¿Cómo elegir un trípode para fotografiar?

21 junio 2016

La elección del material es uno de los interrogantes principales de los fotógrafos amateur, sobre todo a la vista de la gran cantidad de cámaras de foto y objetivos disponibles en el mercado. En el caso de ciertos accesorios, también resulta complicado aclararse, especialmente si lo que está en juego es una inversión de cientos de euros y se quiere que dure varios años. Este es el caso del trípode, uno de los primeros accesorios que uno suele querer comprar. Por esa razón, he querido redactar una guía muy completa sobre este tema.

¿Por qué utilizar un trípode?

Ya he escrito un artículo sobre las razones para comprar un trípode con anterioridad, pero se impone un rápido repaso. El trípode se revela como un accesorio útil imprescindible en varios casos:

  • Cuando tengas que utilizar un tiempo de exposición muy largo para evitar el desenfoque de movimiento por disparar a mano alzada. Este suele ser el caso si se fotografía de noche, aunque también cuando quieras hacer largas exposiciones de forma voluntaria, como ocurre por ejemplo al utilizar un filtro de densidad neutra o al fotografiar tormentas. Cuidado: no olvides que con poca iluminación, la larga exposición no sirve de nada con un sujeto que se mueve rápido. Saldrá desenfocado en la foto.
  • En autorretratos, obviamente (o las fotos de grupo con amigos desde un ángulo de enfoque interesante, si te llama la atención hacer este tipo de fotos 😉 )
  • Algunos efectos creativos que requieren una larga exposición, o bien que no estés detrás de la cámara, como por ejemplo el lightpainting.
  • La utilización de técnicas para manejar escenas contrastadas (con gran dinamismo), como el HDR o la combinación de varias exposiciones.
  • Si de repente te ataca un oso, puede servirte para defenderte.
    (ningún animal ha sido herido durante la redacción de este artículo 😀 )
  • Algunas disciplinas en las que el trípode es de gran ayuda, como en fotografía macro (para estabilizar el enfoque), en fotografía de animales a veces (para sostener el pesado teleobjetivo-mamut sin que nos den agujetas en los bíceps), en fotografía de estudio (para contar con un encuadre estable y que el modelo más bien te mire a los ojos y no a la lente del objetivo), o incluso en fotografía de paisaje (para lograr una exposición lo más precisa posible).
¡Un buen ejemplo de algo que es imposible hacer sin un trípode!

¡Un buen ejemplo de algo que es imposible hacer sin un trípode!

Este último punto me la oportunidad de subrayar un efecto secundario positivo que es muy importante si se trabaja con trípode: realmente incita a precisar la composición y a mejora las imágenes.

En definitiva, el trípode es muy útil en estos ámbitos, y es muy probable que un día lo necesites. ¿Pero cómo elegir uno de entre los cientos de modelos disponibles en el mercado? Veamos juntos cuáles son los criterios que te permitirán justificar su adquisición más allá de un “¡sí, sí, realmente es muy útil gastar 350 euros en un trípode, es de fibra de carbono, cariño, y además hace café!” 😉

Criterios de tu elección

Pequeña aclaración antes de entrar a fondo en el tema: debes saber que el objetivo principal de un trípode (sin el cual será tan inútil como una nave espacial comandada por tu abuela) es garantizar la estabilidad. Eso es lo más importante. Las otras cosas en las que pensarás son en primer lugar el peso y el volumen que ocupa (se tiene que poder transportar), así como otros aspectos relacionados con tus necesidades y tu práctica fotográfica (paisaje, macro, etc.), los cuales varían según las personas. Sin duda, otro factor determinante en la elección es el presupuesto del que dispongas.

1. La carga máxima aceptable

Licencia CC BY-NC-SA Hindrik Sijens

Licencia CC BY-NC-SA Hindrik Sijens

Este es el primer criterio y el más importante: como ya dije, si el trípode no es estable, no sirve de nada. Por tanto, es necesario que pueda aguantar el peso de la cámara sin inmutarse frente a vientos y mareas (literalmente).

Toma como referencia el peso de tu cámara sumado al del objetivo más pesado que tengas. Si no lo conoces, no estás obligado a correr al baño de tu casa para pesarlo con una balanza: simplemente haz una búsqueda por Google o lee las descripciones en las páginas de venta de Amazon (también aparece en el manual de la cámara y del objetivo).

Asimismo, elige un trípode que soporte al menos el doble de ese peso: esto te garantizará una gran estabilidad por un lado, y ser previsor de cara al futuro (si compras material que sea más pesado, algo que ocurre cuando queremos subir de gama). ¡De esta forma te evitarás tener que comprar un trípode pasado un año y medio!

