Elegir la tarjeta de memoria (y mantenerla)

23 febrero 2016

Todo fotógrafo se ha preguntado alguna vez qué tarjeta de memoria elegir: qué capacidad, qué velocidad, qué marca… Especialmente debido a que los precios oscilan entre 10 y cientos de euros, y porque la información casi encriptada que se encuentra no ayuda lo más mínimo a arreglar el enredo. ¡Así que te ayudaré a elegir bien con este artículo que aspira a ser la piedra de Rosetta de las tarjetas de memoria!

Comenzaré por lo más importante: la elección. Después de la elección, también te daré algunos consejos para que las tarjetas de memoria te duren mucho tiempo. Básicamente te explicaré cómo usarlas correctamente y cómo no perder las fotos. ¡Porque una compra inteligente está bien, pero una compra acertada es aún mejor!

(Tengo una gran capacidad para hacer eslóganes, lo sé, soy mentor de Jacques Séguéla, un publicista francés muy conocido 😛 )

Elegir la tarjeta de memoria

El formato

Una tarjeta CF y una SD

Hoy en día existen principalmente dos tipos de tarjetas para cámaras fotográficas: las CF (Compact Flash) y las SD (Secure Digital).

Las tarjetas CF son las más rápidas y las que ofrecen un mayor rendimiento, así como las que más espacio ocupan y más pesan. Son las preferidas para las réflex de alta gama y profesionales, básicamente debido a su alto rendimiento y a que son claramente superiores a las SD (aunque la brecha tiende a hacerse cada vez más pequeña).

Las tarjetas SD son más pequeñas, pero los rendimientos que ofrecen son menores que los de las CF. Solo las de alta gama se pueden acercar mínimamente a las CF. Su uso es el más extendido, especialmente porque son muy compactas. Son las que encontramos en todas las compactas, las compactas avanzadas, las híbridas y las réflex. Verás las inscripciones SDHC y SDXC, que indican la capacidad: SD para una capacidad igual o menor de 2GBSDHC para una capacidad entre 4 y 32GB, y SDXC para más de 32GB.

Era necesario precisarlo, pero de todas formas el formato de la tarjeta depende de la cámara, por lo que en realidad no tendrás demasiadas opciones entre las que elegir.

La capacidad

Es la primera pregunta que uno se hace al pensar en una tarjeta: ¿qué capacidad elegir para no verse limitado en cuanto al número de fotos, sin que tampoco haga falta gastar más dinero del necesario?

Por supuesto, todo dependerá del tamaño de los archivos que produzca tu cámara, pero también del uso que le des: ¿cuántas fotos sacas, tienes la posibilidad de copiarlas en el ordenador con regularidad?

Yo en los conciertos no suelo necesitar tarjetas de memoria demasiado grandes, porque si bien es cierto que mis cámaras producen archivos bastante pesados (un poco menos de 30 MB con la 5D Mk III), no llego a sacar 1.000 fotos en cada sesión (afortunadamente), por lo que tengo tiempo para copiarlas en el ordenador antes de ir a otro concierto. Claro, si me voy de viaje, la situación será bien distinta.

Te he preparado un cuadro en el que hago una recapitulación del número de archivos que se pueden guardar en la tarjeta según el tamaño del sensor. Ojo, esto es sólo a título orientativo, porque el tamaño de los archivos varía según las cámaras (incluso teniendo un sensor del mismo tamaño) y según las imágenes. Es más que nada para que te hagas una idea.

 

Sensor RAW JPEG 8 GB 16 GB 32 GB 64 GB
10 Mpx 15 Mo 4 Mo 540 RAW
2000 JPEG
1080 RAW
4000 JPEG
2160 RAW
8000 JPEG
4320 RAW
16 000 JPEG
12 Mpx 17 Mo 4,5 Mo 480 RAW
1800 JPEG
960 RAW
3600 JPEG
1920 RAW
7200 JPEG
3840 RAW
14 400 JPEG
16 Mpx 22 Mo 5,5 Mo 360 RAW
1500 JPEG
720 RAW
3000 JPEG
1440 RAW
6000 JPEG
2880 RAW
12 000 JPEG
18 Mpx 24 Mo 6,5 Mo 320 RAW
1200 JPEG
640 RAW
2400 JPEG
1280 RAW
4800 JPEG
2560 RAW
9600 JPEG
22 Mpx 27 Mo 7 Mo 300 RAW
1140 JPEG
600 RAW
2280 JPEG
1200 RAW
4560 JPEG
2400 RAW
9120 JPEG
24 Mpx 28 Mo 7,5 Mo 280 RAW
1060 JPEG
560 RAW
2120 JPEG
1120 RAW
4240 JPEG
2240 RAW
8480 JPEG
36 Mpx 32 Mo 12 Mo 250 RAW
660 JPEG
500 RAW
1320 JPEG
1000 RAW
2640 JPEG
2000 RAW
5280 JPEG

Las velocidades de lectura y de escritura (y los tipos)

En lo referido a la capacidad sueles elegir fácilmente, pero en cuanto a la velocidad es más complicado, porque los precios pueden multiplicarse hasta por tres según la velocidad. Además, los fabricantes se han empeñado en escribir de forma completamente críptica. De ahí lo de la piedra de Rosetta.

