Blanco y negro para lidiar con una iluminación complicada

31 mayo 2016

A menudo, en fotografía, nos enfrentamos a una iluminación complicada, o que en todo caso no se corresponde con el resultado que deseamos conseguir: un día demasiado nublado o, al revés, un sol enorme que crea unas sombras demasiado duras o marcadas, contraluz… muchas veces nos gustaría poder cambiar estas condiciones en un abrir y cerrar de ojos. No se puede cambiar la luz, es cierto, pero se puede cambiar la forma de proceder. ¡Veamos cómo hacerlo pasando simplemente a blanco y negro! 🙂

Antes de empezar, es necesario ser consciente de que no se fotografía un sujeto, sino la luz que se refleja sobre él. Dicho de otra forma, dependes más de la calidad de la luz (y de su cantidad), que del sujeto en sí mismo. Suelo decir que “no se puede fotografiar sin luz, no existen los milagros”, pero de una forma más general también es necesario arreglárselas con la luz que hay.

¿Entonces, qué hay que hacer si la luz es “mala” y si no se corresponde con el resultado que queremos conseguir? Existen dos posibles actitudes a adoptar frente a esto:

1) No sacar la foto y aceptar que sencillamente no se dan las condiciones para hacer lo que se quiere. Esto me ocurrió hace poco en Seattle: me encontraba en las alturas, en un lugar desde donde se puede admirar a la vez el Space Needle (un rascacielos con forma de platillo volante devenido emblema de la ciudad) y el Monte Rainier al fondo. Es una de las vistas más clásicas de la ciudad, pero qué quieres que te diga, durante la puesta de sol es magnífica y quería verlo (y fotografiarlo) 😉

Problema: la primera tarde-noche, la luz era realmente mala. Había nubes hacia el oeste y ninguna luz interesante que incidiese sobre el monte, algo bien típico cuando el cielo está despejado. Pues bien, no saqué ninguna foto, y volví al día siguiente. Ahí tuve mejor suerte, ya te lo contaré en otro artículo más adelante 😉

2) Al revés, aceptar la luz tal y como es e intentar hacer alguna cosa con ella, sacar provecho de las ventajas que pueda ofrecer. Dicho de otra forma, “no existe una mala luz, sólo fotógrafos que la usan mal (o que directamente no la usan)“. ¡Así pues, hoy te voy a enseñar a utilizar mejor esas situaciones de iluminación complicadas pasando a blanco y negro! Repasemos las distintas situaciones posibles.

1. Un cielo completamente gris

Una de las luces que más ponen en aprietos a los fotógrafos principiantes es la del cielo completamente cubierto. Estamos de vacaciones, el paisaje es hermoso, pero el tiempo, sin llegar a ser catastrófico, no acompaña. Nos gustaría mucho hacer una foto con un enorme y espléndido cielo azul, pero no es posible. Entonces lo intentamos igualmente, pero el resultado es francamente decepcionante: colores sosos y anodinos, un cielo gris claro y uniforme y sin detalle alguno. ¡En fin, queda lejos del paisaje soñado!

No tiene nada de especial ¿verdad?

Al pasar a blanco y negro, estos problemas se pueden sortear bastante bien: los colores anodinos obviamente no son un problema, y se pueden aprovechar las nubes para crear un ambiente diferente. Más triste, o menos alegre quizás, pero interesante en cualquier caso. Efectivamente, a veces no sirve de nada combatir las condiciones climáticas: si es un día feo, no vas a hacer una foto que transmita sol, primavera y sandalias. Es mejor jugar con lo que se tiene (y que no se puede cambiar), en lugar de intentar combatirlo.

En estas condiciones, la cámara (si trabajas con los modos creativos, por supuesto) a veces se equivocará al hacer la exposición automática y puede que sobreexponga el cielo: quedará todo teñido de un color blanco lechoso, sin ningún detalle destacable. En cuanto al decorado, generalmente sale demasiado oscuro. Puede que no te des cuenta porque tu ojo se autoengaña, pero también es una situación en la que la luz tiene mucho contraste.

Para lograr un buen resultado, tendrás que asegurarte de algo en el momento del disparo: que el histograma esté hacia la derecha, sin zonas sobreexpuestas. ¡Si no has entendido el mensaje clave de esta última frase, no tienes por qué entrar en estado de pánico! 😉 Tranquilo, simplemente lee mi artículo sobre el tema, donde lo explico todo en detalle. Una pista: la herramienta más fácil para esto es la corrección de exposición. ¡Yo personalmente la utilizo todo el tiempo! 🙂

Además, seguramente tendrás que pasar por el tratamiento digital posterior para:

  • subexponer un poco el cielo de forma que se capten más detalles, que haya un tono menos lechoso y que se acentúen las nubes para otorgarle mayor presencia (puedes hacerlo simplemente con los filtros de degradado);
  • darle un poco de luz a las sombras, para dar la impresión de que el paisaje estaba completamente tapado por la sombra (puedes hacerlo simplemente moviendo el cursor Sombras).

