¿Cómo trabajar con fotos contrastadas?

7 abril 2016

Las escenas (demasiado) contrastadas son uno de los primeros problemas con los que uno se enfrenta al comenzar su andadura en el mundo de la fotografía. Muchas veces eso ocurre al fotografiar un paisaje a plena luz del día o bien en un interior en el que aparezcan ventanas en el encuadre. Es inevitable, las luces intensas “queman” la foto (sale todo blanco) y la oscuridad las “empasta” (salen completamente oscuras). ¿A qué se debe esto y, sobre todo, cómo manejar esta compleja pero habitual situación?

¡El típico resultado que no queremos!

La idea de escribir este artículo se me ocurrió tras una sesión de preguntas y respuestas que tuve con los alumnos del curso que imparto (en francés): de forma indirecta, al menos cinco personas me hicieron una pregunta relacionada con este problema, lo cual prueba que a la mayoría os genera dudas. Hablo de ello en el curso, pero bien merecía un artículo para aportar información actualizada para aquellos que no podeís acceder a él por problemas de idioma.

Mi objetivo es explicarte primero por qué no consigues exponer correctamente este tipo de imágenes y, sobre todo, darte varias pistas para que aprendas a lidiar con ello.

 

¿Por qué la cámara no ve como nosotros?

Si hay tanta gente que se bloquea con esta cuestión, eso quiere decir que es algo poco intuitivo. Efectivamente, incluso con una escena muy contrastada, como ocurre por ejemplo en el caso de un monumento cubierto por la sombra y un cielo despejado con el sol incidiendo desde muy arriba, nuestros ojos no dejarán de ver detalles por doquier. Sin embargo, tu cámara no es capaz de hacerlo.

¿Y por qué un aparato que te ha costado un ojo de la cara ve casi tan mal como Steevie Wonder en comparación a lo que tú ves? Pues bien, a pesar de los avances en materia tecnológica de los sensores de las cámaras digitales, no han sido tan perfeccionados como lo nuestros propios ojos, al menos en lo referido a su capacidad para discernir los detalles en imágenes contrastadas, porque, efectivamente, tienen un menor rango dinámico.

¿Qué es el rango dinámico?

La dinámica de la escena

El rango dinámico de una imagen es la diferencia entre la intensidad de luz existente en la parte más oscura y la más clara de la escena fotografiada. Al hablar de “escena“, me estoy refiriendo a todo aquello que captura la cámara (a modo de simplificación). Se expresa en VE/EV/paso/diafragma, según la denominación que quieras usar. Si no estás familiarizado con este vocabulario, comienza por leer el artículo acerca del valor de exposición y la corrección de exposición. Así, a primera vista, parece raro, pero es imprescindible para comprender lo que sigue. Y ya verás que es muy fácil.

En este artículo yo emplearé “paso”, aunque los otros términos son equivalentes.

 

A modo de recordatorio, +1 paso quiere decir que se dobla la luminosidad. Por ejemplo, si una escena tiene una dinámica de 1 paso, eso quiere decir que la parte más clara de la imagen es 2 veces más luminosa que la parte más oscura. Dinámica de 2 pasos = la parte más clara es 4 veces más luminosa que la parte más oscura, etc.

En la vida real, las escenas generalmente van de 8 a 15 pasos. Son valores aproximados, así que no me lances piedras si en realidad va de 8,5 a 15,5 pasos, eso no es importante.

Una escena con un gran rango dinámico: los negros están empastados y los blancos quemados (aun cuando en este caso queda bien).

Una escena con un gran rango dinámico: los negros están empastados y los blancos quemados (aun cuando en este caso queda bien).

Una foto con un rango dinámico bajo: no hay prácticamente blancos ni negros puros. Ya se aumentará el contraste durante la fase de tratamiento.

Una foto con un rango dinámico bajo: no hay prácticamente blancos ni negros puros. Ya se aumentará el contraste durante la fase de tratamiento.

El rango dinámico del sensor (y del ojo)

También se puede aplicar esta noción de dinámica a todo aquello que capte la luz, ya sea nuestro ojo o el sensor de la cámara. En este caso, para hacerlo sencillo, la dinámica se refiere a la capacidad del sensor de transcribir sin perder los detalles por completo.

