7 formas de invertir en ti para mejorar como fotógrafo

26 julio 2016

Cuando uno quiere mejorar en fotografía, a menudo lo primero en que piensa es en invertir en material nuevo. Eso a pesar de lo que se enseña en todos los cursos de fotografía de que eso generalmente no sirve para nada. Y se suele pensar con menor frecuencia en invertir en uno mismo.

Este gato no tiene limitaciones mentales. #humor

Este gato no tiene limitaciones mentales. #humor

Efectivamente, tras haber formado a miles de fotógrafos, así como recibido preguntas en ese sentido por email o a través de los comentarios del blog, lo tengo claro: más allá de los problemas técnicos y de los conocimientos fotográficos, que a fin de cuentas se pueden enseñar con bastante facilidad, y del material, que en ciertas situaciones puede imponer sus límites, resta una última gran barrera que bloquea a muchos de vosotros. Se podría decir que es una barrera psicológica, y en parte es cierto, pero sería demasiado reduccionista.

En realidad, es más complejo que esto: se trata simplemente de comprender que una vez se tenga el material adecuado y se haya adquirido la técnica, el factor que más limita tu progresión eres directamente . No es que haya algo esencialmente malo en ti, sino que simplemente todos tenemos límites mentales innatos o adquiridos que pueden frenar nuestra progresión y nuestra realización en términos fotográficos (algo también aplicable a la vida misma).

En este artículo, voy a señalar siete ámbitos en los que puedes trabajar para mejorar como fotógrafo/a. Salimos del dominio puramente fotográfico, pero es normal, cada tanto conviene hacerlo, y entramos un poco en el dominio del desarrollo personal. Esto puede parecer un poco turbio, y los más escépticos quizás digan que estoy sugiriendo a la gente que cambie lo que es. Bien al contrario: la idea del desarrollo personal es que mejores por ti mismo. Y obviamente, dado que es algo personal, esto quiere decir que todos sois diferentes y que algunos necesitarán trabajar más su creatividad, mientras que otros tendrán que trabajar la confianza en sí mismos. De todas formas, estoy convencido de que al menos algunos de estos ámbitos de cambio te dirán alguna cosa. Y si no crees en esto y pasas del artículo porque piensas que no es importante… oye, ya hablaremos de tus fotos dentro de algunos años 😉

Última cosa antes de entrar a fondo con el tema: no estás obligado a alcanzar la perfección en todos estos ámbitos para convertirte en un buen fotógrafo. Depende mucho de tu práctica fotográfica y de tus objetivos: por ejemplo, es evidente que un fotógrafo de fauna necesitará ser más paciente que un fotógrafo de conciertos.

Sí, tienes derecho a tener algunos defectos, como por ejemplo, cortarle el pelo a tu perro en la calle 😀

1. La paciencia

Prácticamente no importa cuál sea la disciplina fotográfica que te apasione, necesitarás una cierta dosis de paciencia, y a varios niveles.

Para empezar, si estás aprendiendo fotografía −imagino que será este tu caso si estás en este blog 😀 , si no puedes dirigirte al blog yo-soy-fotógrafo-profesional-y-quiero-decirlo-a-gritos-al-mundo-entero.com− tendrás que aceptar de antemano que no vas a sacar fotos de ensueño a partir de mañana mismo. Creo que se puede aprender con bastante rapidez si se sigue el método apropiado, pero eso requiere no impacientarse demasiado y quererlo todo bien, de inmediato y, si es posible, sin esforzarse. Mejorar en fotografía requiere un mínimo de inversión de tiempo (y a veces de dinero), pero aun así, no alcanzarás el nivel que te gustaría de la noche a la mañana. Sin duda, notarás mejoras en poco tiempo, pero dado que tus aspiraciones también aumentarán con el tiempo, probablemente termines por pecar de impaciente. Aprende a vivir con ello, vale la pena

¡El gallo lo sabe: harán falta unas cuantas vueltas de reloj!

¡El gallo lo sabe: harán falta unas cuantas vueltas de reloj!

Esto implica que también deberás ser disciplinado con tu trabajo fotográfico: para progresar, será necesario persistir y no bajar los brazos. Cuando no domines un aspecto fundamental, reflexiona y haz ejercicios hasta lograrlo. No abandones ante la primera dificultad que se te presente. Cuestiónate las cosas, busca qué es lo que te motiva. En definitiva, no abandones.

