7 trucos para mejorar tus fotos de fauna desde ya

2 agosto 2016

Convertirse en un buen fotógrafo de animales lleva su tiempo.

Antes de producir imágenes que capten la atención de la gente, debes superar varias etapas: dominar las funciones básicas de tu equipo, conocer de forma íntima los animales que te interesan… y finalmente, probablemente lo más difícil, desarrollar tu propio estilo fotográfico.

Una vez terminado este proceso, entonces sí, ya serás capaz de emocionar a las personas que miren tus fotos.

Como puedes adivinar, no conviene ni tiene ningún interés saltarse estos pasos. A menos que quieras arriesgarte a la desmotivación causada por la falta de resultados satisfactorios.

Nota de Laurent: este es un artículo escrito por nuestro invitado Régis Moscardini, del blog Auxois Nature. Por tanto, suyas son las informaciones y opiniones expresadas en este artículo 🙂

Este es el propósito de este artículo. Te daré siete trucos que debes poner en práctica sí o sí si deseas mejorar tus fotografías de animales salvajes. 7 consejos que tendrán un impacto positivo e inmediato (¡siempre y cuando los apliques, claro! 🙂 )

Un apunte antes de entrar de lleno en el tema. ¿La foto de fauna no es tu punto fuerte? No me ofende, prometido, aunque igualmente te aconsejo que leas el artículo.

Empecemos por tu cultura fotográfica. Siempre es bueno interesarse de cerca en lo que se hace fuera de nuestro ámbito preferido. Por esa razón estoy suscrito al blog de Laurent. O recibo todos los meses la revista Polka. Los temas acerca de la fotografía de fauna son muy raros. Eso es lo que me gusta justamente: enriquecer mi práctica con los aportes de otros universos de conocimiento.

Además, si lees mis consejos, podrás mejorar, entre otras cosas, dos aspectos: la nitidez de las imágenes y el desenfoque del fondo. ¡Debes admitir que eso resulta útil en cualquier estilo! 🙂

Truco nº 1: agacharse

Un buen fotógrafo de animales raramente dispara enfocando al sujeto desde arriba. ¡Dicho de otra forma, lo primero que hay que evitar es fotografiar la fauna desde las alturas!

Tu cámara siempre debe estar colocada al mismo nivel que el sujeto, o incluso más abajo en ciertos casos.

Empleando el vocabulario del mundo de la imagen, se diría que el ángulo de enfoque “picado” está prohibido.

Esto es importante por tres razones:

  • Un animal, sea el que sea, sacado en plano picado, dará la sensación de estar aplastado. Esto acentúa la sensación de dominación del hombre sobre el animal. ¿Deseas sensibilizar a tu entorno social sobre la belleza de la naturaleza? ¡Gran idea! Entonces, ten cuidado de no mostrar el sujeto como un ser dominado.
  • Al contrario, un sujeto fotografiado desde su altura facilitará la inmersión del espectador (aquel que contemple la foto) en la escena observada. En la primera frase de este artículo, hablaba de captar la atención. Este truco es fundamental para que la gente conecte con el animal que aparece en tu foto.
  • En definitiva, al ponerse de cuclillas (o estirarse en el suelo, o arrodillarse, o agacharse), aumenta la distancia entre el sujeto y el fondo. De esta forma, el fondo desenfocado tan deseado para poner en valor al animal es muy fácil de conseguir. Es muy fácil de entender: fotografía tu gato mientras estás de pie. ¿Qué queda en el fondo? ¡El suelo! Y quedará tan nítido como la cabeza del gatito. Ahora, estírate en el suelo. ¿Cuál es el fondo ahora? Probablemente sea un obstáculo que queda a varios metros de distancia. ¡En todo caso quedará desenfocado, mientras que el gato quedará nítido! (Este contraste entre la nitidez y el desenfoque queda reforzado con una apertura de diafragma máxima).

¡Y añado que este consejo es perfectamente aplicable a los niños! Colócate a su altura y verás que estas tres razones que acabo de explicar se aplican perfectamente.