Dos cosas a tener en cuenta:

  • La velocidad de lectura, que influye en la rapidez con la que los archivos serán copiados en el ordenador. Esto puede ser bastante importante, pero tampoco es tan grave si tardas 15 minutos en copiar los archivos: puedes hacer otra cosa mientras esperas.
  • La velocidad de escritura, que influye en la rapidez con la que las imágenes se guardan en la tarjeta. Este factor es muy importante en modo ráfaga y en vídeo.

Las inscripciones en las tarjetas se refieren a la velocidad de escritura, aunque de formas diversas:

  • En la más sencilla se expresael índice de velocidad en MB/s, por ejemplo 30 MB/s o 60 MB/s. Por ejemplo, si tus archivos RAW pesan 30 MB, una tarjeta que trabaje a 30 MB/s, podrá guardar un archivo por segundo, y así sucesivamente. Resulta bastante intuitivo.
    Así expresado, lo que se está dando es la velocidad máxima. Es importante decirlo, porque este rendimiento también puede ser inferior. En la práctica, el rendimiento observado es relativamente similar a la velocidad máxima en el guardado de fotos.
  • El equivalente a este índice en MB/s es lavelocidad expresada en “x”. Es exactamente lo mismo, sólo hay que recordar que 1x = 0,15 MB/s. A continuación tienes un cuadro de conversión entre ambos 😉
Velocidad (MB/s) 30 40 45 60 90 120 150
Tasa (x) 200 266 300 400 600 800 1000

Las clases o tipos 4, 6, 10 y UHS-1

  • Sólo en las tarjetas SD también encontramos un último jeroglífico: el tipo o clase, que viene representado en forma de un número con un círculo. Lo que se indica es el rendimiento mínimo (y no el máximo, como los dos parámetros anteriores) en las peores situaciones que se puedan dar.
    Una tarjeta de clase 2 corresponde a una velocidad mínima de 2 MB/s, y una de clase 10 a una velocidad mínima de 10 MB/s, así de sencillo. Este valor es más apropiado para el guardado de vídeos.
    Fíjate que hace poco tiempo que apareció la tecnología denominada “UHS-1”, y con ella un nuevo símbolo (¡como si no hubiese suficientes!). En este caso, la cifra no aparece dentro de un círculo, sino de una U. Por ahora sólo existe una clase o tipo de UHS-1, igual de rápido que la clase 10 habitual. La diferencia estriba en el tipo de tecnología, por lo que no se puede utilizar con algunas cámaras. ¡Verifícalo en tu manual!

Dicho esto, debes saber que esta velocidad es teórica y que resulta muy útil averiguar cuál es el rendimiento real. Con muchas réflex Canon y Nikon se puede consultar en la página de Rob Galbraith. Está escrito en inglés, pero basta con seleccionar tu cámara de fotos en la lista que aparece arriba y verás los modelos de las tarjetas clasificadas en base a su velocidad de escritura real. Una herramienta muy útil para elegir la mejor tarjeta para tu cámara.

En concreto, ¿cómo elegir?

Imagino que ya has entendido lo que significan los diversos jeroglíficos, pero puede que aún te estés preguntando cuál es la velocidad que más te conviene.

En primer lugar es necesario saber que las cámaras tienen una velocidad de escritura limitada y que no sirve de nada comprar una tarjeta de alta gama, de esas que escriben a 90 MB/s, si tu cámara no puede alcanzar esta velocidad. Llegados a este punto, es cuestión de utilizar el sentido común: cuanto mejor sea tu cámara, que permita hacer rápidas ráfagas y crear archivos RAW pesados, más necesario será tener una tarjeta rápida.

Estos son mis consejos a título ilustrativo:

  • Para una compacta o una compacta avanzada debería ser más que suficiente una tarjeta de clase 4.
  • Para una réflex o una híbrida básica o media bastará con una tarjeta de clase 6.
  • Para una réflex de alta gama y para hacer vídeos conviene usar una de clase 10. Debes saber que la mayoría de réflex de gama profesional usan tarjetas CF. Si haces muchas ráfagas o vídeos, no escatimes esfuerzos: no has gastado 1.000 o 2.000 € en una cámara para racanear 30 € en una tarjeta de memoria. Eso sería ridículo. Elige una buena tarjeta.
    Si no sueles hacer ráfagas, puedes permitirte comprar una que esté un nivel por debajo, pero nunca una de las tarjetas más básicas.

