5 errores estúpidos que te impiden mejorar como fotógrafo

8 septiembre 2015

Tras varias horas leyendo este blog y otros –haberlos, los hay–, seguramente ya domines bastante bien las nociones técnicas básicas. Especialmente en las primeras semanas y meses verás que consigues fotos cada vez mejores. Pero de repente, sin saber muy bien por qué, te estancas. Esto puede deberse a que cometes uno de estos 5 errores que, por otro lado, se corrigen con gran facilidad.

En parte es inevitable, dado que en mi entorno soy conocido como el “Señor Foto” (salvando las distancias con los grandes), a veces la gente me pide consejo. Y debo decir que con demasiada frecuencia me doy cuenta de que muchos cometen esos mismos errores al querer “sacar fotos bonitas”.

1. No llevas la cámara contigo

Portland Place Shoot by garryknight

Los lectores asiduos del blog, seguramente hayan leído esto alrededor de 12 veces  😉 Parece una tontería, pero si no usas con regularidad la cámara, realmente no podrás mejorar tus conocimientos y habilidades en fotografía… y eso sin hablar de tu ojo fotográfico. Es sencillo: si no tienes la cámara, difícilmente podrás practicar.

Dicho esto, debo reconocer que a mí me ocurre un poco lo mismo. No siempre es fácil cargar con la cámara a todas partes y en todo momento. Aunque de todas formas debes relativizar un poco: una réflex pequeña de las más básicas (como seguramente sea el caso de la mayoría de vosotros) con un 50 mm f/1.8, o incluso con el objetivo que viene de serie, un 18-55 mm, no ocupan tanto, y en realidad puedes moverte con un bolso pequeño improvisado.

Si no puedes llevarla bajo ningún concepto, al menos saca la compacta con la que comenzaste a hacer fotos, tu teléfono o cualquier cosa con la que puedas hacer fotos. Al menos podrás ejercitar el ojo, la composición, la manera de gestionar la luz, etc.

2. No piensas lo suficiente antes de hacer las fotos

Una de las preguntas que más me hacen cuando hablo con amigos o a través del blog son: “¿cómo hacer para sacar una foto de tal o cual cosa?“, o “¿cuáles son los ajustes correctos para hacer tal o cual cosa?“. Estas preguntas son incorrectas. En realidad el problema no son los ajustes, sino la intención.

Propongo dos preguntas más acertadas: “¿Qué es lo que quieres destacar?” y “¿Cuáles son las limitaciones?“. Soy plenamente consciente de lo difícil que es responder a estas preguntas cuando acabas de empezar en fotografía, pero te aseguro que las respuestas a estas preguntas son muy importantes. Los ajustes vienen después.

La intención no es más que el resultado que se quiere conseguir: antes de poner el ojo en el visor tienes que tener claro lo que quieres, una imagen aproximada en tu cabeza. Esto de por sí te dará información importante acerca de los ajustes (si quieres usar una profundidad de campo para destacar al sujeto principal, es obvio que no puedes cerrar a f/11).

Las limitaciones se refieren a los condicionantes, como puede ser la iluminación: si no hay mucha luz, te verás obligado a aumentar la sensibilidad ISO, por ejemplo. O incluso la limitación por el desenfoque de movimiento: debes disparar a más de 1/200s si trabajas con un objetivo 200 mm. A menudo, los ajustes dependen de la intención fotográfica: si quieres captar el rápido movimiento de un sujeto, tienes que elegir una velocidad de obturación rápida.

Si tienes claros los conceptos básicos en fotografía, con sólo reflexionar un poco, puedes llegar a averiguar cuáles son los ajustes que mejor funcionan en cualquier situación. Es por esta razón que rechazo de forma sistemática “regular los ajustes de la cámara” de alguien para una situación concreta. En lugar de eso, planteo preguntas, intento guiar la reflexión.

Ejemplo práctico (si no entiendes nada, en los enlaces se explican los diversos conceptos que van surgiendo en esta conversación):

– Dime, ¿hay mucha luz? (nos encontramos en un bar oscuro, y está a punto de acabar un concierto)
– No, realmente no.
– ¿Qué es lo que puedes hacer para “conseguir que entre” más luz?
– ¡Aumentar la ISO!
– [El fotógrafo sube la ISO al máximo en su cámara] Sí, hecho, ¿y ahora qué más?
– ¡Abre más o reduce la velocidad de obturación!
– ¿Qué es lo que ocurre si reduces demasiado la velocidad?
– ¡Queda todo desenfocado por el movimiento!
– Ok, entonces, ahora, sabiendo que disparas a 50 mm con un sensor APS-C, ¿cuál es el mínimo de velocidad que necesitas?
– ¡1/80s como mínimo! ¿Entonces trabajo en modo prioridad a la velocidad?
– Sí. Saca una foto de prueba para ver a cuánto abre el obturador.
– [Lo hace] ¡A f/1.8!
– Perfecto, ese es el máximo al que llega tu objetivo, así que no podrás conseguir nada mejor. Ahora hablemos de la gente a la que vas a fotografiar: ¿te limitan de alguna manera?
– Bueno, es un concierto de rock, así que se mueven rápido.
– De acuerdo, ¿y puedes hacer alguna cosa para conseguir mayor nitidez?
– ¿Selecciono el modo autofocus continuo?
– ¡Perfecto!

