teleobjetivo”, que tienen un ángulo de enfoque más reducido, y que permiten reducir el zoom en relación a la visión humana. Permiten centrarse en un detalle o fotografiar a cuadro completo un sujeto lejano.
    Es el caso de las focales por encima de 50mm. Generalmente se considera 90mm (24×36) como un pequeño teleobjetivo, 200mm como un gran teleobjetivo, y por encima de 300-400mm como un súper teleobjetivo.

Aclaración: estoy simplificando al extremo, más que nada para ponernos de acuerdo en el vocabulario. Aumentar y reducir el zoom son términos que se utilizan habitualmente, pero que no dejan de simplificar sobremanera para que los principiantes que comiencen leyendo este artículo puedan entenderlo 😉

El gran angular no es automático

(como los antibióticos)

En fotografía de paisaje se tiende a utilizar casi de forma sistemática un gran angular o un ultra gran angular. Y esto tiene una buena razón de ser: este tipo de objetivos permite abarcar una gran parte del paisaje fotografiado, algo que no siempre tiene por qué quererse transmitir. Sólo que, claro, el resultado puede que no sea tan bueno (ver mi artículo sobre los objetivos gran angular), sino más bien soso y vacío, dependiendo de la situación.

Normalmente el gran angular funciona bien en estos casos:

  • si el elemento de interés en el paisaje (montaña, río, etc.) está cerca de tu posición
  • si puedes incluir un primer plano, ya sea con un elemento particular (una flor o un arbusto en el primer plano), o simplemente colocándote casi a ras de suelo para reforzar las perspectivas

Cannon Beach, Oregón

Parque Nacional Olímpico, Estado de Washington (14mm, Prioridad a la apertura a f/16, 1/60s, ISO 1250)

Sin embargo, a veces, fotografiar con gran angular da una impresión de vacío. Es el caso si tienes un paisaje muy amplio pero sin demasiados elementos interesantes, o que estén muy lejos, y aún más si no hay ningún primer plano posible. Daré algunos ejemplos más abajo.

Si te encuentras en una situación así, la solución es utilizar un teleobjetivo (no bromeo, lee el título del artículo 😀 ). Si sólo necesitas un pequeño teleobjetivo, puede que a menudo simplemente baste con hacer zoom (con el objetivo del kit) para lograr un ángulo más cerrado. Pero en el caso de las grandes focales (tipo 200mm y más), más bien necesitarás un teleobjetivo.

Veamos, por tanto, las ventajas que ofrece el teleobjetivo en fotografía de paisaje 😉

Permite hacer encuadres más cerrados en un paisaje “demasiado grande”

Te muestro las JPEG que hizo la cámara…

…solo para que veas el resultado que daría un gran angular.

En realidad, a la vista humana, esta gran playa o esta infinita cadena montañosa son muy bonitas. Y queremos capturarlas enteras. Excepto porque son muy grandes, y porque una vez hecha la foto sólo se ve una pequeña línea de montañas, o una playa en la que apenas se distinguen detalles.

Al aumentar el zoom (o al cambiar el objetivo), también se puede cerrar más el encuadre y centrar el enfoque en la parte más interesante del paisaje, lo cual hará que la foto sea aún más interesante. Mira lo que sucede si se usa un teleobjetivo:

En el mismo lugar que la foto anterior: 100mm, f/4.5, 1/1000, ISO 160 (¡sí, la gaviota pasó justo en el momento del disparo, pura suerte!)

Las mismas montañas: 100mm, f/8, 1/2000, ISO 160

Las mismas montañas: 100mm, f/8, 1/2000, ISO 160

Las famosas Damas Pintadas de San Francisco también se ven favorecidas con una focal más larga: 45mm, f/11, 20s, ISO 160

Permite compensar la ausencia de un primer plano interesante

A veces, no es tanto una cuestión de que el paisaje sea demasiado grande. Simplemente puede que no haya ningún primer plano para hacer que el espectador penetre en la imagen. Y además, le falta dinamismo, no tiene gancho: sólo se ve un paisaje aburrido como cualquier otro.

Dado que no hay un primer plano, no hace falta darle más vueltas y sólo hay que asumirlo por completo: hacer zoom con una cierta parte del paisaje permite pasar directamente del primer plano. El ojo entiende que es una foto hecha con zoom y, por tanto, no se espera un primer plano. Mentalmente se imagina centrando la atención en una parte concreta del paisaje (sí, mis ojos piensan por sí solos 😛 ).

Mendocino: 200mm, f/5, 1/320, ISO 1600

Half Dome, Yosemite: 45mm, f/8, 1/400, ISO 160

Yosemite: 45mm, f/8, 1/400, ISO 160

Portland: 45mm, f/8, 1/80, ISO 160

Permite centrarse en los detalles más lejanos

Más allá de compensar los defectos de la foto que al principio querías hacer con gran angular, actuando como una especie de “muleta” (lo cual no es muy halagador para el pobre teleobjetivo), también permite centrarse en un detalle interesante a propósito, uno que ya has identificado pero que no logras aprovechar a la hora de sacar la foto.

