Cómo conseguir buenos retratos

9 julio 2015

La fotografía de retratos es una disciplina que todo fotógrafo practica antes o después, al menos haciendo fotos de familia. Pero si somos un poco exigentes y queremos conseguir retratos de calidad, rápidamente nos daremos cuenta de que la receta para el éxito requiere algo más que esperar una sonrisa y disparar. Veamos juntos qué es lo que necesitas saber y hacer para conseguir un buen retrato.

Yo personalmente hago muchas fotos de retrato (sólo con luz natural), y puedo decir sin dudarlo que es mi género fotográfico preferido. Me fascina el ser humano, captar esos pequeños instantes que transmiten toda la belleza de alguien, una mirada que expresa emoción, una actitud característica de una persona… todo esto sencillamente me parece mágico. Así que me dije que era necesario compartir contigo todo lo que he aprendido, aunque también todo aquello que me falta por aprender. Porque el retrato es un ejercicio muy difícil que aún estoy lejos de dominar por completo.

Te voy a explicar algunos trucos técnicos muy sencillos, aunque eso no es lo más importante: sobre todo me voy a centrar en la forma de captar la emoción, de capturar toda la esencia de la personalidad del protagonista.

Técnicamente no es muy difícil

Eso es, la mayoría de las veces hacer un retrato no es para nada complicado desde el punto de vista técnico. Hay que conseguir valorizar el sujeto, haciendo que sea potente y que capte toda la atención dentro de la imagen, a menos que quisieras ponerlo en relación con otro elemento. Pero siempre apostando por la sencillez.

  • Enfoca a los ojos. “El espejo del alma” y todo eso que ya conocemos por las canciones, pero es verdad. Una mirada puede realmente multiplicar el efecto de un retrato, y tiendo a pensar que es necesario que salga nítido para maximizar el efecto. O al menos uno de los dos ojos, si tal y como me ocurre a mí, a ti también te gusta jugar con profundidades de campo reducidas 😉
  • Ajusta el encuadre. Personalmente me gustan mucho los retratos en los que el sujeto ocupa todo el encuadre. Incluso si se trata de planos generales, el hecho de rellenar todo el encuadre sirve para reforzar la imagen.
  • La profundidad de campo, hablemos de ella. Necesitas reducirla para aislar el sujeto del fondo. No voy a volver a explicarte todo esto en detalle porque ya lo hice en el artículo sobre la profundidad de campo 😉
  • Una bonita luz: me gusta mucho jugar con la luz ambiental para resaltar el sujeto. Pero una bonita luz no siempre es lo que estás imaginando: por ejemplo, un sol enorme provoca sombras un poco duras que no favorecen la cara del sujeto. Esto no supone un escollo insuperable, pero hay que prestar atención. Al revés, un sol levemente velado permite difuminar la luz y suavizar las sombras. Estas últimas condiciones son preferibles para hacer fotos con luz natural.

Pero eso no es todo. Más aún, estas no son más que reglas generales, y en realidad las puedes tomar en sentido contrario si realmente quieres poner en práctica una idea original. Algunos ejemplos rápidos:

  • Puedes enfocar directamente sobre un detalle de la persona (un mechón de pelo, la oreja, etc.) y resaltarlo, especialmente si empleas una profundidad de campo reducida.
  • También puedes hacer el encuadre desde más lejos y usar una profundidad de campo mayor si quieres crear una relación armoniosa entre el sujeto y su entorno.
  • Puedes disparar de cara al sol o a contraluz para provocar un efecto concreto, destacar un detalle o un ambiente particular.

Como ya debes saber, es posible pasar de largo por estas reglas, pero solamente si se tiene un fin concreto. Si no es así, es mejor ceñirse a estas reglas, al menos si eres principiante. Ya sabes, antes de transgredir las reglas es necesario conocerlas 😉

La relación con el sujeto

“Toda mirada es un deseo” by laurent.breillat

El retrato es una disciplina que la gente adora y odia por partes iguales. Se suelen adorar los resultados (¿quién no quiere tener una bonita foto de sí mismo?), pero se suele odiar el proceso, ya que no siempre es fácil plantarse frente a un objetivo. TODAS las personas a las que he fotografiado (sin excepción alguna) me han dicho exactamente esto:

Yo no soy fotogénico/a.

En estos casos siempre respondo que en este caso es culpa mía 😛

Haz que tu modelo se relaje y tranquilice

Ser “modelo” es un ejercicio complicado, incluso si se hace de forma informal. Así que ayuda al modelo. Alguien que se toma su tiempo para participar en una sesión fotográfica contigo merece que le hagas sentirse cómodo. La palabra clave es hablar, una y otra vez. No es sencillo, de hecho yo no lo hago todo el tiempo (a pesar de que no me callo ni debajo del agua 😛 ). Efectivamente, el fotógrafo se concentra en el encuadre y el enfoque, intenta sacar ideas, evitar que la persona tenga que esperar, y por poco que sea un poco perfeccionista, jamás está contento con el resultado.