Es evidente que esto es un ejemplo bastante caricaturizado, pero puedes hacer lo mismo si te planteas las mismas preguntas. Cada vez que aprendas algo en este blog, un elemento técnico nuevo, eso se convierte automáticamente en un instrumento adicional para enfrentarte a las condiciones desfavorables o plasmar en una foto tus intenciones (o ambas).

Puede parecer tedioso, pero con un poco de práctica este razonamiento se hace muy rápido, y finalmente serás capaz de ajustar los parámetros en tiempo real, por ejemplo, adaptándote a los cambios en la iluminación mientras fotografías.

3. No te tomas el tiempo suficiente para observar

Waiting for Green by Bo47

Seamos realistas, la mayoría de nosotros tenemos un estilo de vida dominado por el estrés, como occidentales asalariados que somos. Esto deja poco espacio a la fotografía, incluso si llevamos con nosotros la cámara en todo momento. Si no aprendes a tomarte las cosas con más calma, y a dedicar tiempo a observar lo que te rodea, terminarás por decirte a ti mismo que no vale la pena sacar la cámara porque no hay nada interesante que fotografiar. Lo cual es absolutamente falso.

Obviamente, conseguirlo no es tan evidente como parece, pero recuerda que es necesario integrar la fotografía en tu ritmo de vida, y siempre, no lo olvides, siempre debes dirigir una mirada fotográfica hacia las cosas. Al principio puede ser difícil, pero cuando te acostumbres, es como si tuvieras una cámara integrada dentro del ojo de forma permanente

En cualquier caso, puedes tomarte un descanso de vez en cuando. Sal a pasear con el único objetivo de hacer fotos. U organiza un fin de semana fotográfico. O participa en un curso práctico de fotografía (esta es una forma excelente para centrarse y concentrarse de forma exclusiva en la fotografía durante algunas horas).

4. No te das el tiempo necesario para sacar una foto

En realidad podría haber agrupado los apartados 2, 3 y 4, pues en todos los casos se trata de tomarse el tiempo necesario. Además de pensar previamente para averiguar los ajustes apropiados, con bastante frecuencia veo que mucha gente se detiene delante de algo, enfoca de forma precipitada, dispara y se va rápidamenteSacan una foto más que construyen una imagen. Si algún día logras tener un buen ojo fotográfico y dominas a la perfección las cuestiones técnicas, sin duda podrás permitírtelo. De momento, no, es demasiado pronto

Llega hasta el final: has salido con la cámara, has mirado el mundo con nuevos ojos, pensado en cuál es tu intención y en las limitaciones que se te imponen… ¿Cómo vas a dejarlo escapar al final de todo este proceso? Tómate tu tiempo para encontrar la composición precisa que resulte atractiva a tus ojos y para conseguir exactamente lo que quieres.

Es obvio que la imagen mental que te puedas hacer antes de sacar la foto tiene sus límites: ¡al ponerla en práctica, con el ojo ya en el visor, se descubren otras posibilidades, y hay que explorarlas!

5. Te preocupas de lo que vayan a pensar los demás

¡Para conseguir esta foto tuve que estirarme en el suelo! Y estoy súper contento de haberlo hecho

Esto es algo que me chocó un poco al principio, pero parece ser que es muy habitual. No es que me haga sufrir exactamente, ya que me encanta colocarme en posiciones imposibles para conseguir las fotos que quiero, por ejemplo, estirarme en el suelo en medio de la calle porque tengo en mente esta o aquella composición .

Pero también puedo entender que estar sometido a la mirada inquisidora de la gente puede dar algo de miedo. Es una pena que no te atrevas a tirarte por el suelo (te animo a hacerlo, es divertido 😛 ), especialmente si tienes el viento a tu favor: llevas la cámara contigo, se te presenta una oportunidad única, sabes cómo arreglártelas técnicamente… Pero te da vergüenza.

Porque crees que vas a hacer el ridículo, o que la gente va a estar intrigada por lo que estás queriendo fotografiar, o que la gente va a pensar que los quieres fotografiar a ellos.

¿Sabes qué? Todo esto es mentira. A la gente le da exactamente igual lo que hagas, especialmente a aquellos que viven en grandes ciudades. Puedes comenzar a saltar y bailar en la calle, solo algunas miradas risueñas se fijarán en ti. No es broma: ¡pruébalo, ya verás! Haz fotos en la calle, incluso tirado en el suelo, nadie te prestará la más mínima atención.

No obstante, es cierto que no todos nos llevamos igual la cuestión de la timidez. Yo creo que uno se vuelve menos tímido a medida que se gana confianza como fotógrafo: si ves que realmente sacas buenas fotos, tendrás menos miedo, porque sabrás que tienes la razón de tu parte. También puedes salir a fotografiar con algún acompañante (alguien que no se aburra, así que opta por amigos de un club de fotografía en lugar de tu pareja 😉 ).

 

Como ves, todas estas cuestiones en realidad son cosas estúpidas que no hacen más que frenar tu progresión como fotógrafo. ¿Y tú?, ¿te atreves a enfrentar los problemas para mejorar? ¿Qué soluciones has encontrado? ¡Deja un comentario para compartirlo con nosotros!


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