Esto es lo que me ocurrió ascendiendo al Glacier Point en el parque Yosemite, desde donde se ve muy bien el valle. A la vista tenía varias cascadas, pero obviamente estaban situadas a varios kilómetros de mi posición. ¡Un golpecito de 600mm, y hop, ajustado! ^^

Cascada de Yosemite: 100mm, f/4, 1/1000, ISO 200

Río Colorado, Gran Cañón: 300mm, f/5.6, 1/1000, ISO 250

 Caso práctico: “comprimir las perspectivas”

Para terminar, a menudo se dice que el teleobjetivo “comprime las perspectivas“. Tienes derecho a rascarte el mentón con un aire de perplejidad, ya que, cómo afirmación, no parece tan evidente.

Para ser más precisos, la distancia focal no influye en la perspectiva de la imagen, tal y como demostré en este artículo: lo que influye de verdad es la distancia al sujeto. No obstante, cuanto más abierto sea el ángulo de enfoque, más posibilidades tendrás de incluir elementos cercanos en la imagen y, por tanto, reforzar la perspectiva.

Lo que llamamos “comprimir las perspectivas” en realidad es bastante sencillo: con un teleobjetivo se ve menos la diferencia de tamaño entre los elementos cercanos y lejanos. Por ejemplo, si miras un paisaje, verás un árbol bastante grande cerca tuyo, y la montaña pequeña a lo lejos (aunque obviamente es mucho más grande que el árbol, excepto en nuestro universo paralelo :P). Una focal gran angular indirectamente permite exagerar este efecto, si nos acercamos: los elementos más cercanos parecen más grandes y los más lejanos parecen más pequeños.

El teleobjetivo permite lo contrario. Dado que los elementos más alejados se verán más grande, se reduce la diferencia de tamaño: los elementos cercanos y alejados tendrán tamaños más parecidos. Esto es lo que permite tener fotos de paisaje con una gran luna, por ejemplo. Yo no lo he hecho nunca, pero este es un ejemplo que encontré en Flickr:

Licencia CC BY-ND Chuck Coker

Licencia CC BY-ND Chuck Coker

Este efecto producido por un teleobjetivo también permite “separar” los planos y conseguir una menor profundidad de campo. Déjame ilustrarte esto con un caso práctico.

En Coquille Point (así se llama), el mismo lugar donde tuve la “suerte del siglo” cuando de forma imprevista apareció una gaviota, me fijé en un banco situado a 2 metros del borde del acantilado. La primera vez pasé sin parpadear ni un segundo, después, tres segundos más tarde, me vino a la cabeza una idea: sacar una foto que transmita una idea de contemplación del océano. Se podía hacer algo con este banco y los grandes bloques de roca presentes en la bahía.

La primera idea que me vino (la buena) fue alejarme del banco y hacer zoom para darle espacio al banco y a las rocas en el fondo. Me alejé tranquilamente 20 metros para hacerlo. Fíjate en que no me agache, de forma que pudiese incluir bien las rocas, pero también la hierba que había cerca mío, la cual queda ligeramente desenfocada debido a lo reducido de la profundidad de campo (sí, todo fue muy rápido 😉 ).

300mm, f/5.6, 1/1000, ISO 160

Luego me dije que sería un buen ejemplo para el blog, y que debía sacar la misma foto con un gran angular. (¡sí, pienso en vosotros a miles de kilómetros de mi casa, para que veáis! 🙂 ) Este fue el resultado:

14mm, f/11, 1/400, ISO 160

Como ves, se incluyen muchos más elementos en la imagen, incluido el cielo (mucho más luminoso), y las rocas del océano se ven mucho más pequeñas en la imagen (eso es lo importante a retener). Teniendo en cuenta el tipo de focal utilizada, la profundidad de campo también es bastante importante. La imagen me gusta menos, me parece menos soñadora y evocadora, más “descriptiva”, en definitiva, no es lo que quería transmitir. A modo de recordatorio, esto es lo importante: que la imagen final (y, por tanto, los ajustes elegidos y el tratamiento digital) sigan la línea de tu intención fotográfica.

 

¡Hasta aquí por hoy, espero que estos ejemplos te hayan convencido de no caer por definición en el reflejo condicionado que asocia fotografía de paisaje con gran angular, y que te ayuden a huir un poco de los caminos preestablecidos, sin olvidarte de usar esta herramienta (la distancia focal) para hacer fotos distintas y, quién sabe, quizás mejores! ¿Y tú, también haces zoom en tus fotos de paisajes? ¡Explica cómo lo haces en los comentarios!

 

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