“El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.
– Winston Churchill

También en lo referido al disparo, evidentemente. Muchas disciplinas nos exigen no contentarnos con el típico abordaje “saco la foto y me marcho“. Este es el error número uno entre los principiantes y la mejor receta para sacar una mala foto. Ya sea:

  • en fotografía de fauna, cuando a menudo tendrás que esperar durante horas en un escondite, a veces bajo la lluvia, para encontrarte con un animal, y otras volverás a casa con las manos vacías;
  • en fotografía de paisaje, cuando puede que tengas que caminar dos horas para alcanzar un ángulo de enfoque genial y al llegar te encuentres con una luz malísima (el verano pasado estuve dos días en la isla de Skye, en Escocia, y volví a mi casa con exactamente cero fotos: hacía un tiempo absolutamente horrible, ya que llegamos justo con los últimos embistes de un huracán, por lo que no se veía nada);
  • en fotografía de calle, cuando podrás encontrar un ángulo de enfoque interesante y esperar un buen rato a que pase algo;
  • en retrato, cuando podrás tomarte un buen tiempo para lograr que el modelo se relaje y luzca una sonrisa menos forzada de lo que es una selfie de un político con un niño el día de la fiesta nacional;
  • en concierto, cuando podrás esperar dos minutos con el ojo apostado en el visor y con cuatro kilos de material soportados por tus brazos hasta que el cantante deje de chupar el micrófono como si fuese un Magnum doble chocolate.
¿Cómo que lo sostiene al revés? No entiendo de qué hablas.

¿Cómo que lo sostiene al revés? No entiendo de qué hablas.

En fin, espero que lo hayas comprendido, a veces (a menudo) necesitarás armarte de una buena dosis de paciencia para conseguir la foto que deseas. Y en otras ocasiones, esta paciencia no te conducirá a nada, y volverás de manos vacías a tu casa. Aprende a vivir con ello, es parte del juego, y no hace más que darle más valor a los momentos de recompensa.

¡No hagas esto!

¡No hagas esto!

Última cosa: también necesitarás ser paciente cuando vayas a ver exposiciones (ver más abajo), sobre todo para no hacer lo mismo que el visitante promedio: mirar una obra de arte durante tres segundos a través de la pantalla de su teléfono para sacar una mala foto amarillenta y llena de ruido. Debes dejarte atrapar por las obras, y quedarte varios minutos contemplándola realmente para disfrutarla y sacarle todo el jugo. Vivimos en la era de la inmediatez y probablemente pasarás por un extraterrestre, igual que yo, por ejemplo, cuando me senté en el suelo en la exposición sobre Nick Brandt en Estocolmo, para apreciar en profundidad mis imágenes preferidas (también lloré, pero no lo digas, se dice que Boys don’t cry  😉 ).

 

 

2. La sensibilidad

Si te interesa mi opinión, espero que así sea si lees el blog (y, si no, puedes ir a no-quiero-los-consejos-de-laurent-breillat.com ), es esta: una foto no es buena si no provoca una emoción. Extiendo esta definición al arte en su conjunto, pero sigue siendo mi definición personal.

Y para que provoque emoción en el espectador, el primer paso es que cuando estés haciendo la foto tú sientas una emoción. Si eres frío como un témpano y solo fotografías para impresionar a tus amigos, te puedo prometer que eso se transmitirá con tu imagen.

Cada uno tiene sus disparadores emocionales, cosas que despiertan emociones particulares en cada persona. Algunos son prácticamente universales. Esa es la razón de que la fotografía de paisaje toque tan hondo en la mayoría de gente: ¿quién no se sumerge en una cierta fascinación ante un paisaje increíble? (sobre todo en estos tiempos que cada vez son menos habituales)

La foto de retratos también apela a nuestra empatía natural como animales sociales que somos. Ocurre igual con los simpáticos animales (no deja de sorprenderme hasta qué punto sucumbimos ante una bola de pelos).

Otros disparadores pueden ser el ambiente particular creado en un concierto, las primeras notas de guitarra con tu tema preferido (siempre recordaré el día en que entré al foso de una sala de conciertos para fotografiar a Dionysos al son de la marcha imperial de Star Wars).

Siempre me acordaré de este concierto.

Siempre me acordaré de este concierto.

