Elogio de la pantalla giratoria

5 julio 2016

En los últimos años, las cámaras de fotos han introducido toda una serie de opciones y funciones diversas y variadas: GPS, Wi-Fi, funciones HDR, reconocimiento de rostros, pantalla táctil, giratoria… y pronto incluirán una máquina de café y un cohete espacial a rayas rojas y blancas 😉

¿Cómo saber qué es útil y qué no entre todas estas cosas? Personalmente, jamás he tenido en cuenta estas diversas opciones a la hora de elegir una cámara: quiero algo que fotografíe bien, que tenga un gran sensor, que permita subir bastante las ISO, que ofrezca una buena capacidad de reacción general, una buena ergonomía y, eventualmente, unas ráfagas eficaces. Obviamente, estos criterios son puramente personales y, tal y como he dicho millones de veces a lo largo de mi vida, la elección de la cámara depende de tus necesidades.

Hace algunos meses, cambié mi híbrida (sólo la utilizo cuando voy de viaje, porque es más ligera y compacta). Ya hacía algún tiempo que usaba una Panasonic GX1, y estaba satisfecho, excepto por dos cosas: la sensibilidad ISO máxima aceptable no era demasiado buena y a veces me dificultaba las cosas; además, la larga exposición estaba limitada a 60 segundos, lo cual me hacía sufrir un montón si quería hacer fotos de noche, por lo que a veces he necesitado que fuera más larga.

Así que me pasé a una Olympus OM-D E-M1, que se adaptaba mejor a mis criterios y necesidades. Pues bien, resulta que tiene un montón de funciones, que en realidad no me interesan demasiado, aunque hay una que me ha gustado mucho: la pantalla giratoria. Esto es lo que me ha aportado a mi práctica fotográfica habitual.

Discreción en la fotografía de calle

Esta es la primera gran ventaja que he percibido tras utilizarla en Barcelona durante Año Nuevo. Había un montón de turistas que sacaban fotos con palos de selfie. Todo ese narcisismo llevado hasta el extremo me dejó bastante marcado (al fin y al cabo estamos hablando de un accesorio pensado para sacarse fotos a uno mismo, con un poquito más de nivel, pero es básicamente eso 😛 ), y me decidí a hacer una serie de fotos sobre la situación. De forma general, la combinación del bullicio típico de Barcelona y de esa luz tan particular del invierno me inspiraba para hacer una fotografía callejera en blanco y negro.

El problema llega cuando se sacan fotos de la gente, ya que se dan cuenta fácilmente. Es más fácil mezclarse entre una muchedumbre de turistas, pero claro, si la catedral queda a tus espaldas, será difícil fingir que la estás fotografiando 😉

¿Y qué es lo que hace que detecten tu presencia? El gesto de llevarse la cámara al ojo. Ocurre igual si enfocas a través de la pantalla de la cámara (sin pantalla giratoria), ya que la pondrías a la altura de tus ojos. Estás perdido directamente, es como si te paseases portando un enorme panel luminoso con el mensaje “te estoy fotografiando en plena calle, y además subiré la foto a Internet, tírame la primera piedra que encuentres ahora mismo“. Algunas personas seguramente no dirán nada (probablemente la mayoría), pero una vez te hayan detectado, ya no tendrás posibilidades de fotografiar a una persona comportándose de forma natural. Si por el contrario eres discreto, podrás capturar el mejor momento sólo algunos instantes después.

No está mal…

¡Mucho mejor!

La gran ventaja de la pantalla giratoria es que permite colocar la cámara a una altura más discreta (simplemente colgada del cuello), orientar la cámara hacia ti y fingir que estás mirando fotos, aunque en realidad las estás sacando. De hecho, puedes apuntar para arriba, un poco como si fuera una vieja cámara de formato medio.

¡Y resulta muy discreto! A mí no me pillaron ni una sola vez, aun cuando a menudo me encontraba muy cerca de los sujetos fotografiados. De esta forma, pude sacar varias fotos, y elegir la mejor.