Foto sacada desde arriba: el pájaro se encuentra en una postura de dominación

Foto sacada a ras de suelo. El pájaro queda en una postura que le da mucho más valor

Foto sacada a ras de suelo. El pájaro queda en una postura que le da mucho más valor

Truco nº 2: aumentar la velocidad de obturación

Esto no debería ser un secreto para nadie. Los fotógrafos de animales son conocidos por usar objetivos con focales largas o muy largas, los que habitualmente llamamos súper-teleobjetivos. Los 400, 500 o incluso 600 mm normalmente se montan en cámaras réflex.

A falta de poder acercarse mucho al animal físicamente, al menos el fotógrafo se puede acercar “ópticamente”. De ahí el uso de estas focales extremas.

Aunque eso tiene un coste. ¡No, no me refiero al precio! Aunque es cierto que el elevado precio de estas joyas merecería un artículo. Voy a hablar de la otra cara de la moneda.

Sí, claro, los 500 mm y otros de su estilo tienen la nefasta manía de amplificar todos los movimientos del fotógrafo. ¡Incluso aquellos que ni siquiera se perciben! Un pequeño movimiento provoca un enorme temblor en el visor.

Estoy seguro de que alguna vez has mirado con unos binoculares. ¿Te has fijado en lo difícil que resulta conseguir una imagen estable? Es normal, ya que a menos de colocarlos sobre un soporte (un muro, por ejemplo), la imagen saldrá movida.

Esto se debe al aumento óptico, y no se puede hacer nada al respecto. Sufrirás exactamente el mismo fenómeno si fotografías con un 400 mm.

En una fotografía, el resultado de estos temblores involuntarios y amplificados es la falta de nitidez. Queda feo 🙂 Esto es debido a que la velocidad de obturación no es suficiente como para fijar esos microtemblores.

La primera solución, la más sencilla y la menos cara, es aumentar la velocidad de obturación. Más bien se debería decir “reducir el tiempo de exposición”, creo que es más explícito para entender que los temblores se congelan.

Cuanto más grande es la focal, más alta debe ser la velocidad. Me gusta esta regla mnemotécnica para asegurarme de que la imagen quedará bien nítida: la velocidad de obturación debe ser al menos igual a la focal utilizada. Esto quiere decir que si disparo con un 400 mm, debo ajustar la velocidad a 1/400 (o más, naturalmente). Con un 200 mm, 1/200 debería bastar.

Utiliza todos los recursos a tu alcance para alcanzar la velocidad deseada: apertura del diafragma y aumento de la sensibilidad.

Aquellos afortunados que posean un objetivo con estabilizador (o una réflex Pentax o Sony) pueden permitirse respetar menos esta regla. Personalmente, todavía estoy muy apegado. Y es que a pesar de la función Shake Reduction de mi Pentax K3, soy consciente de que si me ciño a esta regla, jamás me llevaré una sorpresa negativa.

La nitidez de esta imagen le debe mucho a la elevada velocidad de obturación: 1/1600

La nitidez de esta imagen le debe mucho a la elevada velocidad de obturación: 1/1600

Truco nº 3: los ojos

Probablemente hayas oído hablar de que siempre hay que enfocar sobre los ojos. ¡Animal o ser humano, no importa! Si los ojos salen desenfocados, al espectador le costará bastante conectar con el sujeto.

Todo puede quedar fuera de la zona de nitidez. Todo. Pero no los ojos. Salvo que sea un efecto artístico buscado, aunque si es así, buena suerte para captar la atención del espectador.

Considero que una foto está errada si los ojos del sujeto no salen nítidos. ¡Y esto es más válido cuanto más cerca está el animal!

En una foto de ambiente en la que el sujeto ocupe únicamente una pequeña parte de la imagen, el enfoque se debe hacer en la cabeza.

Para un retrato, no cabe lugar a dudas: hay que enfocar en los ojos y no en otros lugares.