Sea cual sea, es cosa tuya encontrar el que haga vibrar tus cuerdas emocionales. Trasladarlo a la fotografía es otra historia diferente, pero comienza con emocionarte. Por ejemplo, recuerdo una foto que saqué bien al principio de mi práctica fotográfica: esta de un orangután en el zoo de París. Detesto los zoos, son lugares que percibo como cárceles para seres sensibles. Todo lo que veo es que son obligados a permanecer recluidos en lugares minúsculos durante toda su vida, y me provoca una infinita tristeza. Imagina estar encerrado toda una vida en un lugar de 20m2, sin poder salir. Incluso con una cama muy cómoda, es una jodida pesadilla (no hace falta que me disculpes por mi forma de hablar).

En definitiva, si bien esta imagen es imperfecta desde el punto de vista técnico, me sigue gustando, pues traduce perfectamente la emoción que sentía en ese momento. Y estoy seguro de que las personas que piensan como yo sobre los zoos, sienten lo mismo (aunque a ti no te provoque nada).

Bueno, estoy hablando demasiado, ¿cómo se desarrolla esta sensibilidad? Pues bien, no es fácil (sorprendente, lo sé 😀 ). No todos partimos con las mismas cartas, y a menudo somos más o menos sensibles a causa de algunos factores quizás genéticos y, sobre todo, debido a las presiones sociales y a nuestra historia personal. No será fácil cambiar esto, pero seguro que encontrarás algo que te toque de verdad. Y cuando ocurra, no te reprimas. No intentes bloquear la emoción como te han ensañado a hacer. Déjala fluir, incluso si eso implica llorar. Pueden ser niños, animales, naturaleza salvaje, sufrimiento, actos heroicos, grandes movimientos populares, creatividad humana… las posibilidades son infinitas. Pero algo te tocará, ni que sea un poco, te lo aseguro.

 

En lo referido al espectador, cuando sientas que una obra de arte atrae tu mirada en una exposición, no pases a la siguiente. Detente. Siéntate y tómate el tiempo para impregnarte de ella. Mira la obra en su conjunto, después en detalle, todo durante varios minutos. Ponte un cronómetro en tu teléfono durante 10 minutos, y no separes tus ojos de la obra hasta que suene la alarma. Hazlo a conciencia, te prometo que esto te ayudará mucho a hacer mejores fotografías (mira mi artículo sobre Van Gogh en el que te muestro cómo).

3. La creatividad

¡Oh, la creatividad! El Santo Grial que te permitirá encontrar ideas para hacer fotos al tiempo que para transmitir tus emociones en imágenes, ser original y encontrar tu propio estilo fotográfico. ¡Pobre creatividad, cuánto trabajo que tiene!

¿Pero qué es exactamente la creatividad? No se trata simplemente de tener ideas geniales e innovadoras, aunque eso suma. Ante todo hay que permanecer abierto a las posibilidades y experimentar. Preguntarse sin parar: “¿y si…?”.

Si realmente quieres centrarte en el sujeto, te aconsejo algunos recursos:

Esto implica leerse varios libros enteros, pero yo puedo intentar daros algunas pistas, comenzando por utilizar las herramientas técnicas que ofrece la fotografía de forma más creativa:

  • realiza el enfoque sobre algo que no sea el sujeto principal (lo que llamo enfoque “escalonado”);
  • provoca un desenfoque de movimiento en el primer plano en lugar de hacerlo en el fondo;
  • utiliza una velocidad de obturación un poco lenta para desenfocar un sujeto en movimiento;
  • aprovecha tu propio movimiento combinado con una velocidad lenta para crear efectos extraños;
  • sobreexpón o subexpón las imágenes de forma voluntaria (o digamos más bien haz que sean muy claras u oscuras);
  • atrévete a fotografiar a contraluz;
  • aprende a ver las cosas de forma diferente utilizando reflejos, sombras, etc.

Y luego, al hablar de creatividad, a veces pensamos también en la inspiración. No es exactamente lo mismo, pero digamos que la inspiración alimenta tu creatividad. Pero al contrario de lo que se cree, la inspiración no es un momento repentino de gracia divina (con luz incidiendo por el techo y música de órgano). La inspiración es simplemente la culminación del proceso que comienza por “inspirar” cosas (belleza, emociones) para terminar por “expirarlas” de forma diferente cuando se crea una imagen.