He aquí algunos ejemplos de resultados que se pueden conseguir en blanco y negro con este tiempo 😉

Cannon Beach, Oregón, Estados Unidos (Prioridad a la apertura: f/16, 1/125, ISO 160)

Costa de Oregón, Estados Unidos (Prioridad a la apertura: f/8, 1/200, ISO 160)

Cannon Beach, Oregón, Estados Unidos (Prioridad a la apertura: f/16, 1/125, ISO 160)

Parque estatal Patrick’s Point, Oregón, Estados Unidos (Prioridad a la apertura + corrección de exposición -2/3 : f/16, 1/160, ISO 160)

2. La luz dura del mediodía

Al día siguiente, tienes surte, hace un día estupendo: el sol brilla radiante y el cielo está completamente azul, sin nubes. ¡Yupi, podrás sacar unas bonitas fotos! Salvo por el hecho de que, a la práctica, tampoco son necesariamente las mejores condiciones de luz. Si tienes el sol a tus espaldas, está bien, generalmente podrás conseguir unos bonitos colores y un resultado del tipo “sol/primavera/sandalias”. Pero, dado que el sol incide de frente (o levemente de lado), es más difícil conseguir un buen resultado. Sin hablar de las enormes sombras duras que lo invaden todo y que, si se mira más de cerca, son bastante antiestéticas.

No está mal, pero tampoco es para tirar cohetes.

¡Esto sin ayuda del blanco y negro! Efectivamente, el blanco y negro funcionan especialmente bien con imágenes que de por sí presenten fuertes contrastes. Buena noticia, las sombras muy duras crean contraste (por definición). ¡Por tanto, se trata de una situación en la que el uso del blanco y negro puede aportar un toque a la foto, agregándole un significado! Sé que el hecho de pasar a blanco y negro con un cielo azul puede ir un poco en contra de la intuición, pero inténtalo, seguramente te llevarás una grata sorpresa 🙂

¡Además, el ambiente es diferente! (y sí, puede que la hayas reconocido: es la iglesia que aparece en “Los pájaros” de Hitchcock, lo cual probablemente explique por qué el blanco y negro le va tan bien 😉 )

3. Una fuerte luz de frente (al final de un día soleado)

La última situación es, al menos para mi gusto, la menos difícil, y en todo caso la más evidente. Es cuando la luz incide de frente. Normalmente estas condiciones se dan a media tarde, especialmente en invierno o al principio de la primavera. Imagina que el cielo está azul. El sol aún está lejos de ponerse, pero está bajo en el cielo y proyecta sombras muy largas en el suelo. Es una luz con mucho potencial (personalmente, es una de mis preferidas), pero no necesariamente fácil de gestionar in situ. Y en color, el gran problema es que si quieres incluir el cielo, una gran parte de la imagen saldrá blanca, y otra ligeramente azul. Tampoco queda muy estético.

El cielo, claramente, no sale bonito…

Primero, puedes desaturar para eliminar por completo este problema con el cielo: de forma sorprendente, el blanco y negro se adapta muy bien al cielo blanco, sin que resulte especialmente impactante. Además, si echas un vistazo a fotos antiguas de los grandes maestros de la fotografía analógica (Cartier-Bresson y otros fotógrafos humanistas, por ejemplo), algunas veces te encontrarás con cielos sobreexpuestos sin ningún tipo de complejo… y quedan muy bien.

¡En blanco y negro, se acabó el problema!

Por otro lado, como ya dije más arriba, el blanco y negro se adapta muy bien al contraste, y a contraluz, es la situación en la que la luz puede presentar más contrastes. También tendrás algunas partes de la imagen completamente sobreexpuestas (blancas), y otras subexpuestas (negras). ¡Y lo que te he aconsejado aquí es que lo asumas por completo, es decir, que lo aproveches! Esto puede dar como resultado efectos muy interesantes. Es una luz que te permitirá valorizar las texturas, los reflejos, las sombras. Además, el blanco y negro realzará la imagen al eliminar las distracciones que pueda provocar el color.

En el momento del disparo, no dudes en “quemar” algunas zonas. No hay problema si el cielo queda todo blanco. Expón tu sujeto, es decir, consigue que no quede ni demasiado claro ni demasiado oscuro, y deja que la cámara haga el resto. Algunos trucos:

  • Si tienes el sol de cara, intenta excluirlo de la imagen. Escóndelo tras una pared, un edificio, un árbol, un transeúnte o una sandalia (ups, entrada equivocada 😛 ). Esto permite aprovechar las ventajas dejando de lado los inconvenientes.
  • Al revés, puedes optar por incluirlo y crear destellos, esos reflejos que normalmente evitamos, pero que pueden reforzar esa sensación de un sol enorme. (Personalmente a mí no me gusta mucho este efecto, pero puede resultar agradable si es voluntario, buscado, y tiene algún sentido).
  • Piensa bien la orientación de la luz. Es fuerte y ocupa un lugar importante en tu imagen. Prueba con luces que incidan sobre los sujetos por los laterales. Esto también puede funcionar.
  • Fíjate en cómo se comportan las sombras y considera incluirlas en la imagen, o incluso tomarlas como tu sujeto principal, más que como objeto.
  • Presta atención a los reflejos de la luz en las diversas texturas: una pintura envejecida en la pared, reflejos en unos adoquines, charcos formados por la última lluvia, etc. ¡Puede ayudar realmente a sacar el máximo partido a la luz!

Portland, Oregón: fotografiar a contraluz puede funcionar muy bien especialmente en fotos de calle (Prioridad a la apertura: F/4, 1/250, ISO 160)

Portland, Oregón (Prioridad a la apertura: f/1.7, 1/2500, ISO 160)

(Prioridad a la apertura + corrección de exposición +1: f/8, 1/60, ISO 500)

Esto es todo, espero que la próxima vez que la luz no te guste, no te quejes, no digas “buf, la luz es malísima hoy, no se puede hacer nada“. En lugar de eso, piensa en probar otra cosa: ¡el blanco y negro! 😉 ¿Y tú, qué haces cuando no te gusta la luz?

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