¡Apenas unos pocos metros delante de ellas, gracias a lo cual pude sacar varias fotos pasando inadvertido! :)

¡Apenas unos pocos metros delante de ellas, gracias a lo cual pude sacar varias fotos pasando inadvertido! 🙂

Sumemos a todo esto el hecho de que un ángulo de enfoque desde abajo es más natural: yo mido 1,91 metros, y si apunto con el visor, veo a todo el mundo desde las alturas 😉

Ni que sólo sea por esto, la pantalla giratoria ahora es uno de los criterios que tengo en cuenta para elegir una cámara cuando voy de viaje (de nuevo, es algo muy personal, tienes todo el derecho del mundo a que no te guste la fotografía de calle 😉 ).

Posibilidad de sacar fotos a ras de suelo sin necesidad de estirarse

Durante mis viajes, saco bastantes fotos de paisaje (faltaría más). Me encanta utilizar un objetivo ultra gran angular (un equivalente 16 o máximo 20 mm en 24×36), y este tipo de objetivos se presta bien a fotografiar a ras de suelo para aumentar el efecto de perspectiva, y hacer “entrar” al espectador en la imagen. Si además tienes líneas directrices en diagonal, conseguirás transmitir la impresión de poder meter los pies en la foto.

Al decir a ras de suelo, me refiero a 10, 20 o 30 cm como máximo. Aunque no me da miedo estirarme en el suelo para sacar una foto siempre que sea necesario –si bien el suelo a veces puede estar fangoso o especialmente sucio, y es más fácil decirlo ahora, con 27 años–, la verdad es que dentro de 50 años no creo que me entusiasme tanto 😛

En definitiva, la pantalla giratoria permite ver bien el encuadre sin necesidad de ponerse a cuatro patas, podrás continuar fotografiando como un bípedo implume: sólo tendrás que agacharte un poco, y eso es mucho más fácil de asumir (y también la gente te mirará un poco menos como si fueras un extraterrestre, aunque eso no importa).

Un poco de ayuda en fotografía de paisaje

Durante mis viajes, suelo llevar conmigo un trípode, ya que a pesar de su volumen, me resulta muy útil para lograr composiciones más precisas en mis fotos de paisaje y para usar los filtros. Aunque llevo uno bastante compacto, que alcanza una altura de 1,45 metros como máximo. Cuando uno mide 1,90 metros, agacharse 45 cm, es un poco como la distancia del planeta Tierra a la Luna 😀

(Para el caso que nos concierne, tuve que colocar el trípode en un pretil, y quedaba más alto que yo, por lo que tuve que orientar la pantalla hacia abajo)

Gracias a la pantalla giratoria, puedo evitar destrozarme la espalda esforzándome por ver bien el encuadre, y en su lugar hacerlo con calma, mirando hacia abajo.

Otra cuestión práctica a tener en cuenta, porque no se suele pensar hasta que uno está sobre el terreno: en caso de reflejos sobre la pantalla (algo que ocurre a menudo), el simple hecho de poderla orientar permite eliminar un reflejo y trabajar con mayor comodidad (consecuencias indirectas: una mejor composición, menos cansancio, menos frustración).

 

Esto es todo. Simplemente quería demostrarte que, a veces, algunas de esas opciones que a priori no parecen indispensables, o que incluso pueden parecer inútiles, en realidad se revelan como más interesantes de lo que se creía (y de paso se desdemoniza el hecho de enfocar por pantalla, lo cual no está de más).

El objetivo no es que tires tu cámara si no cuenta con pantalla giratoria, sino más bien que sepas para qué puede servir sobre el terreno 😉

¿Y tú, hay alguna función de tu cámara que se haya vuelto imprescindible para ti?

Recherches utilisées :

pantalla giratoria, para que sirve la pantalla giratoria de las camaras de fotos


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