“La creatividad es conectar los puntos. Pero antes de esto, es necesario recolectar”.
– David DuChemin           

Por tanto, una de las cosas importantes para estimular tu creatividad es consagrarte al arte, a la belleza y a las emociones. Todos tenemos un montón de medios predilectos, y evidentemente aquellos ligados a lo visual son los que más están al alcance para inspirarnos fotográficamente hablando. El cine y la pintura son los más evidentes, pero el dibujo, la arquitectura, e incluso la música, la literatura y el teatro ejercerán su efecto positivo sobre tu creatividad. ¿Por qué? Porque ayudarán a desarrollar tu sensibilidad y a llenar tu cerebro de muchos ejemplos visuales (o no) de cosas armoniosas, algo que después se verá reflejado en tus imágenes, especialmente en lo referido a la composición.

Puede parecer exagerado tal y como lo digo, pero ejerce una verdadera influencia. Palabra.

4. La autoestima

Aquí entramos de lleno en el ámbito del desarrollo personal “puro y duro”, y soy consciente que puedo perder a algunos lectores por el camino. Aunque no te imaginas hasta qué punto es un punto débil en el caso de un montón de fotógrafos debutantes.

En fotografía, la falta de autoestima puede llevar a una gran cantidad de efectos negativos francamente nefastos para tu práctica fotográfica:

  • Desvalorizar permanente tu trabajo
  • Desarrollar miedo a la mirada del otro (¡muy corriente!)
  • No atreverse a fotografiar en ciertas condiciones (en la calle, etc.)
  • Tener miedo de mostrar las imágenes por las críticas

La autoestima es la visión que uno tiene de sí mismo (no se debe confundir con la confianza en uno mismo, más abajo hablaré de eso). Está presente en todo lo que hagas, en tu comportamiento diario, y consciente o inconscientemente, se siente. Se puede decir de alguien que en general tiene una fuerte o débil autoestima, pero es importante señalar que cambia según las disciplinas: puede que sientas que eres bueno en tu trabajo y que tienes el valor de contradecir a tu jefe si crees que se equivoca en algo, pero a lo mejor no te sientes un buen fotógrafo, y no te atreverías a pedirle a alguien si te deja hacerle una foto.

Hablaba de valor y atrevimiento, y en realidad de eso se trata la confianza, de la cual hablaré luego. Es importante entender que la autoestima es la fuente de origen: si sientes que eres malo, “no apto”, “incapaz”, u otro adjetivo peyorativo por el estilo, esto influirá en toda tu práctica fotográfica. Es lo que llamamos una creencia limitante: a base de creer algo, tu cerebro actuará como si fuera cierto. Y te puedo asegurar que es real en todas las disciplinas, lo he constatado literalmente cientos de veces en mí mismo o con los demás.

¿Crees que la mirada de los otros les preocupa?

¿Crees que la mirada de los otros les preocupa?

Paradójicamente, a veces eso se traduce en un cierto narcisismo: por ejemplo, si nos estiramos en el suelo para sacar una foto, todo el mundo nos mirará. O más en general, si alguien se ríe en la calle, se está riendo de sí mismo (seguramente la persona que le acompaña le ha contado un chiste). Aquí tengo que ser un poco sincero: créeme, a la gente le da igual lo que hagas. Realmente. La gente que pasa por la calle no tiene ningún interés en saber lo que sacas en fotos, ni cómo, ni por qué, ni si has tardado una hora hasta encontrar los ajustes adecuados. Y si te juzgan sin conocerte, eso quiere decir que son unos idiotas intolerantes, así que no tienes por qué preocuparte de ellos (no hace falta que disculpes mi forma de hablar2 😀 ).

Aunque, ciertamente, trabajar la autoestima, no te voy a mentir, lleva tiempo. Mucho tiempo. Años. Pero vale realmente la pena (créeme). Hay un montón de libros sobre este tema, y sería demasiado largo hablar aquí de ello. Te puedo decir simplemente que una de las cosas más eficaces para aumentarla es marcarse “propósitos“. Es decir, pruebas que te digan que vales algo. Hacer una exposición. Hacer unas fotos pagadas del hijo recién nacido de tu prima. A partir de un momento, tu cerebro se verá obligado a admitir que tiene las suficientes pruebas racionales de que vales algo.

Aunque seguirá faltando conseguir las pruebas…

5. La confianza en uno mismo

Llegamos a la confianza en uno mismo (¡hábil transición!). La distingo de la autoestima, aunque bien a menudo esté ligada a ella, porque es importante comprender la diferencia. La confianza en uno mismo es la capacidad de superar los límites y afrontar los miedos.

