¿Es necesario poner la sensibilidad ISO en modo automático?

14 junio 2016

Este es un tema recurrente últimamente y, dado que no se puede dar una respuesta sencilla (o al menos no se puede afirmar simplemente “” o “no“), he pensado que merecía un artículo.

Efectivamente, si ya te he convencido de la utilidad de los modos semiautomáticos (y de que el modo manual no es el Santo Grial), puede que ahora te preguntes si es bueno dejar la sensibilidad ISO en automático para sacar mejores fotos, o si vas a arder engullido por las llamas del infierno de tanto usar el modo verde 😉

¡Te lo aseguro, nadie te va a condenar por ello!

Lo que te espera si usas el modo verde 😉 (Por: Trey Ratcliff – CC BY-NC-SA 2.0)

Recordatorio: ¿para qué sirve la sensibilidad ISO?

Recuerda que la sensibilidad ISO es uno de los tres parámetros que influyen en la exposición (junto a la apertura y la velocidad de obturación) y que, por tanto, determinarán si la imagen es más o menos luminosa (=exposición). Si esto no te ha quedado del todo claro, primero relee los artículos de los enlaces.

A menudo me refiero a ella como “válvula de seguridad“, ya que que una vez agotados los recursos de la apertura de diafragma y la velocidad de obturación, como último recurso, se pueden aumentar las ISO. Esto puede darse en dos situaciones:

  • Cuando no puedas hacerlo mejor desde el punto de vista técnico: por ejemplo, si se ha alcanzado la apertura máxima, y/o si se produce desenfoque de movimiento con una velocidad reducida.
  • Cuando tu intención fotográfica te limite: por ejemplo, cuando desees una gran profundidad de campo, y cuando quieras congelar el movimiento de un sujeto.

En este caso, la sensibilidad ISO te puede salvar la vida, dado que permite exponer bien la imagen (= con luz suficiente). Hay, sin embargo, un inconveniente: produce un ruido −o granulado− en las imágenes que puede ser muy desagradable (feo) si lo fuerzas mucho. (También reduce un poco el dinamismo de las fotos, pero eso es menos visible). Dicho esto, tampoco hay que tener miedo de subir la sensibilidad ISO, porque en realidad la mayor parte de las cámaras modernas lo soportan bastante bien hasta 1600 ISO o incluso más.

¿Ves esos pequeños puntos en el cielo? ¡Es ruido, aquí a 51200 ISO! (Por: Lijesh K – CC BY-NC-SA 2.0)

¿Por qué poner la sensibilidad ISO en modo automático?

En mi opinión, sin duda se pueden utilizar los modos semiautomáticos, por ejemplo, el de prioridad a la apertura: el hecho de que la velocidad elegida por la cámara no suela dar problemas técnicos (desenfoque de movimiento) o artísticos (desenfoque por movimiento de un sujeto), se traduce en que no necesitarás saber cuál será la velocidad exacta.

Para mí, ocurre exactamente lo mismo con la sensibilidad ISO: no importa demasiado que la sensibilidad sea de 600 u 800 ISO, ya que no da problemas, es decir, no produce demasiado ruido.

Por tanto, trabajar con la sensibilidad ISO en automático ofrece múltiples ventajas:

  • En modo prioridad a la apertura, si la luz es insuficiente, la cámara generalmente aumentará de forma automática la sensibilidad ISO para evitar que la velocidad de obturación sea demasiado lenta.
    Al revés, si fijas la sensibilidad ISO por ejemplo a 100, la cámara elegirá una velocidad baja si lo necesita, porque su prioridad será exponer correctamente la imagen (y entonces saldrá desenfocada).
  • En modo prioridad a la velocidad, si la luz es insuficiente, la cámara generalmente comenzará jugando con la apertura de diafragma. Dicho esto, si se alcanza la apertura máxima, aún podrá jugar con la sensibilidad ISO para lograr una buena exposición.
    Al revés, si la fijas, la cámara no tendrá margen para jugar con ningún parámetro: ¡llegará hasta la apertura máxima y, si no es suficiente, la imagen quedará demasiado oscura!

