El RAW: ¿qué es?

18 diciembre 2014

Hace poco escribí un artículo deliberadamente polémico con el objetivo de convencer a escépticos recalcitrantes y a principiantes de que desplieguen toda su creatividad utilizando el formato RAW. Pero, ¿qué es realmente el RAW? Puede que estés convencido de saberlo (o no), pero hay algo que debes tener claro si quieres entender mejor para qué sirve.

Un apunte sobre el funcionamiento de una cámara de fotos

¿Qué es lo que pasa exactamente al presionar el botón de disparo? (más allá del clic-clac, gracias Kodak 😀 )

El sensor de tu cámara percibe la luz y guarda todos los datos en bruto que capta. Dependiendo del modo que hayas seleccionado (RAW, JPEG, o RAW + JPEG), tu cámara, respectivamente:

  • Guardará todos los datos sin procesar en un archivo, el archivo RAW
  • Procesará los datos automáticamente (balance de blancos, contraste, saturación, mejora de nitidez, reducción de ruido), y guardará la imagen resultante en un archivo JPEG.
    Puedes previamente definir más o menos este tratamiento mediante los ajustes. Digo más o menos porque hay parámetros propios de cada marca sobre los que no tienes control.
  • Hará las dos cosas.

Ya debes intuirlo, utilizar el formato JPEG implica aceptar que algunas elecciones relacionadas con el procesado las haga la cámara (en cierto modo de acuerdo a tus ajustes), y que tú no puedas hacer nada para modificarlas a posteriori, o bien lo podrás hacer con muchas restricciones.

Para ver mejor cómo se encarga la cámara del tratamiento prueba a tomar dos fotos del mismo elemento pero cambiando un parámetro en la cámara, por ejemplo el balance de blancos (elige valores extremos para verlo con mayor claridad 😉 ).

Aclaración: los archivos RAW no terminan en “.RAW”. La extensión del archivo varía según la marca: .CR2 para Canon, .NEF para Nikon, etc.

¡El RAW no es una imagen!

Quizá pienses que te tomo por tonto/a, pero no es mi intención para nada. Simplemente creo que es interesante preguntarse qué es una imagen. En realidad, además de definir una imagen por lo que representa, también la podemos definir en base a características tales como su luminosidad, la tonalidad de sus colores, su contraste, etc. Dos imágenes con características diferentes, incluso si representan exactamente la misma situación, objeto, sujeto… y con el mismo encuadre, no son la misma imagen.

Por tanto, si la imagen se define por sus características, llegamos a la conclusión de que en realidad no existe una imagen que no haya sido “procesada por el sensor”: siempre será el resultado de elecciones.

Si quieres entenderlo mejor, prueba a seleccionar el modo P y JPEG (no olvides este momento, no se repetirá muchas veces, al menos conmigo :P). Quédate quieto para tomar dos veces la misma foto. Entre ambas fotos, varía el estilo de la imagen, las imágenes resultantes serán necesariamente diferentes. Dime, ¿hay alguna de las dos que no esté procesada por el sensor? ¡Ninguna! De lo contrario no habría diferencia alguna 😉

Todo esto para llegar al quid de la cuestión: ¡el RAW no es una imagen! En un archivo RAW no se guardan estas características mencionadas antes: tu misión es interpretarlas en el momento del retoque digital. Tendrás que indicar al software de revelado digital los parámetros de luminosidad, contraste, colores, etc. que deseas aplicar a estos datos en bruto para que finalmente éste genere una imagen (en formato JPEG, PNG, etc.).

Porque ese es en definitiva el trabajo del software: transformar un archivo con datos sin procesar en una imagen teniendo en cuenta lo que tú quieres conseguir.

Quizás esta comparación sea un poco exagerada, pero un archivo RAW está tan lejos de ser una imagen como un MP3 de ser un PDF 😉

Esto explica por qué no puedes enviar un fichero RAW directamente a un laboratorio fotográfico para que lo imprima en papel: ¿cómo van a saber en el laboratorio qué parámetros aplicar al archivo RAW?

¡Sí, pero mi software muestra en pantalla los archivos RAW!

Sí, te creo, el mío también (no me extrañaría que incluso utilicemos el mismo :P). Te imagino diciendo en voz alta que soy un mentiroso porque acabo de afirmar que el RAW no es una imagen, al mismo tiempo que compruebas que tu software muestra una imagen en pantalla. ¿Cómo iba a mostrar algo si no es una imagen?