La marca

Las 2 mejores marcas son Lexar y Sandisk, sin ningún género de dudas. Son al mismo tiempo las más rápidas y las más fiables. Ofrecen una amplia gama de modelos, desde tarjetas muy básicas pensadas para las cámaras compactas, hasta tarjetas CF muy rápidas pensadas para usar en réflex que cuestan varios cientos de euros.

Encontrarás lo que necesitas con una de estas dos marcas, así que no veo razón alguna para buscar en otros lugares. También existen las Kingston o las Transcend, otra opción viable, pero jamás optes por tarjetas “sin nombre” (con nombres exóticos o la marca de la tienda de turno). Ciertamente los riesgos son mínimos, pero si un día, dos años después, llegas a perder tus fotos porque la tarjeta falla, te tirarás de los pelos por haber querido ahorrar 5 o 10 € 😉

Mantener y utilizar las tarjetas de memoria

Buenas prácticas

Existen algunas buenas prácticas que ayudan a usar bien y mantener las tarjetas de memoria. A muchos les puede parecer una obviedad. Qué lo tomen como un recordatorio útil.

  • No te juegues todo a una sola carta (tarjeta)
    Es más seguro tener varias tarjetas de memoria con poca capacidad que una sola con mucho espacio. De esta forma, si alguna vez una se estropea, no perderás todas las fotos sino solamente una parte.
    No te vayas al extremo contrario usando tarjetas de solo 4 GB de capacidad. Tendrás que cambiarla cada 30 minutos y perderás buenas oportunidades para fotografiar por esta razón. De nuevo, eso depende de tu práctica habitual

  • Cuida la tarjeta
    Es evidente, pero debes evitar exponer las partes eléctricas (los contactos que ves en la foto de la derecha) al polvo, a líquidos (como los Gremlins :D) y a tus dedos llenos de grasa.
  • Formatea la tarjeta en la cámara
    Existen muchas formas de vaciar las imágenes de una tarjeta, pero sólo una correcta: formatear desde la cámara. No elimines las fotos una a una desde la cámara, ni tampoco las borres o formatees desde el ordenador.
    Hazlo también antes de usarla por primera vez si la tarjeta es nueva y si la vas a utilizar en otra cámara (sobre todo si es de una marca distinta).
  • Un poco de paciencia
    No saques la tarjeta sin apagar antes la cámara. Tampoco retires la batería sin haber apagado la cámara.
    Mientras la lucecita roja parpadea, quiere decir que la cámara está escribiendo en la tarjeta de memoria. La corriente no se puede cortar antes de que se haya terminado el proceso de grabación. Afortunadamente las cámaras tienen un dispositivo de seguridad que impide que se apaguen si están guardando una imagen. ¡Sin embargo, si sacas la batería o la tarjeta, ya puedes decir adiós a tus fotos!

Aunque no hace falta que te preocupes demasiado: las tarjetas son bastante consistentes y no deberías tener ningún tipo de problema. Puede llegar a ocurrir, pero es muy raro. Dicho esto…

En caso de tener un problema

  • En primer lugar, si no quieres perder las fotos (porque eso es mucho peor que perder la tarjeta), debes guardar las imágenes en otros dispositivos. Por tanto, en cuanto vuelvas a tu casa, cópialas en un disco duro. De esta forma conservarás la mayoría de tus fotos si la tarjeta muere. No será así si pasas las fotos al disco duro cada tres meses…
    Recuerda también no formatear la tarjeta si no es necesario: si tu disco duro muere, al menos tendrás las fotos que hay en la tarjeta.
    Y de paso, no trabajes nunca tus fotos directamente sobre la tarjeta de memoria. Eso reduce su tiempo de vida útil.
  • Si la tarjeta se cae al agua
    ¡NO TE DESESPERES! Aunque parezca sorprendente, es muy posible que sobreviva. Sécala de forma superficial con un trapo suave y después al aire libre (no delante del radiador). Cuando esté completamente seca (espera uno o dos días para estar completamente seguro), pruébala. Es muy probable que funcione.
  • Si borras las imágenes por accidente / si sale un mensaje de error
    En caso de problemas graves que te hagan temer lo peor, detente y saca la tarjeta de la cámara. No hagas ninguna foto más “por encima” de las fotos perdidas (o presuntamente perdidas). Es posible que aún puedas salvar las fotos gracias a algún software de recuperación de datos. Sandisk tiene uno que funciona muy bien.

 

Espero que te guste: deja un comentario más abajo para dar tu opinión 😉

Nada más, ojalá que este artículo te ayude a orientarte en la elección de la tarjeta de memoria y a cuidarla 😉

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂

 

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