Asegurarse de que el enfoque se haga en el lugar correcto no es una ciencia exacta. Así que te recomiendo que evites el modo todo en automático y que elijas el semiautomático con prioridad a la apertura o a la velocidad. A mí me gusta mucho el modo Av, porque al mismo tiempo me deja controlar la profundidad de campo y la velocidad. Aunque el modo Tv (o S) también funciona bien.

¿Por qué salir del modo Auto? Para tomar el control del enfoque. ¡Si no, la cámara lo controla todo, incluido el punto del enfoque! Si yo fuera tú, pararía ya de dejar una función tan importante en manos de la cámara. 🙂

¿Quién te garantiza que no va a enfocar sobre la rama del lado derecho en lugar de sobre los ojos a la izquierda? Sí, ya sé, los algoritmos de las réflex son bastante buenos y normalmente dan prioridad a los ojos en lugar de a las ramas. Al menos en teoría… 😉

En modo semiautomático eres tú quién define el lugar donde se hará el enfoque. Tú eres el que controla los puntos de enfoque. Por ejemplo, puedes elegir solamente el punto de enfoque central y enfocar sobre los ojos. Es tan simple como eso.

Una vez que lo domines un poco, nada te impedirá elegir los puntos de enfoque descentrados. Para el caso de la composición, es más eficaz.

Oye, hablando de composición… ¿Tú animal está mirando hacia la izquierda? Entonces coloca su cabeza a la derecha del encuadre de forma que tenga un gran espacio delante de él. ¡No la coloques de forma que los ojos queden apuntando cerca del borde de la foto!

Los ojos de este conejo son muy nítidos. Es lo fundamental.

Los ojos de este conejo son muy nítidos. Es lo fundamental.

Truco nº 4: disparar en RAW

Es fundamental lograr una exposición correcta en el primer intento. En fotografía de animales, las segundas oportunidades son rarísimas en caso de error.

Ya lo sé. La fotografía digital permite recuperar algunos pequeños problemas en los ajustes. ¡Por tanto, te aseguro que si la ocasión de oro no vuelve a repetirse, aún tendrás la posibilidad de recuperar esa maldita sobreexposición!

Para ello debes comenzar a hacer desde ya una de las cosas más importantes: fotografiar en RAW. No creo que Laurent me contradiga en esto. ¡Su artículo “RAW: no ates tus manos al fotografiar” es uno de los más populares!

Fotografiar en RAW y no en JPEG te garantiza que la cámara conserve los detalles de las luces altas y bajas en un archivo digital. Por lo tanto, eres libre de ajustar la exposición de una imagen tras el disparo, en el ordenador, siempre que sea necesario.

Este formato ofrece una segunda oportunidad por si la exposición no era perfecta en el momento del disparo.

Si te molesta fotografiar en RAW, porque tu ordenador empieza a fallar desde que lo usas, hay un pequeño truco. La mayoría de réflex ofrecen la posibilidad de guardar cada disparo en RAW + JPEG. Algunas cámaras de alta gama incluso pueden almacenar los archivos RAW en una tarjeta, y en la otra los archivos JPEG.

¿Cuál es el interés de esto? Es importante para aquellos que, como yo, tengan una réflex de última generación… asociada a un viejo ordenador de la era jurásica. Claramente, mi viejo Mac se cuelga gravemente desde que importo y clasifico decenas de fotos de más de 30 MB. Archivos de 4000 x 6000 píxeles, algo bastante pesado.

Así que tengo que sortear el problema. Importo todas mis fotos en JPEG, mucho más ligeras y digeribles para mi ordenador. Elijo, clasifico, elimino… sin problemas.

Dado que sé que sólo guardaré un gran puñado de fotos, las importo de nuevo, en formato RAW esta vez.

De esta forma, los bloqueos y la lentitud del Mac se alivian. Revelar las fotos, incluso en RAW, no obstante, sí que lo hace sin demasiadas dificultades.

La luz del primer plano engañó a la cámara.

La luz del primer plano engañó a la cámara. Subexpuso el resto de la escena, incluido el pájaro.