En resumen, si pones la sensibilidad ISO en modo automático, generalmente te asegurarás de que la exposición sea correcta. ¡Aunque, claro, hay un pero! 😉

¿Por qué NO poner la sensibilidad ISO en modo automático?

Todo iría mucho mejor en el mundo de las fantasías y los sueños si la sensibilidad ISO máxima posible con tu cámara generase un ruido aceptable. Pongamos como ejemplo que fuese de 3200 ISO y que, con este valor, con sólo un poco de tratamiento digital, podrías reducir el ruido a un nivel que convierta tu foto en aceptable.

En este caso, sería sencillo: la cámara aumentaría la sensibilidad ISO tanto como fuese necesario, y no habría nunca demasiado ruido en las fotos. ¡Magia! Si no pudiese aumentarla más, entonces la foto saldría demasiado oscura, aunque eso únicamente ocurre en casos extremos.

Salvo por esto: la guerra entre fabricantes es lo que manda, a estos les gusta presentar grandes cifras que asombren e impresionen a la clientela. Se pueden ver cosas del tipo: “¡hasta 100000 ISO y 45 megapíxeles!” (Parece que estén gritando “¡pescado fresco!” 😛 ).

Aunque, en la práctica, esas cifras no son realistas: la sensibilidad ISO máxima que en teoría permite la cámara siempre da unos resultados catastróficos en términos de ruido. Dicho de otra forma, si subes a los 100.000 ISO prometidos, la foto quedará invadida por el ruido y será fea, tipo como con una foto sacada con una compacta de 1992.

¡Está fresco! (Por: Steven Feather – CC BY-NC-SA 2.0)

Aquí entra en juego un concepto que yo llamo sensibilidad ISO máxima aceptable (a partir de ahora SIMA): se refiere a la sensibilidad que sería más realista utilizar en situaciones de la vida cotidiana, dando como resultado algo mínimamente rescatable.

¿Cómo establecer la sensibilidad ISO máxima aceptable?

No busques la respuesta en el manual de tu cámara, no va a aparecer. Sería como si el fabricante admitiera que el pescado que ofrece es menos fresco de lo anunciado 😉

¿No estás demasiado cerca? Posiblemente. (Por: Doug Brown – CC BY-NC-SA 2.0)

¿Entonces cómo establecerla? En primer lugar una aclaración que es puramente subjetiva: aquello que es aceptable para ti puede que no lo sea para mí, o viceversa. No obstante, debo advertirte de un peligro: el de mirar las fotos en una pantalla de ordenador con un zoom al 100%. Realmente sería equivalente a pegar la nariz a un cartel de 4 por 3.

Lo que se necesita saber es en qué punto el ruido comienza a ser perceptible con un tamaño de visualización normal, es decir, a pantalla completa en un ordenador o impreso en A4 o A3. Sobre todo porque cuanto más grande sea la imagen, más se reculará para visualizarla, y menos se percibirá el ruido.

Método sencillo

Dicho esto, he señalado que en la mayoría de casos era necesario tomar la sensibilidad ISO máxima teórica (la anunciada por el pescadero 😉 ), y dividirla entre 4. Por ejemplo, si se anuncia 25600 ISO, más bien cuenta con 6400 ISO como máximo. Si se anuncia 6400 ISO, cuenta más bien con 1600 ISO. Y así sucesivamente…

Pero ojo, yo no he puesto a prueba esta teoría en todas las cámaras existentes; aunque hasta ahora parece confirmarse, no solo porque lo diga yo, sino también porque lo dicen otras personas. Por tanto, esto hay que tomarlo con ciertas reservas, pero al menos es un buen indicador.

