Cómo apreciar bien los museos (y enriquecer tu práctica fotográfica)

Como ya debes saber si me sigues, suelo viajar bastante. En cada gran ciudad que visito, me digno a visitar al menos un museo, pues son una gran inspiración para mí. Ahora bien, me doy cuenta de que muchos visitantes tienen una actitud que no les permite apreciar plenamente las obras expuestas. Me gustaría aportar mi granito de arena y ayudaros a apreciarlas al máximo y enriquecer así vuestra práctica fotográfica.

¿Por qué un fotógrafo debería ir a un museo?

Para algunos, la respuesta puede parecer obvia, pero déjame igualmente hacer un llamamiento a favor para aquellos de mis lectores que todavía no estén convencidos de la utilidad de visitar museos.

Para empezar, ten en cuenta lo siguiente: puede ser una oportunidad increíble de entrar en contacto con obras extraordinarias, creadas por artistas cuyo nombre ha perdurado por cientos o miles de años. ¡Tenemos la gran suerte de vivir en una época en la que podemos admirar con mucha facilidad, por un módico precio, el trabajo de Leonardo da Vinci, Rubens o Rembrandt, y todo en un mismo lugar!

El Museo Metropolitano de Nueva York

El Museo Metropolitano de Nueva York

Es necesario darse cuenta de que, hace menos de dos siglos, era imposible para el común de los mortales tener acceso a tal cantidad de obras de arte conservadas en tan buenas condiciones. Los más afortunados podían vivir en una gran ciudad que albergase museos excepcionales, pero el coste de los viajes para visitar otros más alejados era demasiado elevado. A día de hoy, puedes sacar un billete de avión a Ámsterdam por menos de 100€, contemplar una increíble colección de Van Gogh, y volver a tu casa al día siguiente. En definitiva, vivimos una época formidable.

¿Pero qué interés tiene esto para ti como fotógrafo? El gran interés es la inspiración.

Inspiración” viene de “inspirar“, como el aire que se inspira. El acto de la creación, el momento en el que terminas una foto, es la expiración. Deberías saberlo, si eres un ser vivo, seguramente en este momento estés respirando :D, no se puede expirar sin haber inspirado antes. Todas las obras de arte de la humanidad, incluso las más primitivas, han sido inspiradas por algo.

El primer Hombre que pintó una pared de una caverna estaba fascinado por su propia mano o por la fauna que le rodeaba, y decidió crear algo a partir de eso.

En definitiva, el proceso de creación es indisociable de la idea misma de la inspiración. Además, inspirarás cosas diferentes, cuanto más imaginativo seas y más enriquezcas tu creatividad, más se verá eso reflejado en tus fotos.

Aunque te advierto: nada de todo esto será inmediato, ni tan evidente. No saldrás de una exposición y de repente verás cómo cambian tus fotos. Es un proceso a largo plazo que permite dos cosas:

  1. Ofrecer la materia prima que tu inconsciente necesita para convertirla en creatividad más tarde.
  2. Conectarte con tus emociones dejándote imbuir por la belleza de las obras, lo cual después desarrollará tu sensibilidad, así como tu capacidad de relajarte durante el disparo y de expresar tu propia visión.
Ceci est votre créativité ! 😀 (Photo: Arne Hoel, licence CC BY-NC-ND)

Ceci est votre créativité ! 😀 (Photo: Arne Hoel, licence CC BY-NC-ND)

En definitiva, someterse a la belleza es una inversión excelente para tus fotos, y los museos son una forma muy eficaz de hacerlo (no es la única, obviamente, pero bueno, este no es el tema aquí).

Ahora que te has convencido (eso espero), veamos qué hacer para sacarle el máximo partido.

Actitud a evitar

Tal y como decía al inicio, tengo la oportunidad de ir a bastantes museos por todo el mundo. Y allá donde vaya, una gran mayoría de visitantes se comporta de esta forma:

  1. Llegan frente a la obra.
  2. Leen en el cartel (el texto descriptivo) que se trata de una obra importante, porque recuerda vagamente el nombre del artista.
  3. Sacan una mala foto con su smartphone.
  4. Sobre todo no miran la obra con los ojos, y dejan pasar al siguiente visitante, que se muere de ganas de sacar también su foto.

Esto es lo que hace hoy en día el 99% de la gente en los museos, sin haber mirado la obra ni un solo segundo.

Disipemos un malentendido de inmediato: no estoy aquí para despreciar a aquellos que lo hacen. Es posible que algunos de vosotros también lo hagáis. Y lo más negativo de esto no es sacar una mala foto de la obra con un smartphone, sino el hecho de no mirarla de verdad.