Así que la vida no es sencilla para nosotros, aunque al modelo esto le da igual 😛 Lo importante es crear un aire de complicidad, de distensión, para ganar la confianza de la persona. Unas veces es más fácil que otras, eso depende de la persona.

 

IMG_6765

En algunos casos límite pongo en práctica una sencilla técnica: disparo bastantes veces, no necesariamente cuando veo algo interesante. Lo hago para que la persona se acostumbre al ruido del disparador. Y llegado un momento (¡a veces hace falta una hora!), termina por acostumbrarse, y es ahí cuando se recogen los frutos de tanto esfuerzo.

 

He descubierto algo que funciona bastante bien: sorprende a tu modelo. Iba a decir “hacerle reír”, pero no es exactamente esto. Tengo el presentimiento de que en el caso de alguien que nos conoce bien pero que se inquieta por la presencia de la cámara, es más difícil conseguir que se relaje. Es así, porque si fotografías a un amigo, es posible que sospeche algo si intentas hacerle reír. Y seguramente lo entienda perfectamente 😉 La cuestión, de todas formas, es que consigas hacer que se sorprenda.

Por esta razón, no debes dudar en fotografiar a gente desconocida: en mi opinión es más sencillo crear un ambiente distendido y sorprender a alguien que no conocemos bien, porque no estará acostumbrado/a a tu sentido del humor. (O quizás sea por el tipo de humor particular que yo tengo 😛 )

 

En cualquier caso, si el modelo no se relaja, no es su culpa. Jamás. No debes pensar eso, y menos aún hacérselo sentir. Es cosa tuya, del fotógrafo, y tienes que aprender a trabajar con cualquier persona si quieres hacer fotos de retrato. ¡Las relaciones humanas forman parte de las “habilidades” que debes desarrollar en tanto que fotógrafo! ¡De hecho, es todavía más importante que la cámara de fotos! 😉

Guía a tu modelo

Hacer retratos lo más naturales posibles no quiere decir necesariamente dejar de dar instrucciones por completo. No dudes en guiar con mano izquierda a tu modelo. A mí no me gustan mucho esas poses calculadas al milímetro por el fotógrafo, y siempre me ha parecido que entre los retratos más bonitos se encuentran aquellos que para nada se habían previsto. Esto, de todas formas, no implica que debamos renunciar a guiar a la persona, por ejemplo, pidiéndole que se coloque de tal o cual forma en relación a la luz, o que mire hacia tal o cual dirección. Intenta ser preciso con tus palabras:

¿Puedes mirar ese poste de allí?

O mejor aún:

¿Puedes girar la cabeza hacia el poste de allí y mirarme sin mover la cabeza?

De esta forma el sujeto fija su mirada y deja de buscar exactamente el lugar donde quieres que mire, algo que en realidad no puede adivinar. Resulta reconfortante tener algo concreto para mirar.

 

Piensa en esos pequeños detalles que hacen que una persona salga mejor o peor en una foto, como por ejemplo en el hecho de subir o bajar un poco el mentón (esto puede cambiar por completo una cara), de colocarse disimuladamente para una foto de ¾ y resaltar su silueta, etc.

Estos pequeños detalles no se aprender obviamente en un día: presta atención a las siluetas y a las caras de la gente que conoces o incluso te cruzas por la calle, y trata de averiguar qué es lo que se puede resaltar.

 

Lily #2 by laurent.breillat

Un truco que funciona bastante bien para conseguir expresiones naturales es hacer que la persona interprete un papel, algo bastante paradójico a primera vista. A mí me gusta hacer que los modelos se pongan en la piel de un niño, pidiéndoles que jueguen al escondite, o simplemente que hagan una regresión a su infancia de una u otra manera. Esto funciona bastante bien, sin duda porque imaginarse como un niño está asociado en lo más profundo de nuestro ser con la ausencia de complejos y de condicionantes sociales del tipo “dejarse fotografiar en público da vergüenza” 😉

Más allá de eso, esta idea hace que la persona se desprenda un poco de su ego, que deje de pensar que es ella a quien se está fotografiando, y que adopte el rol que va a jugar, porque finalmente, si tienes buen ojo, terminarás por captar sus expresiones.

 

Eso es todo, espero que estos consejos te puedan ayudar a mejorar en fotografía de retratos, una disciplina difícil pero increíblemente enriquecedora. No dudes en compartir tus trucos o en plantear tus preguntas mediante los comentarios, y recuerda que puedes suscribirte a la newsletter para recibir un email con los próximos artículos 😉

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