Puedes llevar contigo una pizarra negra de bolsillo. O una calculadora. (Por: Chris Henden – CC BY-NC-SA 2.0)

Método complejo

Si deseas ser un poco más riguroso, puedes coger la cámara y probar directamente. He aquí un procedimiento paso a paso bien sencillo concebido para ser probado en unas condiciones lo más cercanas posibles a la realidad (o sea a plena luz del día, cuando nunca se usan sensibilidades ISO elevadas 😉 ):

  1. Coge la cámara en tu casa, de noche, ilumina con una luz artificial (no hace falta que sea como el palacio de Versalles, simplemente una o dos luces de media potencia).
  2. Pasa al modo prioridad a la velocidad, aproximadamente 1/80s, con un objetivo que permita grandes aperturas y un poco de gran angular (no hace falta que sea 200 mm, más bien entre 20 y 50 mm).
  3. Si tienes una cámara actual (menos de dos años de antigüedad) que cuente con un gran sensor (micro 4/3, APS-C, Full Frame), puedes comenzar tranquilamente en 800 ISO: seguro que no se producirá ruido. Si es más vieja, puedes comenzar en 400 ISO.
  4. Saca varias fotos de la misma escena, con las mismas zonas oscuras (importante), y dobla cada vez la sensibilidad ISO.
  5. Una vez en el ordenador, aplica una corrección de ruido a cada una de las imágenes, tal y como lo harías con una foto normal, es decir, sin suavizar demasiado los objetos.
  6. Mira a partir de qué sensibilidad el ruido se vuelve inaceptable.

¡Y eso es todo, ya sabes cuál es la verdadera SIMA de la que dispones! 🙂

(Si fotografías en JPEG (recuerda que eso no está bien), puedes hacer lo mismo aplicando una corrección de ruido básica si existe esa opción en tu cámara).

El límite de sensibilidad ISO

Llegamos finalmente a la respuesta de la pregunta que da título a este artículo: ¿es necesario poner la sensibilidad ISO en modo automático?

Espero que ya lo hayas entendido, si subes demasiado la ISO, la imagen saldrá con demasiado ruido. Y si la dejas en automático, seguramente te pasarás. Pero no por eso hay que descartarlo por completo. ¡Y es que los fabricantes piensan en todo!

Efectivamente, algunas cámaras ofrecen una función que permite limitar la sensibilidad ISO automática a un máximo definido previamente por ti. Funciona a la perfección para esto que queremos conseguir: contar con la flexibilidad y lo práctico de trabajar en automático, sin que se produzca un ruido demasiado fuerte que arruine todas las fotos sacadas. ¡Fantástico!

¡Entonces, sólo queda buscar esta función por los menús de tu cámara (recuerda que puedes consultar el manual de usuario) y elegir la famosa SIMA que has calculado como valor máximo! Si haces esto, puedes dormir tranquilo, ya no necesitas hacer más que dejar la sensibilidad ISO en automático y fotografiar con calma 🙂

¿Qué se puede hacer si no está disponible esta función en la cámara?

Si no dispones de esta herramienta, tendrás que tener cuidado. Hay dos estrategias a seguir:

  1. Dejar la sensibilidad en modo automático y comprobar bien que no suba demasiado cuando haya poca iluminación. Si es el caso, ajusta la sensibilidad ISO a la SIMA.
  2. Fija siempre la sensibilidad de forma manual: en cada disparo, necesitarás comprobar si la velocidad es suficiente (en modo prioridad a la apertura) o si no se alcanza la apertura máxima (algo que a menudo es indicado mediante el parpadeo de la apertura, en modo prioridad a la velocidad). Aumenta la sensibilidad ISO si es preciso para que la foto salga bien expuesta.

Ambas estrategias funcionan. En mi opinión, la primera es más sencilla: simplemente hay que prestar una atención especial a aquellas situaciones en las que haya poca luz.

 

Bueno, esto es todo por hoy, espero que este artículo haya respondido en detalle a la pregunta inicial y que ahora sepas cómo hacerlo con tu cámara. ¿Y tú, también utilizas la sensibilidad automática? Deja un comentario 🙂

 

Recherches utilisées :

iso fotografia, como limitar Iso en modo A, que sensibilidad pongo en el pugb


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