Por ejemplo, puede que sientas que eres un buen fotógrafo de retratos y que al mismo tiempo te dé pánico la idea de pedirle a alguien si puedes hacerle una fotografía en la calle, porque eres un poco tímido o tienes miedo de molestar. La confianza en uno mismo no se trata necesariamente de anular este miedo (esto no ocurre jamás por completo, aunque sí se reduce con el tiempo), sino que implica afrontarlo.

¿Entonces cómo se hace? No existen 36.000 soluciones: nadie puede afrontar un miedo en tu lugar. Tendrás que ser un poco violento. Agítate a ti mismo. Aunque comprendo que esto no resulta fácil, por lo que te puedo proponer dos técnicas que suelen funcionar:

  • La técnica de “tirarse a la piscina“: la idea es hacer directamente lo que más miedo te da, y si es posible de forma intensiva. Por ejemplo, si es pedir un retrato, oblígate a hacerlo 10 veces en una tarde, y con las personas que te costaría más. Si es hacer fotos de calle, ves a un lugar lleno de gente y saca 100 fotos en una tarde.
  • La técnica de “pasos de bebé“: la idea es hacer exactamente lo contrario. Comenzar por lo más fácil para “ desensibilizar ” y pasar gradualmente a lo más difícil. Por ejemplo, comienza por preguntarle la hora a un transeúnte, después el lugar a dónde te diriges, y después si puedes sacarle una foto. O incluso puedes comenzar haciendo fotos de calle desde lejos, o en lugares muy turísticos, o en museos cuando la gente esté de espaldas (excelente para entrenarte si tienes miedo 😉 ).

Puedes empezar por fotografiar a la gente de espaldas.

Pero sea como sea, en un momento tendrás que forzarte un poco, y eso nadie lo puede hacer por ti. ¡Así que, just doooo it!

6. La objetividad respecto a la propia obra

Cuando se evalúa la obra fotográfica propia (o más en general a uno mismo), se suele caer en dos trampas diametralmente opuestas:

  • infravalorarse constantemente, y pensar que uno es el más malo del mundo entero;
  • estar excesivamente orgulloso de sí mismo y no saber cuestionarse las cosas, ni aceptar la crítica de sus imágenes.

Ambas son tóxicas para la progresión, pues una desanima y la otra hace que uno se ponga todos los laureles. Por tanto, es necesario ser lo más objetivo posible cuando uno se evalúa a sí mismo. Digo “lo más posible”, porque nunca se puede ser objetivo al 100%. De cualquier forma, es imposible juzgar una imagen de forma objetiva, ya que ahí entran en juego las preferencias y vivencias de cada uno.

Aunque en un mundo en el que se tiene acceso a millones de fotos, uno puede caer fácilmente en comparaciones, y reforzar así sus creencias en relación al trabajo hecho en pocos minutos. Efectivamente, puedo explicarte dos verdades universales:

  • Eres malo. Yo soy malo. Porque Salgado, Cartier-Bresson y Nick Brandt existen, y no les llegamos ni a la suela del zapato.
  • Tú eres bueno. Yo soy bueno. Porque hay un montón de gente que es todavía más principiante que nosotros, y aún no han alcanzado nuestro nivel.

En resumen, si te comparas con otros, puedes creer lo que quieras. No digo que no haya que hacerlo, porque puede dar un impulso al decirse “quiero alcanzar ese nivel”, pero la mejor forma de ser objetivo sobre tu propia obra es compararte… contigo mismo. Tú mismo hace seis meses, hace un año, hace dos años. Lo que debes buscar es sobre todo la progresión, más que la perfección.

Hace cinco años yo era incapaz de hacer esto, y es bien básico.

Hace cinco años yo era incapaz de hacer esto, y es bien básico.

