3 razones para ser un fotógrafo optimista con la llegada del invierno

5 enero 2016

Cuando se acerca la primavera, con frecuencia oigo decir a muchos fotógrafos algo así como “¡genial, ahora podremos salir con la cámara!“. ¿Qué pasa, que la cámara estaba invernando? Sinceramente me parece que guardar la cámara en cuanto empiece a hacer un poco de frío sería una actitud bastante pesimista. Es cierto que se hace de noche muy temprano, que llueve e incluso nieva bastante a menudo, pero si además guardamos la cámara en el armario… ¡nos vamos a deprimir mucho! Así que hoy voy a tratar de convencerte de los puntos positivos que tiene el invierno para salir con tu cámara. ¡Sí, el invierno es una buena época para fotografiar!

Esta estación ofrece muchas ocasiones para sacar fotos que no podrás disfrutar, por ejemplo, en verano.

Una luz más rasante

Nunca digas de este agua no beberé by laurent.breillat

Cuando me puse a preparar este artículo, eso fue lo primero en lo que pensé, ya que me acordé de esta imagen que puedes ver aquí, de la cual te hablé en otro artículo. ¿Te acuerdas? Lo primero que atrajo mi mirada y me hizo sumergirme en el mundo de la fotografía fue la luz tan particular que puedes ver. Eso fue en octubre, pero resulta especialmente útil en invierno. Durante el verano, la mayor parte del día el sol está muy alto en el cielo y solo conseguirás una luz rasante un poco antes de la puesta de sol o un poco antes del alba. Es lo que llamamos “horas mágicas“, esos instantes en los que la luz da lugar a unos colores muy cálidos. Por su lado, el invierno ofrece una luz realmente distinta: el sol está mucho más abajo en el cielo durante el día, por lo que hasta primeras horas de la tarde, una hora y media antes de la puesta de sol, podrás disfrutar de una magnífica luz rasante sin que eso implique unos colores demasiado cálidos. Se trata de una luz muy particular que no se puede disfrutar en verano. Y una luz nueva significa nuevas oportunidades para fotografiar… y nuevas imágenes.

Keep walking… by Thomas Leuthard

De verdad, una luz de este tipo abre un nuevo abanico con miles de posibilidades:

  • Las sombras son más alargadas, lo que te dará mucho juego. Podrás moldearlas para crear historias o construir una idea entorno a ellas. En definitiva, ser más creativo. Realmente las sombras tienen un gran potencial, como por ejemplo en el caso de la foto de Thomas Leuthard que puedes ver a la derecha (con quien he estado en contacto últimamente, aunque no desvelo más 😛 ). Por tanto, puedes buscar las sombras de los transeúntes, de los monumentos o de todos los elementos que encuentres durante la fiesta de fin de año 😉
  • La luz rasante también permite sacar partido a la gran cantidad de reflejos que produce. No hablo del reflejo de un elemento en un vidrio, sino más bien del reflejo de la luz del sol sobe superficies brillantes (vidrio, metal, etc.), lo cual tiene un gran potencial para darle un toque especial a tu foto. Aunque, claro, tendrás que saber cómo sacarle partido. Esto también funciona para las superficies semibrillantes, a las que la luz dará un aspecto distinto. No un enorme rayo solar atravesando la foto, sino más bien a un brillo especial que generará una textura diferente. Por tanto, debes estar atento a la fuente de luz principal (el sol), aunque también a sus reflejos. Verás que de esta forma podrás crear efectos muy interesantes.
  • Hablando de textura: una luz rasante también ensalza todas las superficies que ilumine, por ejemplo, una pared de ladrillos, una superficie oxidada, etc. ¿Por qué? Porque la luz rasante suele generar “microsombras” que darán relieve y vida a esa textura. Porque si recibe la luz de cara, no se verá ninguna textura en la imagen. De hecho, eso es lo que hacemos cuando queremos intensificar la claridad (o el contraste) durante la fase de post-tratamiento: lo que hacemos en realidad es reforzar las microsombras y, por tanto, las texturas. Así que, si de repente ves que una luz de media tarde incide sobre una pared o sobre una superficie interesante… ¡lo que estás viendo en realidad es una gran oportunidad! Acércate y busca la manera de recrear esa textura en una imagen (porque, claro, no basta con disparar sin ton ni son): puedes combinarla con otro elemento, usarla como primer plano o como fondo (pero ojo, si quieres desenfocarla reduciendo la profundidad de campo, la textura desaparecerá, ¿entendido?).
  • Además, me parece que este tipo de luz funciona muy bien fotografiando a contraluz. Esto es mucho más difícil durante el verano: la luz es demasiado potente, creo que es “excesiva“. Pero en invierno, me sorprende mucho más cuando me pongo a jugar con esto. Me parece que la forma en cómo incidela luz hace que sea más propicio para hacer buenas fotos. Si el sol está más bajo, en una foto a contraluz interaccionarán más elementos en la imagen y, en mi opinión, esto es muy interesante. La foto de la fuente que aparece al principio del artículo es un buen ejemplo de cómo fotografiar a contraluz, una foto que jamás podría haber conseguido en pleno verano.