En el revelado se puede recuperar la subexposición

En el revelado se puede recuperar la subexposición

Truco nº 5: la luz es la clave

¡Soy consciente de que no me sigues leyendo para llegar a escuchar la noción de bonita luz en fotografía!

Decir que la luz es importante en fotografía sería una banalidad tremenda. Pero quizás agregarla el término bonita puede generar algunas dudas a ciertas personas.

Verdaderamente creo que hace falta haber vivido una sesión de fotos en una puesta de sol para tomar consciencia de la fuerza que representa una bonita luz.

Una luz cálida, como la del final del día, o las brumas coloridas del alba, convierten al instante una foto sin gran interés en una foto extraordinaria.

Ya lo sabes, o lo intuyes, el mejor momento para fotografiar la naturaleza generalmente es en torno a la salida y la puesta del sol.

¡Pero no importa cuándo! Es decir, que hay un rango de tiempo a respetar. La luz es (realmente) la más bonita:
– 10 minutos después de la puesta de sol,
– 10 minutos antes de la salida.

Prueba tú mismo. Dirígete al lugar unos veinte minutos antes del alba. Comprobarás que la luz se vuelve rápidamente más blanca, más fría, desde que aparece el sol. Y, por tanto, menos interesante.

Para el crepúsculo, las limitaciones son las mismas. Demasiado pronto, la luz todavía es demasiado dura. Demasiado tarde, tras desaparecer el sol, bueno… ya no queda luz. ¡Y sin luz, no hay foto! 🙂

Una vez sabido, ¿qué hay que hacer para aprovechar al máximo esos fantásticos colores? Hay dos formas. ¡Una opuesta a la otra!

La primera es que elegiremos casi de forma instintiva fotografiar con el sol de espaldas, para que el sujeto quede bañado por un bonito ambiente de colores. Es fácil y no vale equivocarse.

La medición de la exposición es mayor sin dificultad: no te compliques la vida y opta por una medición matricial (en Pentax son multizonas, y es eso en realidad). La cámara se encarga de respetar el equilibrio entre las zonas claras y las zonas oscuras. Tiene en cuenta toda la escena fotografiada a la hora de evaluar la luz.

Esto está bien cuando la diferencia de contrastes entre el sujeto y su entorno no es muy grande. Es el típico caso de cuando el sol se pone a tus espaldas.

La segunda forma es, ya lo he dicho, justo lo contrario de la primera. Se trata de colocarte de tal forma que el sujeto quede entre ti y el sol: ¡una verdadera situación a contraluz! ¡Exactamente lo que siempre se dice que no hay que hacer!

¡Por tanto, tendrás que salir de tu zona de confort! Este es el precio a pagar para sacar fotos increíbles, fuera de lo común.

Par conseguir este efecto de claros y oscuros (ver la foto a continuación), que me encanta, olvídate de la medición matricial. Cuando existen tantas diferencias entre las zonas claras y las oscuras, el sensor de luz se vuelve loco.

No sabrá si debe exponer bien el sujeto en detrimento del fondo, o al contrario, exponer bien el paisaje en detrimento del animal.

¡Facilítale la tarea! Elige la medición puntual. Un poco con los puntos de enfoque de más arriba: tú eres quien elige el lugar de la escena dónde se realizará la medición de luz.

La medición puntual evalúa la luz sobre una pequeña zona en el centro del encuadre. ¿Quieres que ese cielo apocalíptico quede bien expuesto? No hay problema. Dirige el centro del encuadre hacia la zona del cielo que te convenga. La réflex expone como corresponde esa zona y… entonces es cuando utilizas la función mágica: el bloqueo de exposición.

Una vez guardada la exposición en la memoria, podrás reencuadrar como quieras y colocar al animal en el lugar de la imagen que desees.

Soy consciente de que esto requiere cierta práctica. No puedes permitirte perderte tantas oportunidades fotográficas. Te recomiendo que hagas varias pruebas de este tipo de fotos antes. Tranquilamente, en el jardín de tu casa o con una hoja de un árbol. ¡Entrénate!

Si lo haces, después, cuando te encuentres frente al animal en el momento de la verdad, te estresarás menos.