Nuestro ojo tiene un rango dinámico de unos 24 pasos (varía según las personas), mientras que los sensores digitales de hoy en día tienen una dinámica promedio de 12 pasos (de 10 a 14 pasos a la práctica). Es fácil comprender que los sensores tienen menor capacidad para captar los detalles de una imagen contrastada que el ojo humano. De ahí el problema que se nos presenta.

 

Además, ya dije más arriba que las escenas pueden tener un rango dinámico de 15 pasos (o más), mientras que los sensores generalmente están limitados a 12 pasos. En este caso, se suele decir que el rango dinámico de la imagen es superior al del sensor. ¡Esto es lo que ocurre a menudo siempre que el cielo es muy blanco!

Por tanto, en este caso es tu cámara no podrá capturar los detalles de toda la imagen, a menos que tú la ayudes un poco (volveremos a esto).

Recordatorio útil: la medición de la luz

Antes de entrar en materia, es decir, en las formas de sortear este problema, es necesario que recuerde algo sobre la medición de la luz que te ayudará a entender mejor lo que sigue. Sí, lo sé, eso implica una larga introducción, no me tiréis tomates 😉

 

Si tu cámara hace la exposición automática (o semiautomática), es decir, cuando trabajes en todos los modos excepto en modo manual M, utilizará una célula para medir la luz de la escena y determinar así lo que debe hacer para que la imagen no salga ni demasiado clara ni demasiado oscura. ¿Cómo logra hacer ese milagro?

Pues bien, la cámara se las arregla para que la iluminación del conjunto de la escena tenga un tono gris medio, porque suele ser lo que mejor funciona (aunque no en nuestro caso, como cabía esperar). Esto quiere decir que si fotografías en modo de exposición automática una pared de color gris, una blanca y otra negra, el resultado final de todas las fotos será el mismo: una pared de color gris medio.

Esto es aplicable al modo de medición evaluativa, es decir, cuando la cámara hace la medición sobre el conjunto de la imagen. Hay otros modos en los que se comporta de forma distinta, pero no es ese el tema de este artículo. Si no estás al tanto de los modos de medición de luz, lee mi artículo sobre este tema.

 

En la situación que nos atañe, la cámara intentará conseguir una iluminación general de color gris medio y lo más probable es que el cielo se queme. Así que tenemos que tomar medidas para evitarlo, y lo vamos a ver a continuación.

¿Cómo hacerlo a la práctica?

Habrá 2 estrategias para gestionar este tipo de luz. La primera consiste en reducir el rango dinámico de la escena en el momento del disparo para que “se adapte” a los límites de rango dinámico permitidos por el sensor. La segunda es tratar posteriormente la imagen para recuperar los detalles que se hayan perdido.

1. Reducir el rango dinámico de la escena en el momento del disparo

Colocarse correctamente

Puede que parezca una tontería, pero comencemos por algo que no requiere ajustes particulares, ni caros accesorios, ni grandes retoques en la fase de tratamiento: ¡mueve los pies! Desde bien pequeño aprendí que había que evitar fotografiar un paisaje con el sol de cara. ¡Pues bien no olvides los consejos de tus mayores: eso no se hace!

No tienes por qué sorprenderte si los resultados son malos cuando trabajes en las peores condiciones posibles: luz del mediodía, de cara y sombras duras en los edificios, por ejemplo. Con estas condiciones jamás lograrás un buen resultado, a lo sumo algo simplemente correcto. Los fotos de paisaje o arquitectura más bonitas que se suelen ver son aquellas que han sido sacadas en condiciones ideales: una bonita luz (inicio o final del día, cielo cubierto de nubes), trípode, encuadre trabajado al milímetro y ningún turista en bermudas + sandalias + calcetines blancos.

Y una bonita luz, concretamente, a veces tarda mucho en conseguirse. Los fotógrafos de paisajes a menudo localizan un lugar en particular y vuelven ahí varias veces antes de disponer de la luz adecuada, o bien hacen campamento en plena naturaleza para captar la luz del alba.

¡En nuestro caso necesariamente no funcionará tan bien! ;)

¡En nuestro caso necesariamente no funcionará tan bien! 😉

Espero que ya lo hayas comprendido, en primer lugar es necesario dar prueba de utilizar el sentido común, aunque no siempre se puede permanecer toda la noche (en ese caso, tampoco es necesario esperar los mejores resultados del mundo, eso es todo 🙂 ).