Me dirás: “Todo esto está muy bien si se vive en un lugar donde hace buen tiempo, pero en lugares donde llueve y nieva todo el tiempo, es otra historia. ¡Y además, durante el día estoy trabajando!” ¡Entonces eres un aguafiestas y un pesimista, lo siento! 😛 ¡Te recuerdo que yo vivo en Lille, una ciudad que no es precisamente conocida por ser soleada ni por sus inviernos benignos! 😀 Pero no importa, llueva, sea de noche, o ambas cosas, siempre se presentan oportunidades para fotografiar. Comencemos por la noche, que a partir de noviembre empieza a las 17 horas (sí, a mí también me deprime 😛 ).

Aprovecha las noches de invierno y sus ventajas

La noche, no hay luz. Jacques II de Chabannes, Señor de La Palice

Sí, pero por una vez Jacques de la Palice se equivocaba. Porque cuando se hace de noche, también se encienden las luces. (No, no he perdido una apuesta, simplemente quiero hacer justicia a este ilustre personaje 😀 ) Igual que te debe pasar a ti, la gente se deprime cuando se pone todo oscuro a las 16:30 horas o a las 17 horas, y ahí entra en juego la fantástica, maravillosa, electricidad. Esto te abre la puerta a una infinita cantidad de oportunidades para fotografiar. ¡Agradéceselo a tus contemporáneos!

Danbo underneath an exploding bubble! by Chris J Bowley

Esto es cierto especialmente en ciudad, y sobre todo ahora que se acercan las fiestas: hay tanta iluminación que casi parece que sea de día (con todos los problemas de contaminación lumínica que esto conlleva, pero bueno). Obviamente estoy pensando en los mercados navideños, donde podrás encontrar año tras año el kit de luces multicolor, y también a muchos niños maravillados o guantes sosteniendo tazas de vino caliente humeante (vaya, cosas que humean, ¡de eso no hay en verano!), aunque en general también toda la decoración de Navidad. Pero, como no, además puedes aprovechar las luces artificiales y el atardecer (o anochecer). Esto significa que podrás jugar con mayor facilidad con las zonas oscuras e iluminadas de la imagen (y conseguir fotos más contrastadas por defecto), aunque también jugar con mayor facilidad con las largas exposiciones, o incluso con muy largas exposiciones (y sin necesidad de usar un filtro ND, ¡fantástico! 😀 ). Es un clásico que funciona bien siempre que esté respaldado por una buena idea: si usas una profundidad de campo reducida, las fuentes de luz más pequeñas del fondo darán lugar a un efecto “ burbujas de luz” muy interesante. Incluso viviendo en el campo, tus queridos vecinos no son nictálopes y alumbran sus casas gracias a las compañías eléctricas o a sus paneles solares. Si el lugar queda realmente aislado, una buena forma de crear una foto interesante es aprovechar la luz cálida que emite una casa situada en un entorno oscuro, cuya luz es más fría. Este artículo es más que nada para que generar optimismo y alegría ante la llegada del invierno, pero ya escribí sobre este tema en un artículo acerca de la fotografía nocturna y en otro sobre la fotografía en las fiestas de Fin de Año. Revísalos.

Al este y al oeste, llueve y lloverá

¿Se puede beber de ahí arriba, de donde no cae nada más que agua? by laurent.breillat

(¿Sabes qué canción es?). Los más escépticos me dirán que si llueve es mejor meterse en casa. ¡FALSO!

