El peligro de caer en la foto-documental de naturaleza

10 marzo 2015

Al dar los primeros pasos en fotografía uno de los primeros ámbitos que más suele interesar es la naturaleza. La naturaleza resulta fascinante, por sus paisajes y especialmente por la fauna y flora, presentándose como una fuente inagotable de potenciales sujetos fotográficos. ¿Ya has intentado hacer fotos de flores, insectos o pájaros y has quedado decepcionado con el resultado? Descubre cuál es la trampa en la que se cae con mayor frecuencia al fotografiar este tipo de protagonistas.

Después de varios intentos fallidos y de encajar las críticas de personas que saben de lo que hablan (incluso mis propias autocríticas), he llegado a la conclusión de que lo primero que debemos hacer para fotografiar la naturaleza es mejorar la técnica. Mayor nitidezenfocar exactamente dónde queremos, gestionar mejor la profundidad de campo, y por qué no, usar trípode, objetivo macro, etc. Todo esto es imprescindible, pero recuerda que, por sí misma, una foto correcta desde el punto de vista técnico también puede ser decepcionante.

Voy a tomar como ejemplo una foto que hice hace un tiempo durante una escapada en mi región en busca de una libélula que seguramente es poco común en la zona donde vives. Una sesión que por cierto me hizo acabar de barro hasta las orejas 😀 (pero eso es otra historia). En fin, durante todo el día había muchas libélulas. La luz no era la ideal, pero no queda más remedio que adaptarse a las condiciones climáticas y de iluminación, así que conseguí unas cuantas fotos de libélulas técnicamente buenas, de entre las cuales destaco esta:

IMG_2505_gimp-300x300 Es cierto, es bastante buena desde el punto de vista técnico, pero realmente me parece que le falta algo más, la foto no tiene alma. Es una simple foto de una libélula, como cualquier otra. Una bonita foto de libélula, a lo sumo. Si al menos fuera una especie poco frecuente, hasta podría llegar a emocionar a los naturalistas (me incluyo) solo por su rareza, pero eso es todo.

Ese mismo día hice otras fotos de buena calidad, algunas con los bichitos aún más cerca. Aunque en ninguno de los casos llegué a estar completamente satisfecho con el resultado. Esas imágenes no me transmitían ninguna emoción al mirarlas, y me fío de mi instinto, porque soy un gran admirador de la naturaleza.

Reflexioné un poco y me di cuenta de que estaba cayendo una y otra vez en la gran trampa de este tipo de fotos: fotografiar intentando conseguir imágenes similares a las de un documental, es decir, recreando de forma burda y aburrida la realidad. Es cierto que esto puede ser un objetivo legítimo, y que este tipo de fotografía es necesaria, por ejemplo para ilustrar un documento en Wikipedia. Además el trabajo de los fotógrafos documentales es muy digno y es difícil encontrarlos buenos, pues es un ejercicio bastante complicado. Pero lo que yo busco cuando salgo a fotografiar es aportar mi propia visión, algo extra que le de valor a la imagen. Una imagen que aspira a reproducir lo que siento más que lo que veo.

Basándome en este principio he buscado entre mis fotos aquellas que me producen algún tipo de sentimiento y he elegido estas dos:

Plusias gemelas

Anémonas pulsatillas

A primera vista, ambas fotos no tienen demasiado en común, aparte de que los protagonistas son seres vivos. Pero estoy pensando más bien en lo que hace que sean buenas (en mi opinión), ¿qué aportan?, ¿tienen algo especial en comparación con una simple foto de una flor o una mariposa?

La foto de la anémona se destaca por un ángulo de enfoque bastante original: me tumbé en el suelo, casi en plano contrapicado y a contraluz, y me concentré en estas flores maravillosas que me recuerdan al pelo de un hada.

En el caso de la foto de las dos mariposas me topé con ellas de casualidad, ¿te lo puedes creer? Las encontré en medio de una serie de cientos de fotos que hice durante una sesión de una hora aproximadamente. Recuerdo que en cuanto vi las mariposas, disparé en ráfaga intentando encuadrarlas lo mejor posible. Tuve suerte de contar con una sutil luz rasante que resalta el contorno de la flor y los insectos a pesar de que eran algo así como las 12 del mediodía.

Quizás estés pensando: “¡sí, la foto es muy bonita, pero no dice nada acerca de cómo evitar caer en la trampa!”. Y tienes razón. Lo cierto es que a mí mismo todavía me cuesta un poco evitarlo, pero aquí van algunas pistas con una breve explicación que estoy seguro de que te ayudarán:

  • Conocer lo que vas a fotografiar: no hace falta que seas un experto, solo intenta aprender de los bichos y plantas que te resulten interesantes: su comportamiento, las mejores horas para fotografiarlos… ¿Sabías que los insectos empiezan a volar cuando cae el sol? ¿O que algunas libélulas se pueden posar en tu mano si tienes un poco de paciencia? Algunos conocimientos básicos en el ámbito en el que te vas a mover te ayudarán a conseguir buenas fotos y también a respetar la naturaleza (como por ejemplo, no acercarte demasiado a los nidos de los pájaros para evitar que los abandonen).
  • Hacer muchas fotos: los animales salvajes actúan por definición de forma imprevisible, por lo que la mejor forma de asegurarte la foto con la postura exacta que deseas es sacar fotos en ráfaga, y en gran cantidad, además de hacer una buena composición y, en definitiva, encontrar “el instante” perfecto. Que no te preocupe llenar las tarjetas de memoria. Solo así podrás rescatar una o dos buenas fotos de entre cientos de disparos. Eso es lo normal.
  • Hay que poner en práctica las reglas clásicas: el hecho de que vayas a fotografiar animales no quiere decir que las reglas fotográficas, ya sean las relacionadas con la exposición o la composición, se deban dejar de lado. Ten presente la regla de los tercios, recuerda dejar espacio libre alrededor del protagonista principal, enfocar con el ojo primero (¡siempre!) o salir a fotografiar durante las horas mágicas. Es fácil olvidarse de todo esto cuando estamos en plena acción, entusiasmados por un hallazgo o una oportunidad única, y eso es un gran error.
  • Crea: intenta siempre ser original. No dejes de fotografiar sujetos que a primera vista puedan no resultarte tan atractivos, como pueden ser los mosquitos, por ejemplo. Aléjate de los tópicos y no hagas lo que hace todo el mundo, elige caminos alternativos. ¡Quizás sea un poco repetitivo, pero en fotografía de naturaleza hacer algo distinto es muy importante!

¡Espero que estos consejos te ayuden a sacar el máximo partido de la naturaleza para crear bonitas imágenes! Si quieres profundizar en este tema, deja un comentario, y no dudes en suscribirte de forma gratuita a la newsletter para mantenerte informado acerca de los próximos artículos.

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