Bueno, realmente los software de revelado digital muestran una imagen basada en una interpretación del RAW (una de entre una infinidad de interpretaciones posibles), actualizada en tiempo real según los ajustes que has hecho previamente. Por ejemplo, si modificas el contraste… ¡Ale hop! El software muestra inmediatamente una nueva versión conforme a la interpretación de los datos en bruto del RAW y a la variación del contraste que hayas elegido. Y únicamente cuando haces clic en “guardar” la exporta en un archivo de imagen como puede ser el JPEG.

De hecho, revelar en RAW es algo parecido a traducir de un idioma a otro: siempre encontrarás varias opciones, dado que existen sinónimos o equivalentes, y a veces todos pueden ser válidos, aunque el resultado final no será el mismo. La decisión final es única y exclusivamente tuya.

Remate final: si disparas en RAW, estás obligado a pasar por el revelado digital (=retoque). Sino, ¿cómo ibas a conseguir una imagen? Bien, eso lleva algo más de tiempo e implica ciertas cosas extra, ¡pero en términos de creatividad, tal y como he reivindicado en este artículo, creo que el esfuerzo merece la pena!

Aunque también se puede hacer en JPEG, ¿no?

Es cierto, muchas cosas se pueden hacer en JPEG, incluso la mayoría de las más básicas. El problema es que tendrás mucha menos libertad para seleccionar tus ajustes, eso sin mencionar que la imagen perderá calidad, especialmente si te ves obligado a elegir ajustes extremos (aunque si es necesario y no lo haces, no se verá nada, ¿comprendes?). Esa es la cruda realidad, el JPEG es un formato de imagen destructivo. Dicho de otra forma, cada vez que guardes la imagen perderás datos de la misma.

Con el RAW eso no ocurre, puedes exportar las imágenes en formatos no destructivos (como es el caso del formato TIFF, por ejemplo), y seguirás teniendo una gran libertad para modificar, entre otras cosas:

  • la exposición
  • el contraste (lo más importante… con las curvas)
  • el balance de blancos
  • la saturación y la vibración de los colores
  • etc.

No voy a entrar en más detalles sobre esta cuestión porque ya he hablado de ello en mi guía (la cual puedes descargar suscribiéndote a la newsletter, en caso de que no lo hayas hecho aún) y porque tienes a tu disposición muchos vídeos que ilustran con claridad las posibilidades que te ofrece el RAW.

En fin, espero que este artículo te haya ayudado a entender qué es el formato RAW con mayor precisión. Si necesitas alguna aclaración, o al revés, si quieres aportar algo acerca de esta cuestión, no dudes en dejar un comentario. 😉


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4 comentarios

  • SALUDOS.
    UNA PREGUNTA EL FORMATO RAW NO OCUPA MUCHO ESTACIO EN MI ORDENADOR AL
    GUARDAR LA IMAGEN SIN MAS PREGUNTAS ME DESPIDO DE USTED.

    27 mayo 2015
    • Hola Alberto. Los archivos en formato RAW suelen ser más pesados y ocupar más espacio en el disco duro del ordenador. No obstante, como dice Laurent en el artículo, los archivos en JPG te dejan mucha menos libertad a la hora de editarlos y, en caso de hacerlo, la pérdida de calidad es muy importante. Como siempre, al final es una cuestión personal, tendrás que elegir entre más espacio de almacenamiento o menos posibilidades de edición.

      29 mayo 2015
  • Hola! Genial haber encontrado este sitio pues seguro me ayudará mucho a progresar en este mundillo de la captura de momentos =D

    Hablas del tratamiento o “revelado” de los archivos RAW. ¿Podrías mencionar programas para eso e indicar cuál (a tu entender) es el mejor y por qué?

    Gracias anticipadas!

    20 julio 2015
    • Hola Daniel, me alegro de que la página te sea de utilidad y te gusten los artículos. Existen varios programas para revelar y editar fotos. Los más conocidos son Lightroom, Photoshop, Camera Raw y Gimp. En mi caso, el que utilizo habitualmente por su sencillez y por los resultados que consigo es Lightroom. ¡Gracias por tu comentario!

      27 julio 2015

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