A la práctica, la carga máxima aceptable (y por ende la estabilidad) están muy vinculadas al peso del trípode: cuanto más pesado, más estable. Por tanto, habrá que pensar en un equilibrio entre la estabilidad y el volumen: un trípode muy pesado, siempre será muy estable, pero también más difícil de transportar. Al contrario, uno demasiado ligero será fácil de transportar pero no aportará prácticamente estabilidad. Todo es cuestión de encontrar el equilibrio adecuado entre ambos.

2. Altura del trípode

Altura máxima

Generalmente dispondrás de dos alturas máximas: una si utilizas la columna central y otra si no. Un buen esquema vale mal que mil palabras.

Plegado, desplegado sin columna central y desplegado con columna central.

Plegado, desplegado sin columna central y desplegado con columna central.

Para que el enfoque sea cómodo, lo ideal sería que el trípode te llegue más o menos a la altura de los hombros: eso, sumado a la altura de la cámara, hará que más o menos tengas el visor a la altura del ojo y evitarás destrozarte la espalda por estar todo el tiempo inclinado. ¡Dicho, esto, si mides un metro noventa como yo, puede ser más difícil!

Midas lo que midas, la altura máxima sigue siendo importante: cuanto más alto sea el trípode, más posibilidades tendrás a la hora de elegir el nivel desde el que fotografías. Piensa también que si encuentras un bonito paisaje tras un muro, si tu trípode es demasiado pequeño, lo tendrás complicado.

Altura mínima

La altura mínima que puede alcanzar el trípode también es importante: con poca altura, aumentarán tus posibilidades de explotar la creatividad. Por ejemplo, yo aprovecho mucho eso en fotografía de paisaje con un ultra gran angular a fin de reforzar el efecto. También es un criterio muy importante en fotografía macro, un ámbito en el que será necesario sacar fotos desde muy cerca del suelo.

Existen varias técnicas que permiten lograr una buena altura mínima:

  • se pueden desplegar las patas con un ángulo muy abierto, en lugar de los 45º habituales
  • una columna central que pivote y permita acercar la cámara al suelo (¡pero ojo con la estabilidad!)
  • una columna central reversible que permita acercar bien la cámara al suelo, en este caso “boca abajo”
Un ángulo muy abierto, una columna orientable y una columna reversible.

Un ángulo muy abierto, una columna orientable y una columna reversible.

Estas distintas características a veces se combinan para ofrecer una mayor flexibilidad.

Para definir este criterio, piensa bien en el uso que le darás: si realmente no necesitas una altura mínima muy baja, confórmate con patas que puedan desplegarse con un ángulo abierto, eso bastará.

Altura plegado

Este criterio es importante en lo referido al transporte: efectivamente, cuanto más se pueda plegar el trípode, más fácil será llevarlo consigo de paseo o guardarlo en una maleta.

La altura plegado principalmente viene condicionada por un factor: el número de secciones de las patas. Efectivamente, cuantas más secciones, más pequeño será cuando esté plegado (es lógico, se divide en cuatro o cinco partes en lugar de tres). Obviamente hay un inconveniente: cuantas más secciones, menos estable será el trípode. Por norma general, eso no supondrá ningún problema si la carga máxima es alta. Salvo en condiciones difíciles, como con mucho viento, situación en la cual un trípode con unas patas un poco endebles puede tambalearse.

Tres y cinco secciones.

Tres y cinco secciones.

3. Otros criterios de estabilidad

Material utilizado

Lo dejo claro desde el principio: olvídate de los trípodes de plástico. No serán lo suficientemente estables como para poder hacer fotografía, y durarás con uno de ellos no más de tres días 😛 Soy consciente de que pueden resultar tentadores, dado que no son caros y tampoco pasaría nada por echar a perder 30 euros. Limítate únicamente a los dos materiales estrella: el aluminio y la fibra de carbono.

El aluminio es el material más utilizado: ofrece un buen equilibrio entre estabilidad, solidez y precio.

La fibra de carbono está claramente un nivel por encima: con el mismo peso será más estable (o puede ser más ligero con la misma estabilidad), más resistente a las vibraciones y, de forma más general, un poco más duradero (resistirá mucho mejor la sal, por ejemplo). A grandes rasgos, la fibra de carbono te permite una mejor relación estabilidad/volumen, por lo que simplifica considerablemente la elección.
La otra cara de la moneda, claro, es el precio: cuenta con que será de un 50% a un 100% más caro que el mismo modelo de aluminio. Si dispones del dinero suficiente, hazlo. Si no, uno de aluminio de buena calidad te satisfará por completo, no te preocupes 🙂

¡La fibra de carbono, material noble... y caro!

¡La fibra de carbono, material noble… y caro!