Así que puedo comprenderlo. El arte no siempre es accesible ni fácil. Incluso puede resultar intimidante. Tenemos la impresión de no conocer nada y de no tener las claves para “entender” las obras.

“¿Quién es Rembrandt? ¿Qué época?”

“¿Por qué Picasso es importante si a mí no me gusta?”

La verdad es que no tienes necesidad de saber todo esto para apreciar una obra (veremos cómo después). Saberlo puede ser interesante, por interés histórico, o para ubicar a una obra en su contexto. Pero esto no va a hacer que sea más o menos emocionante. Digamos que tiene un interés intelectual, pero no especialmente emocional.

No estás obligado a leer una Enciclopedia antes de ir a un museo. Pero si quieres, puedes :)

No estás obligado a leer una Enciclopedia antes de ir a un museo. Pero si quieres, puedes 🙂

Dicho de otra forma, si realmente te molesta, toma una guía o una audioguía, pero no te dejes intimidar por tu falta de cultura en un ámbito como este. No es tan grave, no tenemos que ser súper cultos todo el tiempo. Más aun teniendo en cuenta la gran variabilidad: puedes ser completamente ignorante acerca de la pintura clásica, y una gran fuente de conocimiento sobre música. Cada uno tiene sus ámbitos de interés, no hay que avergonzarse 🙂 Y luego no lo dudes, a fuerza de visitar museos, lo fundamental se aprende sólo.

Personalmente, detesto las guías y audioguías, porque lo más importante para mí es tener total libertad: pararme 30 minutos delante de una obra que me dice algo, o pasar por completo de una sala si siento que no me dice nada. Hazlo como tú lo sientas, lo esencial es que no te limiten falsas creencias.

Si insistes, puedes dejarte guiar. Al menos eso te obligará a pasar tiempo frente a la obra :)

Si insistes, puedes dejarte guiar. Al menos eso te obligará a pasar tiempo frente a la obra 🙂

Cómo apreciar los museos y encontrar la inspiración

1. Encontrar las obras que te interesen

Digámoslo: incluso si has desarrollado una sensibilidad artística, es imposible que el 100 % de las obras te produzcan algo. Por ejemplo, en lo que a mí respecta, el arte medieval me deja frío como una piedra (sin juegos de palabras 😉 ). Así que simplemente no voy a las salas dedicadas a ese período. Sé que no es el lugar en el que encontraré la inspiración.

Evidentemente es algo muy personal, pero el mensaje que quiero transmitir es que no hay que sentirse obligado a hacer una maratón de salas de museo, ni abarcarlo todo. Es mucho mejor visitar tres zonas tomándose el tiempo de “verlo todo”. No caigas en el error de intentar hacerlo corriendo.

"¡Vaya, dejaré mi bolso por aquí!"

“¡Vaya, dejaré mi bolso por aquí!”

¿Entonces cómo se encuentran las obras que a uno le interesan?

  • Si no conoces nada de nada, te aconsejo “probarlo” todo. El hecho de que lo medieval me aburra no quiere decir que también deba aburrirte a ti. Cada uno tiene su sensibilidad, y sería una lástima pasar de largo por obras que podrían tocarte hondo. Pero rápidamente sabrás qué corrientes te gustan más.
  • Si ya lo sabes, te aconsejo que comiences directamente por tus favoritos (incluso si se encuentran en la otra punta del museo). En lo que a mí respecta, no puedo irme de un museo sin haber visto a los impresionistas, el Renacimiento flamenco e italiano, y las esculturas. Es cosa tuya encontrar tus preferencias.
    Además, si te queda algo de energía, siempre podrás darle una oportunidad a la sorpresa.

Para hacerte una idea de las corrientes y de las épocas que te inspiran o no, el mejor “método” es dejarse llevar por la mirada. A veces, se detendrá en una obra, incluso desde lejos, sin que sepas muy bien por qué. ¡Eso es un signo revelador! ¡Escucha los signos! Tu cerebro te dice: “¡párate ahí, quiero inspirar esta obra!”

 

Cuando tengo un poco de tiempo, también lo hago en las otras salas que no son mis favoritas, y a menudo me llevo gratas sorpresas. Si hay una sola obra que me gusta en esa sala, ya saco algo positivo.

Una vez encontradas estas obras, hay dos cosas que pueden resultar constructivas:

  • Dejar que la obra nos mueva algo por dentro.
  • Comprender lo que funciona “fotográficamente” hablando (para pinturas, dibujos y fotos en cualquier caso).

2. Cómo apreciarlas por ellas mismas

El error sería comenzar de inmediato a analizarlas, porque de esa forma será difícil dejarse llevar. En mi opinión, lo mejor es simplemente comenzar por apreciar su belleza. Déjate atrapar, no interrumpas el momento sacando una foto de la obra (no se va a mover de ahí), y sobre todo, tómate tu tiempo. Una obra no se aprecia en 10 segundos. Mírala con atención durante al menos varios minutos. Lo mejor sigue siendo sentarse delante, para tomarse el tiempo necesario sin cansarse.