Utilizar un filtro degradado neutro de color gris

La primera solución técnica que te propongo ya existía en tiempos de la fotografía analógica, y sigue funcionando hoy en día: simplemente se trata de oscurecer la parte más clara de la imagen para que “se adapte a la fuerza” a los límites de rango dinámico impuestos por el sensor.

Este pequeño milagro se logra gracias a un filtro degradado neutro de color gris: una parte del filtro es gris y, por tanto, deja pasar menor cantidad de luz (oscurece la imagen); la otra es transparente y deja pasar la luz de forma normal. El límite entre ambos no es tan evidente. Tiene un efecto degradado, de ahí el nombre del filtro.

No voy a entrar en detalles relacionados con la técnica en sí, porque en definitiva basta con colocar la parte oscura sobre el cielo: eso se ve a través del visor. A la práctica, obviamente es necesario elegir la “intensidad” correcta del filtro (cuánto oscurece la imagen), algo que se pude comprobar mediante una prueba con el histograma y un degradado mayor o menor según la escena fotografiada.

Esta técnica produce un resultado estético y natural (si se usa bien, claro), pero requiere algo de material, incluido un trípode. Esto hace que no sea la solución apropiada para todas las situaciones, pero los resultados son excelentes y, por otro lado, no implica más tratamiento posterior en la fase de retoque.

Obviamente si no hay una línea de horizonte más o menos recta, no podrás aplicar esta técnica, porque el degradado así lo requiere.

El estilo de imagen que se puede conseguir con un filtro de este tipo (Sunset over Siung by Radiansyah).

2. Recurrir al retoque para recuperar los detalles perdidos

En nuestros días, los programas de tratamiento de imágenes permiten hacer pequeños grades milagros. Yo soy de los que creen que hay que aprovechar todo aquello que tenemos a nuestra disposición, aunque manteniendo el buen gusto. Y la elección de esos elementos dependerá sobre todo del rango dinámico real de la escena.

Exponer a derecha

Si el rango dinámico de la escena no es demasiado elevado (un poco por encima del de tu sensor), puedes arreglártelas bastante bien con un solo disparo. Además, una de las principales ventajas de esta técnica es que funciona bien sin necesidad de equipo extra y, especialmente, sin trípode.

 

También funciona bien en un caso parecido: si el rango dinámico de la escena es elevado pero no demasiado, es decir, se adapta a los límites impuestos por el sensor de tu cámara. Por ejemplo, si el rango dinámico es de 11,5 pasos. En este tipo de casos, la cámara a veces se equivoca al hacer la exposición: quema el cielo para intentar captar más detalles de las zonas más oscuras, cuando en realidad podría haber hecho otra cosa.

Nota: hacer una medición puntual de la luz en el cielo no sirve de nada en este caso, dado que la cámara intentará que el cielo salga “gris medio”, lo cual dará como resultado más oscuridad de la necesaria. Lo ideal es que el cielo salga lo más luminoso posible sin que llegue a quemarse.

 

Lo interesante es conseguir una imagen lo más luminosa posible sin que las luces más intensas se quemen del todo (o sin que las zonas más oscuras se empasten). “Quemar” significa que las luces más intensas queden completamente blancas. La única forma fiable de detectarlo no es mirar a través de la pantalla de la cámara, sino mirar el histograma. Las luces intensas quemadas se indican en el histograma con un pico a la derecha del histograma.

Para que quede más claro, aquí van algunas ilustraciones de los histogramas correspondientes a las distintas situaciones (lo que queda en la parte central no cuenta):

Caso n°1: rango dinámico reducido, el histograma arroja un resultado que está dentro de los límites. (En general, hay que agregar contraste en la fase de retoque)

Caso n°1: rango dinámico reducido, el histograma arroja un resultado que está dentro de los límites. (En general, hay que agregar contraste en la fase de retoque)

Caso n°2: rango dinámico demasiado elevado = un pico cortado a la izquierda (negros), un pico cortado a la derecha (blancos)

Caso n°2: rango dinámico demasiado elevado = un pico cortado a la izquierda (negros), un pico cortado a la derecha (blancos)

Caso n°3: rango dinámico límite expuesto de forma automática = un pico cortado a la derecha (blancos quemados), sin cortarse a la izquierda

Caso n°3: rango dinámico límite expuesto de forma automática = un pico cortado a la derecha (blancos quemados), sin cortarse a la izquierda

Caso n°4: rango dinámico límite corregido = no hay pico cortado a la derecha, no hay pico cortado a la izquierda. Tu histograma debería parecerse a esto.

