Dispara menos veces para conseguir mejores fotos

Al dar nuestros primeros pasos en fotografía, damos por hecho que es bueno hacer muchas fotos para probar composiciones distintas y los diversos ajustes. Y también “para asegurarnos la foto“. En ciertas situaciones, por ejemplo, en un concierto, yo solía sacar muchas fotos, pero recientemente he descubierto las ventajas de disparar menos. Menos fotos, ¿pero de mejor calidad?

(Cualquier semejanza entre el título de este artículo y un eslogan publicitario es pura coincidencia 😛 )

Hace algún tiempo, una amiga me pidió que hiciese fotos de su compañía de teatro, tanto de los ensayos como de las representaciones. Era la primera vez que me enfrentaba a algo así. Poca iluminación y un ambiente bien particular, ¡prometía ser un reto interesante que no podía rechazar! Por eso acepté con mucho gusto 😀

Lo primero que en que reparé es que iba a trabajar con muy poca luz, así que cogí alegremente mi 50 mm f/1.8 para ir al primer ensayo. Aunque hay algo que no tuve en cuenta, otro parámetro que no tiene nada que ver con lo visual: la importancia del silencio. Porque lo cierto es que el teatro es muy silencioso. Obviamente los actores hablan, pero en la sala hay un silencio sepulcral, lo cual por otro lado es un elemento con el que juegan ellos mismo juegan, (muy lejos de ser un anuncio de televisión 😀 ). Esta situación se parece a la que se presenta en fotografía de conciertos, por el hecho de que hay poca iluminación y de que se fotografían personas, pero la comparación termina ahí: en los conciertos (a menos que sean conciertos muy íntimos), puedes disparar una ráfaga, ya que nadie lo escuchará, y menos aún los cantantes o los músicos.

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En cierto sentido me lo esperaba, pero no hasta este punto: en el teatro, cada disparo de la cámara es casi tan ruidoso como sería un fuerte estruendo durante un minuto de silencio un domingo en una iglesia ortodoxa perdida en medio de la nada 😀 Resumiendo, lo único que se oye es el estruendo. Ahora bien, si no eres el único al que se escucha, seguramente, esto te tranquilice un poco. Nos debemos preocupar sobre todo por no molestar a los actores: al fin y al cabo ellos son los que hacen el espectáculo, y tú estás ahí únicamente para guardar un recuerdo.

Como consecuencia lógica de todo esto, he sacado muchas menos fotos, y he reflexionado cuidadosamente antes de hacerlas. ¡Únicamente treinta fotos en cada ensayo (de una hora cada uno), o sea, una décima parte de las fotos que suelo hacer en un concierto! Y eso teniendo en cuenta que seleccioné alrededor de 1/3, es decir, unas diez fotos entre correctas y buenas por cada hora. Creo que no está nada mal.

¿Qué ventajas tiene disparar menos veces?

Menos trabajo en el momento de elegir

Supongo que no se te habrá escapado que entre el momento de hacer las fotos y el momento del retoque, debes elegir las fotos que te gusten. La elección de las fotografías puede llegar a convertirse en todo un dilema corneliano, así que haré un vídeo dedicado únicamente a este vasto tema. En realidad es una cuestión matemática: cuantas más fotos saques, la elección se vuelve más difícil. Si disparas varias ráfagas y compruebas que hay 4 imágenes prácticamente idénticas, te verás obligado a elegir la mejor de las 4… Esta tarea lleva tiempo y a veces es aburrida, por lo que queda muy lejos de ser lo más interesante en fotografía.

Si se dispara menos veces se reduce drásticamente este trabajo. En el caso de la compañía de teatro, la elección de las fotos de dos sesiones me llevó menos de 5 minutos (y eso teniendo en cuenta que soy muy detallista 😉 ).

Imágenes más cuidadas

Si sacas menos fotos (especialmente si te ves forzado a ello por las circunstancias), realmente no querrás hacerlas mal. Así que prestarás atención hasta al más mínimo detalle. Gracias a esto tendrás que descartar menos fotos debido a esos detalles que muchas veces se pasan por alto, pero que en realidad son muy importantes para el resultado final.

Un enfoque al milímetro

Creo que una de las razones más habituales por las que descarto una foto es que el enfoque es un poco (o muy) malo. ¡Te aseguro que en situaciones en las que no puedas conseguir un gran número de imágenes, jamás dispararás sin estar seguro al 200% de que el enfoque está hecho exactamente en el punto donde quieres! Y dependiendo de la situación, no dudarás en elegir el modo autofocus 😉

Una mejor composición

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De forma general, te darás cuenta casi por arte de magia de como mejora la composición de tus imágenes. Las líneas horizontales serán completamente horizontales, las verticales completamente verticales, y los elementos quedarán distribuidos de forma armoniosa en la imagen (siguiendo la regla de los tercios o la de la proporción áurea, por ejemplo). Yo personalmente, he sentido los efectos un poco menos, ya que hace bastante tiempo que hago las composiciones de forma casi instintiva, pero igualmente me ha servido para darme cuenta de que ahora presto más atención a los detalles, por ejemplo evitar cortar el pie o la mano, es decir, equilibrar la imagen. Creo que de forma general, cuanto más tiempo le dedicamos a la composición, mejor sale, de la misma forma que cuando utilizamos un trípode.

Aún falta un último matiz: la ventaja de los ensayos en teatro es que los actores repiten varias veces la obra. Lo cual significa que si pierdes la oportunidad de captar una expresión, es muy probable que el actor la vuelva a reproducir unos cuantos minutos después, cuando se repita la escena. Así que no es tan grave dejar escapar un momento importante, porque seguramente volverá a suceder. Por tanto, creo que en ciertas situaciones (como por ejemplo en los conciertos), se pueden aprovechar mejor las ráfagas, ya que suele ser difícil prever los momentos más “fotogénicos” y nos interesa no dejarlos pasar.

Una vez dicho esto, incluso en este tipo de situaciones, siempre es interesante hacer menos fotos, obviamente sin llegar a la situación extrema que supone fotografiar en una obra de teatro. ¡Solo recuerda que en muchas situaciones fotográficas puede llegar a convenir no hacer tanta cantidad de fotos! Por ejemplo, en fotos de retrato, los modelos no suelen moverse demasiado, por lo que es absurdo (quizás contraproducente) hacer un montón de fotos exactamente iguales si estás seguro de la composición y el enfoque apropiado. En fotos de paisaje tampoco vale la pena sacar 3 veces la misma foto “para estar seguro”: ¡no, preocúpate por seleccionar los ajustes adecuados y por hacer una buena composición, y no tendrás que sacar fotos “por si acaso”!

¿Y tú qué opinas? ¿Se te ocurre alguna otra ventaja de disparar menos veces? No dudes en dejar un comentario si quieres compartirla, y recuerda que puedes suscribirte a la newsletter si todavía no lo has hecho. 😉


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