Sistema de bloqueo de las patas

Existen dos sistemas para bloquear las patas después de desplegarlas:

  • Cierre rápido: tiras, desbloqueas, vuelves a apoyar y bloqueas. La operación es muy fácil y rápida, el sistema es más ligero, pero durará un poco menos (aunque yo tengo un trípode con este sistema desde hace cuatro años y está en muy buen estado).
  • De rosca: desenroscas para desbloquear y enroscas para bloquear. Hacer esto en cada sección de las patas es más tedioso y lleva más tiempo: puede resultar molesto si necesitas desplegar y plegar el trípode con cierta frecuencia. Este sistema es más pesado, pero más estable y duradero.

Es una cuestión de elección personal: te toca a ti probar ambos sistemas en la tienda o en eventos de Fotografía para ver cuál es tu preferido.

Sistemas de cierre rápido y de rosca.

Sistemas de cierre rápido y de rosca.

4. El cabezal del trípode o rótula

No, no, nada que ver :D

No, no, nada que ver 😀

Además de las patas del trípode, también es necesario que la cámara se pueda fijar bien y moverse con facilidad: el elemento que lo permite se llama rótula. Puedes comprar un pie y una rótula compatible por separado, o bien comprar ambos en un kit.

Los kits generalmente consisten en un trípode y una rótula (de esta forma sale más barato), pero a veces la rótula no se puede separar del trípode. Si has elegido bien desde el principio, no habrá problema, pero si quieres cambiar la rótula, tendrás que comprar un trípode nuevo… A menudo es más caro comprar las dos piezas por separado, pero eso permite mayor flexibilidad. Personalmente, te aconsejo elegir bien y prever tus necesidades a la hora de comprar. Intenta encontrar un kit, si es posible, que permita separar la rótula del trípode (aunque no es 100% imprescindible).

Existen muchos tipos de rótulas, pero sólo trataré las dos que nos interesan a nuestros efectos: la rótula 3D y la rótula de bola. Las rótulas 2D son un verdadero infierno en la tierra, ya que no podrás modificar la inclinación de la cámara: si el horizonte no aparece recto, tendrás que cambiar la altura de una pata, y eso es algo que lleva tiempo y es pesado. Las rótulas especiales para vídeo no convienen para hacer fotografía por lo específico de su diseño, así que también quedan descartadas.

Rótula 3D

La rótula 3D cuenta con 3 roscas diferentes para ajustar las tres dimensiones (de ahí su nombre). La ventaja es que este sistema es muy preciso: ajustas tranquilamente cada eje de forma independiente. El único inconveniente de este sistema es que no es el más rápido (aunque con un poco de práctica se puede agilizar el proceso). Es preferible para ámbitos en los que se requiera más precisión que rapidez, como por ejemplo en fotografía de paisaje.

Rótula de bola

Esta se basa en una lógica distinta: una sola rosca permite liberar la bola a la que va fijada la cámara. De esta forma podrás mover la cámara en las tres dimensiones, y apretar cuando hayas dado con la posición ideal. La ventaja que ofrece es su gran rapidez de uso. Sin embargo, me parece que ofrece menos precisión. Las buenas rótulas de bola cuentan con una segunda rosca que sirve para ajustar la fricción: puedes establecer si quieres que haya o no resistencia al apretar la bola. Esto elimina un poco los inconvenientes, pero yo personalmente sigo prefiriendo la 3D para hacer fotos de paisaje. Cuando sí que es práctica la bola es en disciplinas en las que a menudo es necesario moverse muy rápido: fotografía de animales, deportiva o macro, por ejemplo.

La elección entre ambos es sobre todo una cuestión de gustos personales: te animo a que pruebes ambos sistemas en serio antes de tomar la decisión, ¡porque puede que no estés del todo de acuerdo conmigo! 😉

5. Otras opciones útiles

Dependiendo de tu práctica fotográfica, existen otras opciones que te pueden resultar útiles.

La primera no es algo que se pueda llamar opción. ¡Efectivamente, si no cuenta con esto, no compres el trípode! Se trata de un sistema de acople rápido: fijas una zapata a la cámara, y la zapata a su vez se fija a la rótula. Se puede sacar rápidamente.

Esto es completamente imprescindible para que la instalación del trípode sea rápida: si no tu trípode no lo tiene, tardará poco en verse relegado a un rincón de un armario.

La mayoría de las rótulas ofrecen esta opción, pero te hago esta aclaración por si de repente te topas con algún modelo hecho con tecnología decimonónica 😛

Ya que hablamos de los imprescindibles, no compres un trípode con patas que no sean independientes: en ciertas situaciones o condiciones (más numerosas de lo que cabría pensar), necesitarás una pata más larga que las otras. ¡Créeme!