Un único consejo práctico: presta atención a la distancia a la que te encuentras de la obra. Algunas se pueden apreciar bien de lejos, concretamente los cuadros de grandes dimensiones (puedes imaginar que si hace 6 metros de alto, no ha sido pintado para ser visto a una distancia de 30 cm 😉 ). Tienes derecho a acercarte más para admirar bien las pinceladas o los detalles más pequeños, pero te aconsejo que la observes en su conjunto durante varios minutos para captarla en toda su dimensión.

Ellos dos se han tomado su tiempo para contemplar este Rembrandt. Y se marcharon con una gran sonrisa :)

Ellos dos se han tomado su tiempo para contemplar este Rembrandt. Y se marcharon con una gran sonrisa 🙂

Atención: el hecho de que una obra sea pequeña no quiere decir que se tenga que mirar desde cerca. Por ejemplo, me parece que muchos lienzos impresionistas (que miden un metro de largo aproximadamente), se aprecian mejor si son vistos a una distancia de varios metros. Su objetivo es dar una “impresión”, como su propio nombre indica, algo que funciona mejor con la pérdida de los pequeños detalles, al verla desde más lejos.

¡En definitiva, comienza de lejos y ves acercándote! 🙂

3. Míralas como un fotógrafo

Venga, ahora puedes hacerte un poco el intelectual si quieres 😉 En todo lo referido a las obras pictóricas (pinturas, dibujos, grabados y obviamente fotografías), es más que evidente el parentesco con la fotografía.

Además, la inspiración y sus consecuencias para tus imágenes futuras puede que sean más directas. Sobre todo tómate el tiempo de observar tres cosas:

  • La composición de las imágenes
    En fotografía, muchas veces hacemos un poco como con la misma realidad, así como con la pintura y el dibujo. El artista tiene libertad total de creación, y puede componer su obra exactamente como lo desea. Por tanto, la composición a menudo es excelente, y es fundamental mirarla bien, intentar comprender cómo el artista ha equilibrado las masas visuales en la imagen, y guiar la mirada por la composición.
    Truco: se utilizan las mismas cosas que en fotografía con los elementos que atraen la mirada.
Te lo aseguro, no es obligatorio consultar el blog durante la visita ;)

Te lo aseguro, no es obligatorio consultar el blog durante la visita 😉

  • La luz
    A menudo está administrada de forma muy distinta según las corrientes artísticas, inspiradas en cada caso por luces diferentes (especialmente en razón de su localización geográfica, pero también por el aire propio de cada período histórico). El interés para ti justamente es ver la emoción y la impresión que estas distintas luces te provocan.
    Una pintura flamenca con tonos claros y oscuros no provocará el mismo sentimiento que una impresionista en la que se juega con colores más vivos y un ambiente más luminoso (obviamente estoy simplificando).
  • Las paletas de colores
    Cuando sacamos fotos, lo hacemos con los colores ambientales. El tratamiento digital nos permite jugar con ellos, pero hasta un límite: la hierba verde, es hierba verde.
    Los pintores, por su lado, pueden elegir la paleta de colores que utilizan. Si el verde no sirve por su composición, pueden decidir que sea un trigal, y ya está, es amarillo. Muy hábil.
    Dado que tienen absoluta libertad para elegir la paleta de colores, resulta francamente interesante observarlo. Efectivamente, es una forma excelente de entrenar tu ojo para que sepa qué colores funcionan bien en el conjunto.

Obviamente, no vale la pena tomar notas. El solo hecho de observar todo esto se imprimirá en tu espíritu fotográfico, e influirá en tus imágenes futuras. Sobre todo no es necesario que ir al museo se convierta en un deber para ti, ya que perderías el placer de hacerlo.

Y para no arruinarlo, la luz generalmente es magnífica ;)

Y para no arruinarlo, la luz generalmente es magnífica 😉

He escrito este artículo de un tirón, sin reflexionar demasiado, pero necesitaba transmitir el mensaje. Pienso sinceramente que es más importante para tus imágenes que el hecho de saber si la última Ninon es mejor o no que la última Cakon. Espero que esto te anime a ir al museo, y que te ayude a sacarle el máximo partido, lo cual necesariamente tendrá consecuencias positivas para tus fotos.

¿Y tú, qué corrientes artísticas te gustan más? ¿Qué museo te parece de visita imprescindible? ¿Cómo haces para apreciarlos? ¡Explícamelo en los comentarios! 🙂

¡Y no te olvides de compartir el artículo! 🙂

 


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