Cuando llueve (algo más habitual que la nieve en la mayor parte de lugares) yo no dejo de ver nuevas oportunidades para fotografiar, y para nada lo percibo como un impedimento (está bien, aumento la sensibilidad ISO al doble 😛 ). He aquí por qué deberías cantar bajo la lluvia:

  • Quien dice lluvia, dice charcos, o dice reflejos. Me dirás que es una técnica demasiado recurrente y que todo el mundo ha utilizado alguna vez la técnica del charco de agua. Aunque en realidad no es tan habitual, es cierto que podemos caer en lo visto mil y una veces. El tema es aprovecharlo como una herramienta creativa que te permita decir algo más, desarrollar una idea o comunicarte con otro elemento de la imagen, pero no fotografíes un charco simplemente porque está ahí y tienes que hacerlo. Por ejemplo, puedes colocarte en un buen lugar y encuadrar de forma que solamente se refleje en el charco una pequeña parte de un elemento, de forma que la foto adquiera un nuevo sentido. Y después, piensa que el agua se puede acumular en todas partes: sobre los coches, las motos, el mobiliario urbano o los perros. Bueno, sobre el perro quizás no. Todo esto te permitirá aprovechar unos reflejos más o menos deformados, pero en cualquier caso interesantes.
  • Durante o tras la lluvia, las superficies cubiertas de agua también son más brillantes. Por tanto, ofrecen una textura interesante, la posibilidad de jugar con la luz, una gran potencialidad de reflejos (no necesariamente bien definidos, pero al menos con colores y una fuente de luz). Hasta el adoquinado sobre el que caminas habitualmente puede resultar interesante. Quizás no por sí solo, sino más bien como un elemento que añada algo al ambiente. Me encanta cuando alguien ve una de mis fotos y dice “me imagino perfectamente esa situación”. Aunque para eso es necesario representar el ambiente de ese momento: el tiempo, la temperatura, la luz, la estación del año… el adoquinado ayuda a crear esa atmósfera.
  • Una vez amaina la lluvia, es evidente que hay gotas por todas partes, lo cual enriquece las superficies, especialmente aquellas que son más lisas y en las que las gotas no se propagan: carrocerías de coches, madera barnizada, plexiglás, vidrio… Todo esto te ofrece nuevos horizontes a explorar, especialmente si enfocas de forma original. Me refiero, por supuesto, al típico ejemplo de foto en el que se enfoca a través de un vidrio mojado. No soy ni el primero ni el último en pensar esto, pero si se utiliza bien, puede servir para enriquecer tus imágenes, a condición de no hacerlo de forma sistemática, un consejo que se aplica a todas las ideas que te presento en este artículo. Por ejemplo, en la foto de la derecha enfoqué las gotas que caían y no el fondo. Si vas a hacer un pequeño efecto de desenfoque, intenta no ser extremista de la apertura: el primer plano o el fondo no deben quedar completamente desenfocados. Puedes hacer que quede reconocible cerrando el diafragma a valores intermedios (f/4, f/5.6, f/8).
  • Mientras llueva también podrás aprovechar un ambiente Recuerda que en invierno, si hace buen tiempo, todo se ve especialmente claro, pero si llueve ocurre justo lo contrario: la “perspectiva atmosférica” (fenómeno que atenúa los elementos más lejanos del paisaje) se ve reforzada. De esta forma, incluso sin utilizar una profundidad de campo reducida, podrás conseguir unos cuantos planos sucesivos en la imagen, con los elementos que quedan más alejados y que se pierden en la lluvia o la bruma, y que son apenas identificables. De nuevo, este fenómeno te puede permitir crear una gran foto (y no lo conseguirías en verano), y también podrás reforzar el contexto y el ambiente de una imagen en la que ya tienes claro cuál es el sujeto principal.

Ya escribí un artículo sobre la fotografía en nieve, así que no hablaré mucho sobre eso ahora. Además, la lluvia es más habitual que la nieve. ¡Al menos donde yo vivo! ¡Bueno, esto es todo, espero que hayas comprendido que el invierno es una estación que ofrece muchas oportunidades para fotografiar, y que no debes caer en el error de hacer invernar tu cámara o dejarla en casa! Bien al contrario, tenla a tu lado durante el invierno 😉 ¿Y tú qué, qué razones encuentras para afrontar el invierno con optimismo? ¡Comenta, eso te ayudará a calentarte los dedos! 🙂

¡Y no olvides compartir el artículo! 🙂


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