Además, resulta muy enriquecedor someter tus fotos a la crítica de otros (encontrarás secciones de crítica fotográfica en muchos foros del sector). El problema es que no siempre se sabe qué tan valiosa es la crítica de la persona que se tiene delante. Algunos trucos para conseguir los mejores resultados posibles y separar el grano de la paja:

  • Evita someter tus fotos a críticas si llevas practicando tres días. Ponte en el lugar de la gente que se toma el tiempo de ayudarte en el foro: no les gusta tener que repetir más de 500 veces lo importante que es aprender a exponer bien. Así que como mínimo aprende a exponer una foto correctamente, a hacer bien el enfoque, domina la profundidad de campo, y algunos principios simples de la composición.
    De cualquier forma, si estas cosas no se dominan bien, arruinarán tus fotos de forma que no se pueda hacer una crítica más útil.
  • Desconfía de las críticas demasiado caricaturizadas:
    • La gente a la que cualquier puesta de sol le parece genial es un poco como tu mamá: siempre dirán que está bien, pero que con eso no conseguirás mover a las masas.
    • La gente frustrada que no encuentra otra forma de vivir su existencia que no sea echando para atrás a los demás de forma sistemática. Son fácilmente reconocibles: su crítica prácticamente es sólo negativa, a menudo agresiva y condescendiente (“yo tengo 567 años de experiencia fotográfica a mis espaldas, yo sé y detento la verdad absoluta”), y si te fijas en lo que dicen sobre otros, verás que es igual, hacen eso con todo el mundo.
  • Concéntrate en las críticas moderadas y bien construidas, con puntos positivos y negativos, así como aspectos a mejorar.

7. El optimismo

Al principio del artículo decía que necesitas ser paciente porque no te vas a convertir en un fotógrafo profesional en dos días, y que debes ser disciplinado para no caer en la desmotivación.

Aunque lo que es realmente imprescindible es “ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo“, es decir, ser optimista. ¿Pero qué significa ser optimista? Es sencillo.

He aquí un fotógrafo pesimista que acaba de fallar en una foto:

“Lo he hecho fatal, es mi culpa, no sé nada, y va a seguir pasando la próxima vez. Soy malísimo y no llegaré jamás a nada”.

He aquí un fotógrafo optimista que acaba de fallar en una foto:

“No es genial, pero es normal, hay poca luz y no es tan fácil, y todavía no domino bien todo esto. Pero no es tan grave, la próxima vez lo haré mejor porque sé que tendré que cambiar mi enfoque”.

Esto no tiene nada que ver, pero creo que su pensamiento es optimista :D

Esto no tiene nada que ver, pero creo que su pensamiento es optimista 😀

No se trata de dejar de pensar que tú eres el responsable, sino simplemente de no dramatizar y darse cuenta de que es normal fracasar alguna vez, y que basta con ser perseverante e inteligente para progresar, sabedores de que no es necesariamente fácil ni inmediato. Se trata de ser optimista en los objetivos (“lo lograré“), y pesimista en el camino (“aunque no necesariamente será fácil, sobre todo al principio“).

El optimismo es un tema muy amplio y apasionante, y está comprobado que es beneficioso para la salud.

 

Esto es todo, termino con este largo artículo y espero que te ayude a progresar en fotografía en un sentido en el que habitualmente se habla muy poco. ¡Piensa en poner tu granito de arena en los comentarios, y en compartir el artículo con tus amigos fotógrafos!

 


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4 comentarios

  • Hola.
    Estoy empezando a tomar fotografías tu Blog mer esta ayudando mucho con forme tenga dudas te Las haré llegar.
    Gracias por compartir tus conocimientos de forma tan profesional y gratuita.

    27 julio 2016
    • Claro que sí, no dudes en consultar cualquier duda que tengas. Estamos para ayudarte. Y gracias a ti por visitar el blog y leer los artículos.

      26 septiembre 2016
  • Me ha encantado el artículo, como todos los que he leído tuyos hasta ahora.
    Y me chifla tu Blog. Siempre me ha llamado la atención la fotografía, de hecho cuando iba al instituto decía que quería ser fotógrafa, aunque al final opté por otra disciplina.
    Y recientemente he empezado a leer, sobre todo manuales online y Blogs, hasta que descubierto el tuyo y es en el que ahora estoy especialmente centrada. Y creo que lo que para mi le da valor añadido es el que, sin dejar de lado la técnica, abordes cuestiones que no son las habituales en los materiales didácticos (al menos yo, hasta ahora, no lo he visto) y que para mi son cruciales porque te llevan a despertar y/o desarrollar esta pasión, que es la fotografía. Gracias por tu contribución

    4 septiembre 2016
    • Lorena ¡muchas gracias por los halagos! Este tipo de comentarios son los que nos animan a seguir compartiendo con vosotros esta pasión por la fotografía. Y aunque finalmente no estudiases fotografía, no importa, es algo que se puede aprender siempre tal y como estás haciendo ahora. Nunca es tarde para ello.

      26 septiembre 2016

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