Una bonita luz para una bonita escena.

Una bonita luz para una bonita escena.

Una luz dura y antiestética típica del mediodía

Una luz dura y antiestética típica del mediodía

Una situación a contraluz permite captar este tipo de movimientos

Una situación a contraluz permite captar este tipo de movimientos

Truco nº 6: elige bien el fondo

Suelo decir que el fondo magnifica una foto… o la destruye. Y nada más cierto que eso.

En mi opinión, el primer parámetro a tener en cuenta es el de la uniformidad. Un buen fondo es aquel que no distrae la mirada del espectador.

La atención tiene que centrarse por completo en el sujeto. Y nada más. No hay nada peor que un fondo hecho de entrecruzamientos de ramas bien nítidas (u otros elementos molestos). El ojo no sabría hacia dónde ir. Ya lo sé. ¡Hacia la foto de al lado!

Piensa bien cómo debes colocarte… recuerda… ¡a la altura del animal! Este era el primer consejo. Y con eso tendrás listo el 80% del trabajo.

El otro 20% corresponde a pequeños ajustes de encuadre, dado que a menudo basta con mover un poco el objetivo hacia la izquierda o hacia la derecha para conseguir un buen fondo.

Sé que la presencia de un animal salvaje a pocos metros hace que cualquier movimiento sea peligroso (generalmente no pondrá en riesgo tu vida 😉 , pero puede que haga huir al animal). Así que ten cuidado de hacerlo suavemente.

Desplaza sólo unos centímetros la cámara, nada más, y observa cómo reacciona el sujeto. ¿Parece inquieto? ¡No te muevas más! Vuelve a hacer sus cosas, perfecto, puedes moverte un poquito más.

Así hasta lograr excluir del encuadre la parte que te molesta.

Un pequeño truco que he aprendido en base a mi experiencia. Todavía me sigue ocurriendo a día de hoy que no veo elementos molestos cuando apunto por el visor. ¡Lo cual quiere decir que coloco bien mi ojo en el visor!

Es un poco como con las faltas de ortografía en una pantalla de ordenador. ¡Se ve mejor cuando el texto está impreso!

Con las fotos pasa lo mismo. Durante mis sesiones suelo tomarme un tiempo de calma (¡te puedo asegurar que los hay! 😉 ) para revisar las imágenes en la pantalla de la cámara. Y muchas veces me doy cuenta de algo, por ejemplo, abajo a la izquierda de la imagen, que está mal. Algo que no había visto a través del visor.

Por tanto, lo que hago es rectificar el encuadre, si tengo la posibilidad, naturalmente. Y si no, no tengo ningún escrúpulo en reencuadrar durante la fase de retoque para lograr el encuadre que más me guste.

En las imágenes artísticas, hay que evitar los fondos con muchas ramas

En las imágenes artísticas, hay que evitar los fondos con muchas ramas

Un fondo desenfocado uniforme destaca mucho mejor un sujeto

Un fondo desenfocado uniforme destaca mucho mejor un sujeto

Truco nº 7: estar inmerso en lo que se hace

Con más de 9.500 personas suscritas a la newsletter de mi blog, no te voy a negar que recibo muchas preguntas por email.

Sólo hay una pregunta que me cuesta responder. A groso modo sería esta: “Gracias, Régis, por todos tus consejos, pero siempre me falta tiempo para hacer fotografía. ¿Tienes una solución? ”

Ehhh… no, realmente no. Porque eso ya se escapa del dominio propiamente fotográfico. Bueno, claro que hay varios trucos. Te los daré.

¿Por qué te hablo de esto? Sencillamente porque lo que de verdad hará que te conviertas en mejor fotógrafo es que pases tiempo sobre el terreno.

Lo habrás adivinado ya: cuanto más pongas los pies en el barro, mayores serán tus posibilidades de producir fotos de alta calidad.

