Aquitania, horas mágicas y mariposas esfinge colibrí

No, no estás teniendo un déjà vu, el título se parece a Lasaña, horas mágicas y arañas. Y no es extraño, ya que la sesión de fotos que te voy a contar hoy tiene algunos puntos en común con la que te expliqué en el artículo anterior.

Hace un tiempo estuve de vacaciones en Aquitania, y obviamente llevé conmigo mi más preciado tesoro (nada que ver con Gollum 😉 ): mi réflex. Pude hacer muchas fotos, algunas de las cuales me dejaron satisfecho, pero hay una sesión en concreto que merece ser contada.

Me encontraba en el jardín del lugar donde estaba alojado, frente a un arbusto de las mariposas (Buddleja davidii), y justo en ese momento pasa una esfinge colibrí. Una esfinge colibrí es una mariposa que se mueve y alimenta de una forma muy similar a un colibrí. Efectivamente, aletea a gran velocidad, lo cual le permite hacer un vuelo estacionario. Además, tiene una larga espiritrompa con la que succiona fácilmente el polen de todas las flores. Dejando de lado los rigores naturalistas, la esfinge colibrí es un fantástico sujeto fotográfico: es estética, a los ojos de la mayoría es poco común, la rapidez con la que se mueve permite conseguir interesantes efectos, y su vuelo estacionario ofrece la posibilidad de disparar justo en el momento que su cuerpo queda suspendida en el aire, completamente inmóvil. ¡Vamos que solo le falta sonreír a la cámara! 😀

A pesar de ser un tipo de mariposa bastante común en las zonas de campo del sur de Europa, ¡en el momento que veo tres esfinges colibrí succionando las flores del arbusto de las mariposas, literalmente me abalanzo sobre mi cámara! Selecciono modo prioridad a la apertura (Av) para disfrutar de la mayor nitidez posible con mi objetivo (la cual se consigue entre f/8 y f/10). Hago unas cuantas fotos sin revisarlas demasiado porque soy consciente de que hay que hacer muchas para que una salga aceptable.

Y a la vista de los resultados obtenidos… ¡Buff! Nada demasiado brillante. Todas las fotos salen ligeramente desenfocadas. Y en seguida me doy cuenta de que el motivo es bastante evidente: mi objetivo es un 250mm, por lo que tengo que disparar al menos a 1/250s, tal y como explicaba en el artículo sobre la velocidad de obturación. O también puedo dejar que la cámara decida automáticamente la velocidad de obturación: la reduce por debajo del umbral, así que las fotos resultantes tienen poca nitidez, igual que en esta:

Foto tomada a 1/25s, con un 250mm, y por tanto desenfocada…

Foto tomada a 1/25s, con un 250mm, y por tanto desenfocada…

Esto me ha hecho aprender algo: para hacer una foto que tenga una buena nitidez, lo mejor es pensar primero en la nitidez y por tanto en la velocidad de obturación. Así que he cometido un torpe error de principiante, lo reconozco humildemente.

Aunque no me doy por vencido, y sabedor de que las esfinges colibrí se dejan ver mucho durante la puesta de sol, vuelvo al acecho a las 21h, en torno al mismo árbol, esta vez con la cámara en modo prioridad a la velocidad de obturación (Tv) y ajustada a 1/250s. Y para acabar de rematar estoy en medio de la hora mágica, y me voy a beneficiar de esa luz que lo tiñe todo de colores espectaculares, igual que pasó con cierta araña… 😉

Otra vez vuelvo a disparar un montón de veces, pero me resulta difícil conseguir un fondo lo suficientemente abierto como para que la luz de la puesta de sol se vea acentuada. Empiezo a desesperarme porque no consigo hacer ni una sola buena foto, pero tras cerca de 45 minutos disparando, y sobre todo de mucha paciencia con las mariposas, de repente una se suspende ante mí en el aire con un fondo despejado que permite apreciar ese cielo sublime justo en el momento en el que el sol se pone. Encuadro, y hago fotos en ráfaga. 6 fotos, todas buenas, de entre las cuales sobresale una:

He aquí el resultado de una sesión fotográfica un poco movida, después de una pizca de retoque digital y de recortarla en formato cuadrado ;)

He aquí el resultado de una sesión fotográfica un poco movida, después de una pizca de retoque digital y de recortarla en formato cuadrado 😉

Casi doy brincos de alegría, ahora ya sé que la foto está dentro de la cámara. Guardo la réflex, la tarjeta de memoria está llena. Estoy seguro de que hoy no voy a conseguir una foto mejor. Esto no hace más que confirmar una lección muy valiosa: la paciencia y la rapidez en la reacción son esenciales para poder captar estos instantes únicos en una buena foto.

Vemos otra vez como la elección técnica es importante para conseguir una buena foto, pero también lo es la experiencia que te va a permitir afrontar con éxito cualquier situación susceptible de ser fotografiada, resolver problemas y disparar en el momento justo.

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Recherches utilisées :

efinges de mariposas entre flores


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