Entre las opciones disponibles, se pueden mencionar las siguientes:

  • El nivel de bola de la rótula, el cual permite asegurarse de que el horizonte está recto (no sirve de nada si la cámara ya cuenta con esta opción).
  • El gancho de la columna central que permite agregar un peso para mejorar la estabilidad del trípode (¡ten cuidado si hay mucho viento!).
  • Una columna corta para facilitar el uso en macro.
  • Las puntas retráctiles en las patas, que permitirán sostenerse mejor en ciertos tipos de terrenos.
  • La opción monopié, que permite extraer una pata de trípode para convertirlo en monopodo (¡si quieres tener ambos, eso puede ayudarte a ahorrar un poco!).

6. ¿Con qué precio hay que contar?

Uno de los criterios fundamentales obviamente será el precio. Lo dejo claro desde ya, no esperes milagros por debajo de 100 €, al menos si quieres montar una réflex: te aconsejo un mínimo de 100-150 € para un trípode que te durará mucho tiempo (si puedes, mejor de 200 €). Si trabajas con una cámara ligera (por ejemplo, una híbrida), puedes conformarte con un poco menos, pero jamás por debajo de los 80 €. Es mi opinión.

Piensa en esta compra como una inversión a largo plazo: la tecnología de los trípodes evoluciona más bien poco, y una buena compra hoy te servirá sin problema dentro de 10 años.

7. ¿Qué marca elegir?

Una gran pregunta cuando se trata de elegir el material: ¿en qué marca hay que confiar? Primero: evita a toda costa las marcas chinas desconocidas que vende Carrefour por 30 €. Te recomiendo que te limites a las grandes marcas del mercado: Manfrotto y Vanguard. De acuerdo, sin duda existen otras marcas que están bien, ¿pero tienes tiempo para andar buscando cuál está bien y cuál no? ¿Y no prefieres gastar un poquito más para asegurarte al 110% del que la marca es fiable? Además, hay muchos test comparativos sobre estas marcas, por lo que será más fácil contrastar varias opiniones.

La verdad es que las gamas son un poco difíciles de entender, así que me he decido por hacer un rápido descifrado para ti. Me limito a las gamas más habituales e interesantes para un fotógrafo amateur más o menos exigente. El objetivo no es hacer un catálogo de las marcas 😉

Manfrotto

  • Serie 055: orientada a amateurs exigentes y profesionales, esta serie soporta pesos de 7-8kg por un precio que oscila entre los 300 € (aluminio) y los 600 € (fibra de carbono), con rótula incluida. Fíjate en la serie 057, que está por encima, con valores de carga máxima de hasta el doble.
  • Serie 190: la más popular entre la mayoría de amateurs, soporta pesos de 4-5 kg, por un precio de 150-300 €.
  • Serie Befree: destinada a fotógrafos viajeros exigentes, los trípodes son más compactos pero de todas formas soportan 4 kg, por un precio de 150 a 300 € según el material.

Vanguard

  • Serie Abeo Pro: orientado a amateurs exigentes y profesionales, soporta una carga de 8kg, y tiene un precio de entre 300 y 500 €, rótula incluida.
  • Serie Alta Pro: competidora de la serie 190 de Manfrotto, con una carga máxima de 3 a 8 kg según los modelos y precios que oscilan entre los 150 y los 350 €.
  • Serie Alta CA: para un público amateur que use pequeñas réflex (carga máxima de 5 kg), por un precio de entre 100 y 200 €.
  • Serie Nivelo: trípodes muy compactos concebidos para las cámaras híbridas. Soportan de 2 a 3 kg y cuestan entre 70 y 120 €.
Series Abeo Pro, Alta Pro, Alta CA y Nivelo

Series Abeo Pro, Alta Pro, Alta CA y Nivelo

¿Y si no tengo ganas de pensar demasiado?

Comprendo que a algunos de vosotros no os motive lo más mínimo indagar en las diversas gamas de trípodes y que sea un sufrimiento tal como caminar encima de brasas con los pies descalzos mientras comes saltamontes vivos. ¿Entonces qué conviene elegir si no se tiene ganas de pensar en ello?

La respuesta no es tan fácil, ya que intervienen muchos criterios. Por tanto, recuerda que no deja de ser una recomendación simplista basada en la relación calidad/precio, y que hay otras opciones que también pueden funcionar 🙂 Sea como sea, esto es lo que pienso de los modelos que he podido usar:

En resumen

Ya sé que todos estos criterios pueden hacerte un lío, por eso he hecho un pequeño cuadro a modo de recapitulación en base al equilibrio entre estabilidad y compactibilidad.

Función Estabilidad Compactibilidad
Peso +
Carga máxima aceptable Buena Débil
Altura plegado Sin efecto Buena
Aluminio
Fibra de carbono + +
Sistema de bloqueo Rosca Cierre rápido
Gancho + Sin efecto

 

Esto es todo, espero que este (largo) artículo te ayude a elegir bien en este laberinto de opciones. No dudes en dejar un comentario si tienes alguna pregunta. Comparte el artículo con tus amigos, que seguro también tienen problemas para elegir su trípode 😉

 

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