¡En esto no hay secreto! La teoría es fundamental. Aprender los hábitos de vida de un gato salvaje mediante literatura especializada es innegociable. Leer el manual de empleo de tu nueva réflex ayuda. Pero digamos que eso es fácil, y que todo el mundo puede hacerlo.

La práctica, además de ser fundamental, es vital. Lo aclaro: la práctica repetida una y otra vez.

Tal y como decía el gran naturalista Robert Hainard: “Hay que perseverar hasta cansar a la suerte” (o algo por el estilo 🙂 )

Los momentos más intensos que he vivido en tanto fotógrafo de fauna fueron durante un largo proceso de seguimiento a un clan de conejos comunes.

Iba al lugar prácticamente todos los días. Fue a lo largo de esta experiencia que me di cuenta de que cuanto más tiempo se pasa en el lugar del animal, más posibilidades hay de sacar fotos interesantes.

Además, una vez hechas las fotos, digamos clásicas, las que se tienen que hacer, entonces podrás concentrarte en imágenes menos convencionales. Podrás explotar toda tu creatividad. Probar cosas nuevas.

Comprender bien que si te encuentras con un tejón una sola vez, tus imágenes de tejones serán muy banales. No te atreverás a innovar mucho por miedo a dejar pasar esta bella oportunidad. Si al contrario tus encuentros son regulares, esto será bien diferente. ¡Es cosa tuya elegir cuándo sí y cuándo no sacar fotos arriesgadas! Porque pase lo que pase, ya tendrás unas cuantas imágenes aprovechables.

Y si no, ¿cómo hacer para obtener un poco más de tiempo para practicar fotografía? ¡A mí me encantaría no tener que dormir! ¡Hop! 8 horas de actividad más por día 🙂 . Por ahora parece imposible. Así que lo hago de otra manera.

Primero, elijo especies animales típicas de donde vivo. El 90% del tiempo no tengo que desplazarme en coche. ¡Si vives en una ciudad, debes saber que también ahí hay una actividad animal muy importante! Solamente que tú no la ves…., porque estás durmiendo cuando ellos se activan.

Asimismo fotografía animales que no requieren estar presente sobre el terreno demasiado tiempo. Por ejemplo, nunca me he lanzado al proyecto de fotografiar águilas ratoneras. Necesitaría mucho más tiempo para la observación del que dispongo. ¡Pero no importa!

Por su lado, para fotografiar los conejos comunes, los tejones y los pájaros paseriformes que se encuentran a orillas de los ríos necesito entre una y dos horas. Por tanto, puedo ir antes de que toda mi tribu se despierte, también entre semana. 🙂

También me ayudo de muchas herramientas como Geoportail para identificar las zonas que pueden ser más interesantes. Anoto estas zonas en un mapa, después me dirijo al lugar para comprobarlo, y si es cierto que hay, pues voy a fotografiarlos. Con esto gano bastante tiempo.

Conseguir esta cercanía no se logra en una sola tarde

Conseguir esta cercanía no se logra en una sola tarde

 ¡Esto es lo que se puede hacer cuando las clásicas ya están en la tarjeta de memoria!

¡Esto es lo que se puede hacer cuando las clásicas ya están en la tarjeta de memoria!

 

Gracias a Laurent por acogerme en su blog. ¡Gracias a todos por haberme leído! Si te interesa la fotografía de fauna, visita mi blog auxoisnature.com. ¡Ahí encontrarás decenas de tutoriales, muchas herramientas y unas fantásticas guías prácticas para descargar!

 

Recherches utilisées :

fotográfica de fauna modo semiautomatico, frases de fotografias sacadas a contraluz


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2 comentarios

  • Hola,

    Parece que el enlace a Auxois Nature no funciona… no me aparece el blog, sino una página sobre la creación del dominio.

    Por cierto, genial el blog, se aprende una barbaridad, y de una forma muy amena y didáctica. ¡Gracias!

    Un saludo.

    10 noviembre 2016
    • Hola Diana, he probado el enlace varias veces y desde varios navegadores y funciona perfectamente. ¿Te importaría volver a probar? ¡Muchas gracias por tus comentarios!

      10 noviembre 2016

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