Caso n°4: rango dinámico límite corregido = no hay pico cortado a la derecha, no hay pico cortado a la izquierda.
Tu histograma debería parecerse a esto.

Si “expones a la derecha” (tonos alineados a la derecha sin “pico cortado”), evitarás la pérdida de información en las zonas más luminosas (que si están quemadas son completa y definitivamente irrecuperables), y al mismo tiempo preservarás al máximo la de las zonas más oscuras. Este no es el caso si se exponen las luces más intensas “en el medio”: de esta forma se perderá la información de las zonas oscuras.

He aquí lo que se puede hacer antes y después del tratamiento digital si se expone a la derecha.

En realidad es normal obtener este tipo de resultados un poco oscuros: después se corrige en la fase de retoque 😉

Con esta técnica, por supuesto será necesario fotografiar en RAW para recuperar los diversos tonos en la fase de tratamiento. Efectivamente, la imagen a menudo será demasiado luminosa y será necesario bajar esa claridad para, de esta forma, aumentar la luminosidad de las zonas más oscuras. Y de paso agregar un poco de contraste para conseguir una imagen potente. El RAW en este caso es indispensable, no pierdas el tiempo en intentar hacer esto en JPEG, porque la exposición a la derecha no funciona.

Ten en cuenta que también puedes recuperar las zonas oscuras en el tratamiento sin exponer a la derecha, pero no podrás hacerlo con las zonas más luminosas que hayan salido quemadas. De hecho, la exposición a la derecha es la forma de optimizar la foto para la fase de retoque.

¡Verás que el resultado, teniendo en cuenta la imagen original, es extraordinario!

He aquí lo que se puede hacer antes y después del tratamiento digital si se expone a la derecha.

He aquí lo que se puede hacer antes y después del tratamiento digital si se expone a la derecha.

El HDR

Finalmente existe una técnica especialmente concebida para este tipo de situaciones, tal y como su propio nombre indica: “High Dynamic Range” significa “imágenes de alto rango dinámico“. La idea es sencilla: sacar varias fotos a la misma imagen con exposiciones diferentes y fusionarlas después en el ordenador. Efectivamente, si se sacan varias exposiciones, rápidamente se puede contar con mucha información tanto de las zonas luminosas como de las oscuras, ya que al final lo que se hace es ampliar de forma artificial el rango dinámico del sensor.

 

La técnica requiere de un trípode, de forma que se pueda sacar exactamente la misma imagen y que el programa informático pueda fusionar las fotos.

A la práctica, basta con sacar varias fotos de la misma escena, con exposiciones distintas y la misma profundidad de campo. Por tanto, será necesario cambiar la velocidad de obturación para exponer la escena de forma distinta. Esto se puede hacer en modo manual M o, más fácil aún, en modo prioridad a la apertura A/Av empleando la corrección de exposición. También se puede usar el horquillado de exposición automático.

Luego hará falta usar un programa como Photomatix Pro, HDR Efex Pro disponible como módulo de Lightroom, HDR Fusion Pro como módulo de Photoshop, o incluso Luminance HDR (un software libre disponible para todos los sistemas operativos, incluido Linux).
No voy a hacer un tutorial completo sobre la fotografía HDR. Haría falta un artículo aparte; además, mientras esperas, puedes consultar un montón en Google. Dicho esto, no caigas en la trampa del HDR surrealista y desagradable con colores exagerados. La idea es lograr una escena tal y como la ve el ojo: con un rango dinámico más elevado y más detalles y colores. No se trata de producir una especie de dibujo propio de un niño de cuatro años al que se le ha derramado un bote de pintura fluorescente 😉

Un excelente ejemplo de lo que no hay que hacer… (HDR by Kenny Teo (zoompict))

Un ejemplo de mejor gusto (HDR Photography by Jeriff Cheng)

Un ejemplo de mejor gusto (HDR Photography by Jeriff Cheng)

Esto es todo por hoy, espero que este artículo te dé pistas suficientes como para afrontar esta situación en la que muchos se bloquean. Es algo muy común, especialmente cuando uno se va de viaje.

 

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